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¿Por qué a veces se ve también la parte oscura de una Luna delgada?

Categoría: Espacio y astronomía

Una Luna delgada parece una sola cosa: una uña brillante en el cielo del atardecer o del amanecer. Pero si el aire está limpio y miras con calma, a veces aparece algo más. El resto del disco, el lado que el Sol no toca, se deja adivinar como una sombra gris, un poco más clara que el cielo que la rodea.

Si el Sol no llega a ese lado, ¿qué lo ilumina? La respuesta está en un lugar sorprendente y se puede comprobar con los ojos. En esta página seguimos esa luz desde su origen hasta lo que escribió Leonardo da Vinci hace unos 500 años y lo que se mide con ella hoy. En español se llama luz cenicienta (también luz cinérea); en inglés, earthshine[1].

1. ¿Quién ilumina la parte de la Luna a la que no llega el Sol?

La Luna no produce luz propia: brilla porque refleja la del Sol. La parte que mira al Sol está iluminada; la otra debería estar a oscuras. Aun así, esa zona oscura recibe una luz muy débil, y la fuente es la Tierra. Esa tenue iluminación es luz del Sol que refleja la superficie terrestre iluminada[1].

Paso a paso: la luz del Sol llega a la Tierra, rebota hacia la Luna, vuelve a rebotar en la Luna y llega a tus ojos[1]. Es decir, la luz cenicienta es luz solar que ha rebotado dos veces. Por eso es tan débil.

2. ¿Cómo se ve la Tierra desde la Luna cuando desde aquí se ve una Luna delgada?

Aquí está la parte curiosa. Desde la Luna, la Tierra también tiene fases, pero al revés que las de la Luna que ves tú: cuando desde aquí la Luna casi no se ve (alrededor de la Luna nueva), alguien que estuviera sobre la Luna vería la Tierra casi completa, como un disco grande y luminoso[1][2].

Esa Tierra casi llena es la que más luz manda hacia la Luna. Conviene recordar la proporción: la Tierra refleja cerca del 30 % de la luz solar que recibe (las nubes reflejan mucho más que el océano abierto), mientras que la Luna refleja alrededor del 12 %[3]. Un planeta cubierto de nubes, hielo y nieve funciona, para la Luna, como una enorme linterna indirecta.

3. ¿Por qué solo se nota cuando la Luna es delgada?

La luz de la Tierra llega a la Luna todos los meses, pero no siempre la vemos. Hay dos motivos que se refuerzan. Primero, como acabamos de ver, la Tierra vista desde la Luna está casi llena justo en esos días, así que la luz que le manda es la máxima. Segundo, la parte iluminada por el Sol es entonces muy pequeña: deslumbra poco, y el ojo puede captar el brillo débil del resto[2].

Es lo que pasa con una vela junto a una lámpara potente: con la lámpara encendida casi no se distingue; con la lámpara apagada, se ve perfectamente. Cuando la Luna engorda, su zona iluminada se vuelve tan brillante que tapa a la luz cenicienta.

La ventana de observación es corta: se ve mejor unos pocos días antes o después de la Luna nueva[2]. Y en la Luna nueva exacta no se ve nada a simple vista, porque la Luna está en la misma dirección que el Sol y se pierde en su resplandor.

4. ¿Qué escribió Leonardo da Vinci sobre esta luz y qué acertó?

Leonardo da Vinci dejó escrita una explicación en el Códice Leicester, un manuscrito de hacia 1510 que trata sobre todo del agua y de la luz[4]. Allí sostiene que ese resplandor entre los cuernos de la Luna viene de los océanos y mares de la Tierra, iluminados por el Sol[3]. Acertó en lo esencial: la luz procede de la Tierra, no de la propia Luna.

Falló en un detalle, y ese detalle tiene gracia. Hoy se sabe que las nubes, más que los océanos, hacen la mayor parte del trabajo de reflejar la luz[4][2]. Leonardo vio bien el camino de la luz y se equivocó en qué parte de la Tierra era la que más brillaba.

Las fuentes no coinciden en si fue el primero en deducir el origen de esta luz[3]: unas lo dicen y otras solo cuentan que la explicó. Para esta página basta con lo que sí se puede decir: lo escribió hacia 1510 y su idea de fondo sigue siendo correcta.

5. ¿Para qué se mide hoy la luz cenicienta?

Si la luz cenicienta es luz de la Tierra rebotada en la Luna, su brillo cambia cuando cambia lo brillante que es nuestro planeta. A esa propiedad se le llama albedo: la fracción de la luz que algo refleja. Medir con cuidado el brillo de la zona oscura de la Luna sirve, entonces, para medir el albedo de la Tierra entera[5].

Eso hizo el Observatorio Solar de Big Bear, en California: observó la luz cenicienta desde 1998 hasta 2017. El albedo bajó, sobre todo en los últimos tres años de datos. La bajada fue de alrededor de 0,5 vatios por metro cuadrado, un 0,5 % de reflectancia, y coincide con los datos de los satélites CERES de la NASA[5].

El equipo lo relaciona con que se formaron menos nubes bajas y brillantes sobre el Pacífico oriental, algo que a su vez vinculan con el calentamiento de la superficie del mar[5]. Es la interpretación de los autores de este estudio, no un hecho que se dé por cerrado. Lo que sí queda claro es que una luz que Leonardo ya miraba hace cinco siglos se usa ahora para medir el brillo de la Tierra.

6. ¿Cómo puedes buscar tú la luz cenicienta?

Elige una noche en la que la Luna sea una uña delgada y busca un sitio con el horizonte despejado. Si la Luna está creciente (los días después de la Luna nueva), se ve hacia el oeste después de la puesta del Sol. Si está menguante (los días antes de la Luna nueva), aparece hacia el este antes del amanecer[2]. Un calendario lunar te dice qué días son.

Hazlo con una persona adulta de la familia, desde un lugar seguro y lejos del tráfico, sobre todo si sales de noche o muy temprano. Si el brillo de la parte iluminada te molesta, tápala con un dedo estirando el brazo y mira solo la zona oscura. Dibuja lo que veas y anota el día y la hora. Repite otra noche, con la Luna un poco más gruesa: ¿sigues viendo la parte oscura o se ha perdido?

Fuentes

  1. Wikipedia en español, «Luz cenicienta». https://es.wikipedia.org/wiki/Luz_cenicienta (Definición, explicación del rebote y fases inversas de la Tierra vista desde la Luna. Fuente secundaria. Consultada mediante resumen automático de la página.)
  2. Wikipedia en inglés, «Earthshine». https://en.wikipedia.org/wiki/Earthshine (Motivos de la visibilidad cerca de la Luna nueva, momento de observación, nubes frente a océanos. Fuente secundaria; consultada mediante resumen automático.)
  3. La Nación (Argentina), nota sobre Venus, la Luna y la luz cenicienta (4 de diciembre de 2024). https://www.lanacion.com.ar/sociedad/venus-la-luna-y-la-conexion-da-vinci-los-misterios-detras-del-doble-fenomeno-astronomico-que-nid04122024/ (Cita del Códice Leicester y porcentajes de reflexión de la Tierra y la Luna. Prensa general, no fuente científica primaria; consultada mediante resumen automático. Presenta a Leonardo como el primero en deducir el origen, algo que no se pudo contrastar.)
  4. tiempo.com, «El resplandor de Da Vinci». https://www.tiempo.com/ram/294812/el-resplandor-de-da-vinci/ (Códice Leicester hacia 1510 y papel de las nubes frente a los océanos. Divulgación; consultada mediante resumen automático.)
  5. AGU Newsroom, «Earth is dimming due to climate change» (nota de prensa sobre el estudio de Goode, Pallé y Koonin en Geophysical Research Letters, 2021). https://news.agu.org/press-release/earth-is-dimming-due-to-climate-change/ (Observaciones de 1998 a 2017, cifras de albedo, concordancia con CERES y explicación de las nubes. Está en inglés. Consultada mediante resumen automático; no se leyó el artículo científico completo, que no se pudo abrir.)

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