El pariente silvestre del maíz todavía crece en México
La primera sorpresa es que el ancestro del maíz no es una planta extinta que solo conocemos por dibujos. Los análisis moleculares indican que el pariente silvestre más cercano es una hierba llamada teocintle (Zea mays subsp. parviglumis), que vive hoy en el bosque tropical estacionalmente seco de la cuenca del río Balsas, en el suroeste de México [2].
Esa conclusión viene de comparar el ADN de muchas plantas, no de ver si se parecen. Un estudio con 264 plantas, cada una analizada en 99 marcadores genéticos llamados microsatélites, sirvió para reconstruir de dónde y cuántas veces surgió el maíz [1]. Por eso la pregunta del título tiene una pista geográfica: hay que mirar al sur de México.
Las pruebas apuntan a una sola domesticación en el sur de México hace unos 9000 años
La segunda sorpresa es que, siendo el maíz tan variado, todo parece venir de un único comienzo. Los autores del estudio de microsatélites habían partido de otra idea, la de que las distintas variedades tradicionales podían ser el resultado de varias domesticaciones independientes. Sus datos no la apoyaron: concluyeron que todo el maíz surgió de una sola domesticación en el sur de México hace unos 9000 años [1]. Esas variedades las desarrollaron agricultores de la época anterior a la llegada de los europeos, y la mezcla posterior con el teocintle fue, según el mismo estudio, modesta.
¿Y hay algo físico de esa época? Sí, pero no son mazorcas. En el abrigo rocoso de Xihuatoxtla, en la cuenca del Balsas, investigadores encontraron granos de almidón y microfósiles de plantas en piedras de moler y en lascas de piedra. Los de maíz y los de calabaza domesticada aparecían en niveles fechados entre unos 8990 y 8610 años calendario antes del presente [2]. Son huellas de que alguien usaba esas plantas, no un retrato de cómo era la planta entera.
Las mazorcas más antiguas halladas hasta ahora son más recientes. Las de la cueva de Guilá Naquitz, en Oaxaca, se fecharon directamente en unos 6250 años calendario [3]. Es decir, entre el uso del maíz y las mazorcas que se conservan hay miles de años que solo podemos reconstruir con genes y con restos pequeños.
Un gen que reduce las ramas y otro cambio que ya existía antes del maíz
La tercera sorpresa es que un cambio pequeño en un gen puede cambiar la forma de toda la planta. El teocintle se ramifica mucho, mientras que el maíz suele crecer con un tallo principal dominante. Un gen llamado teosinte branched1 (tb1) es uno de los principales responsables de esa diferencia. En 1997 se clonó y se vio que la versión del maíz se expresa al doble que la del teocintle, es decir, que el cambio está en cuánto se activa el gen y no en que sea otro gen distinto [4].
Y hay un giro. Más tarde se identificó un fragmento móvil de ADN, llamado Hopscotch, que se insertó en una zona reguladora de tb1 y funciona como un potenciador: explica en parte que el maíz tenga más dominancia del tallo principal. Según una estimación basada en los cambios acumulados en el ADN, esa inserción apareció al menos 10 000 años antes de la domesticación, así que los agricultores no esperaron una mutación nueva: seleccionaron variación que ya estaba disponible [5].
Una forma sencilla de imaginarlo es una caja de herramientas que ya existía y de la que las personas fueron sacando, siglo tras siglo, las piezas que les servían. Es una imagen para entenderlo, no una afirmación de las fuentes.
Una mazorca de hace 5310 años era maíz, pero todavía no el de hoy
La cuarta sorpresa llegó cuando se leyó el genoma de una mazorca de 5310 años hallada en el valle de Tehuacán, en México. Era claramente maíz: estaba genéticamente más cerca del maíz moderno que del teocintle. Sin embargo, muchos genes asociados a rasgos de domesticación seguían en su forma ancestral, algo muy distinto de las variedades actuales, donde predominan las versiones derivadas [6].
Según los autores, esto sugiere que gran parte de la evolución durante la domesticación fue gradual [6]. Un equipo mexicano que estudió mazorcas de la cueva de San Marcos, también en Tehuacán, de más de 5000 años de antigüedad, llegó a una conclusión parecida sobre el teocintle del Balsas como ancestro directo [8]. Así que el maíz no apareció de golpe: fue cambiando por etapas durante miles de años.
El maíz siguió cambiando al viajar a América del Sur
La última sorpresa es que la historia no se quedó en México. Un estudio de 2018 que combinó genomas antiguos y actuales, además de datos arqueológicos y lingüísticos, propone que el maíz salió del centro de domesticación todavía parcialmente domesticado y llegó a América del Sur hacia hace 6500 años. Allí se formaron linajes distintos, y el suroeste de la Amazonia habría sido un centro secundario de mejora [7].
No hay contradicción con lo anterior. La domesticación empezó en un lugar del sur de México, y después, durante miles de años, personas en muchos lugares siguieron seleccionando y adaptando la planta. Responder a la pregunta del título exige mirar un proceso largo y no una sola fecha.
Cómo comprobar en casa lo que cambió en una mazorca
Si tienes una mazorca de maíz cocida (o un elote), mírala con una pregunta en mente: ¿qué la hace tan distinta de una hierba silvestre? Cuenta las hileras de granos, fíjate en que cada grano queda al descubierto y bien sujeto al olote, y mira cuántos granos tiene esa mazorca. Si ya está fría y es para comer, no hay ningún riesgo: solo es observar antes de comer.
Si te quedas con ganas de más, empieza por los artículos de la sección de fuentes: puedes leer los resúmenes originales de los estudios y ver qué dicen los propios autores.
Fuentes
Los números entre corchetes en el texto remiten a esta lista. Casi todos los resúmenes de artículos científicos están en inglés; el único recurso en español es el de la revista del INAH.
- Matsuoka, Y. y otros (2002). A single domestication for maize shown by multilocus microsatellite genotyping. PNAS. pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC122905. Nota: leí el resumen completo; no revisé el cuerpo del artículo.
- Piperno, D. R. y otros (2009). Starch grain and phytolith evidence for early ninth millennium B.P. maize from the Central Balsas River Valley, Mexico. PNAS. pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC2664064. Nota: revisé el resumen y fragmentos de resultados; no leí el artículo completo.
- Piperno, D. R. y Flannery, K. V. (2001). The earliest archaeological maize (Zea mays L.) from highland Mexico: new accelerator mass spectrometry dates and their implications. PNAS. buscar en Europe PMC. Nota: solo el resumen.
- Doebley, J., Stec, A. y Hubbard, L. (1997). The evolution of apical dominance in maize. Nature. buscar en Europe PMC. Nota: solo el resumen.
- Studer, A. y otros (2011). Identification of a functional transposon insertion in the maize domestication gene tb1. Nature Genetics. pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC3686474. Nota: solo el resumen.
- Ramos-Madrigal, J. y otros (2016). Genome sequence of a 5,310-year-old maize cob provides insights into the early stages of maize domestication. Current Biology. buscar en Europe PMC. Nota: solo el resumen.
- Kistler, L. y otros (2018). Multiproxy evidence highlights a complex evolutionary legacy of maize in South America. Science. buscar en Europe PMC. Nota: solo el resumen.
- Vielle-Calzada, J.-P. y otros. Paleogenómica en la cueva de San Marcos y su contribución al entendimiento del origen del maíz. Arqueología, núm. 49, INAH. revistas.inah.gob.mx. Nota: leí la ficha y el resumen de la página; no el texto completo.
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