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¿Por qué una bicicleta en marcha no se cae si parada se cae enseguida?

Categoría: Tecnología

Pregunta a cualquiera por qué una bicicleta en movimiento se mantiene en pie y casi todos darán la misma respuesta: «Por la rueda, que gira y hace de giroscopio». Es una explicación tan repetida que parece cerrada, y durante mucho tiempo se consideró necesaria[1].

Pues bien, hubo quienes decidieron comprobarlo quitando justo esa pieza. Seguiremos qué ocurrió cuando alguien le puso a una bicicleta una rueda extra que giraba al revés, qué pasó cuando otro equipo quitó además la otra explicación favorita, y qué queda en pie después de eso.

1. La explicación popular: la rueda delantera gira y se comporta como un giroscopio

Una rueda que gira rápido se resiste a que le cambien la dirección del eje, y si se la empuja de lado reacciona de forma poco intuitiva. Esa es la base del llamado efecto giroscópico. La idea es que, cuando la bicicleta se inclina, la rueda delantera que gira empuja el manillar hacia el lado de la inclinación, de modo que la rueda se coloca de nuevo bajo el conjunto[1].

Hay una segunda explicación frecuente, que veremos enseguida: el «avance» de la horquilla. En una bicicleta normal, el punto donde la rueda delantera toca el suelo queda por detrás del punto donde tocaría el suelo el eje de la dirección, prolongado. Esa distancia, típicamente de 2 a 10 cm en las bicicletas modernas, hace que la rueda se enderece sola, como las ruedecillas de un carrito de supermercado[1].

Antes de seguir conviene fijar lo que se quiere explicar. Una bicicleta que avanza se sostiene porque gira hacia el lado al que se cae, y así las ruedas vuelven a quedar debajo del peso[1]. La pregunta de fondo, entonces, es qué hace que gire justo en ese sentido y justo lo necesario.

2. En 1970, David Jones intentó fabricar una bicicleta imposible de montar

David E. H. Jones, un científico británico, publicó en abril de 1970 en la revista Physics Today un artículo titulado «La estabilidad de la bicicleta». Empieza con una queja: casi todo el mundo sabe montar en bicicleta, pero, al parecer, nadie sabe cómo lo hace. Su método fue construir bicicletas «anormales» a las que les faltaba alguna característica, para ver cuál era imprescindible[3].

En una de ellas añadió un disco que giraba en sentido contrario al de la rueda delantera, para cancelar el efecto giroscópico. Según la descripción que hace después el equipo de 2011, aun así pudo montarla sin manos, aunque a duras penas. Cuando en otra versión movió el contacto de la rueda delantera con el suelo hacia delante del eje de la dirección (avance negativo), ya no pudo montarla sin manos[1].

Primera sorpresa: quitar el giroscopio no tumbó la bicicleta. Jones concluyó que el efecto giroscópico no era lo único que hacía falta y destacó el papel del avance positivo[1]. A partir de ahí la explicación más repetida pasó a ser «giroscopio, avance o una mezcla de los dos».

3. En 2011, un equipo quitó a la vez el giroscopio y el avance, y la bicicleta siguió en pie

En abril de 2011 la revista Science publicó un trabajo de investigadores de la Universidad Técnica de Delft, la Universidad de Twente, la Universidad de Wisconsin-Stout y la Universidad Cornell. Se titula «Una bicicleta puede ser autoestable sin efectos giroscópicos ni de avance»[1].

Primero hicieron cálculos con las ecuaciones del movimiento de la bicicleta, que existen desde finales del siglo XIX. Esos cálculos les indicaron que podían existir diseños estables sin giroscopio y sin avance positivo. Entonces construyeron uno: una bicicleta de ruedas pequeñas, con discos extra que giran al revés para cancelar el efecto giroscópico, y con el contacto de la rueda delantera 4 mm por delante del eje de la dirección, es decir, con avance ligeramente negativo[1]. Se parece a un patinete plegable, pero tiene dos ruedas, dos cuerpos y tres articulaciones, igual que una bicicleta.

Segunda sorpresa: funcionó, y sin nadie encima. Según los cálculos con las medidas reales, por encima de unos 2,3 m/s (unos 8 km/h) la bicicleta debía ser autoestable. Tras un empujón inicial se mantuvo derecha hasta frenarse a unos 2 m/s. Cuando le dieron un golpe lateral a velocidad suficiente, la inclinación saltó y después se recuperó hasta volver a rodar derecha[1][2]. La nota de prensa de Cornell lo resume con otra cifra, «más de unas 5 mph», que son también unos 8 km/h[2].

Esto responde a la pregunta del título con un matiz importante. No se dice que el giroscopio o el avance no cuenten: en bicicletas normales participan. Lo que se mostró es que no son imprescindibles. Y tampoco bastan: el mismo artículo señala que existen diseños con rueda giratoria y avance positivo que no son estables a ninguna velocidad[1].

4. Lo que sí parece pesar: la masa de la parte delantera, más baja y adelantada que la del cuadro

Si no son el giroscopio ni el avance, ¿qué hace que esa bicicleta gire hacia el lado en que cae? Los autores señalan que, en su diseño, la masa del conjunto de la dirección está por delante del eje de giro y más baja que la masa del cuadro trasero[1][2].

Ellos mismos dan una imagen: un lápiz corto sostenido en vertical cae más deprisa que una escoba larga. Si la parte delantera, que es baja, tiende a caerse más rápido que la parte alta, y las dos están unidas por una articulación, esa parte delantera se va hacia el lado de la caída y gira el manillar en ese sentido[1]. Como la imagen es de los propios autores, sirve como ayuda para entender, no como demostración.

Lo curioso es que ni siquiera ellos ofrecen una explicación sencilla y completa. Escriben que no han encontrado una explicación física simple equivalente a la condición matemática de estabilidad[1]. Andy Ruina, uno de los autores, lo resume diciendo que hay otras formas de repartir la masa y conseguir autoestabilidad sin giroscopio ni avance. Y casi cualquier bicicleta autoestable puede volverse inestable si se desajusta solo uno de esos tres factores: el avance, el giroscopio de la rueda delantera o la posición de la masa delantera[2].

5. Qué queda sin resolver: no hay una causa única, sino varios factores que se combinan

Así que la respuesta honesta a «¿por qué no se cae?» es esta: una bicicleta en marcha gira hacia donde se cae, y lo que provoca ese giro es una combinación de factores, entre ellos el giroscopio de la rueda, el avance de la horquilla, la inclinación del eje de la dirección y cómo se reparte la masa[1]. Ninguno decide por sí solo.

Los autores encontraron incluso una bicicleta teórica autoestable con la dirección en la rueda trasera, algo que contradice reglas que se daban por ciertas[1]. Además, lo que se estudia en estos casos es la bicicleta sola, sin persona. Con alguien encima, el equilibrio es en parte control activo, porque quien monta mueve el manillar y el cuerpo[1]. Por eso estas investigaciones no explican todo lo que ocurre cuando tú montas.

6. Cómo observar en un espacio abierto cómo una bicicleta se endereza sola

Para ver una versión modesta de lo anterior solo hace falta una bicicleta normal y un adulto que te acompañe. Busca un lugar amplio, llano y sin tráfico, como un patio grande o una explanada.

Sin subirte, camina junto a la bicicleta empujándola con una mano en el sillín, y suéltala cuando lleve un buen paso. Muchas bicicletas se mantienen en pie unos metros por sí solas. Observa si el manillar se mueve hacia el lado en que empieza a inclinarse, y fíjate en lo que pasa cuando va más despacio. No es un experimento exacto: no todas las bicicletas son autoestables.

Si después quieres montar para notar la diferencia entre ir lento y rápido, usa casco, hazlo en ese mismo lugar y con un adulto presente. No pruebes a soltar el manillar ni en pendientes ni cerca de vehículos o de personas.

Si te quedas con ganas de más, el trabajo de 2011 está en Science y el de Jones en Physics Today; los dos aparecen en las fuentes.

Fuentes

  1. J. D. G. Kooijman, J. P. Meijaard, Jim M. Papadopoulos, Andy Ruina y A. L. Schwab, «A Bicycle Can Be Self-Stable Without Gyroscopic or Caster Effects», Science 332 (6027), 339-342 (15 de abril de 2011). En inglés. https://www.science.org/doi/10.1126/science.1201959 (Fuente principal: explicación habitual, descripción del experimento de Jones, bicicleta de dos masas y patines, avance de −4 mm, velocidades de 2,3 y 2 m/s, factor de la masa delantera, límites. Se leyó el texto completo de una copia del artículo; la página de la revista no se pudo abrir desde aquí. Lo que se dice de Jones es la lectura que hacen estos autores de su trabajo.)
  2. Cornell Chronicle, «Researchers explain why bicycles balance themselves» (14 de abril de 2011). En inglés. https://news.cornell.edu/node/270218 (Nota de prensa de la universidad de uno de los autores: velocidad de unas 5 mph, masa delantera más baja y adelantada, cita de Ruina. Consultada mediante resumen automático de la página.)
  3. David E. H. Jones, «The Stability of the Bicycle», Physics Today 23 (4), 34-40 (abril de 1970). En inglés. https://physicstoday.aip.org/features/the-stability-of-the-bicycle (Artículo original de Jones. Solo se pudo leer el resumen de la página, no el texto completo en PDF; por eso los resultados de sus bicicletas se citan a través de la fuente [1].)

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