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¿Qué ocurre dentro del dedo cuando suena un «crac»?

Categoría: El cuerpo

La explicación que casi todos hemos oído es que, al crujir un dedo, estalla una burbuja. Se repitió durante más de cuarenta años. Y en 2015 alguien filmó el dedo por dentro y vio algo que no encajaba del todo.

Vamos a seguir esa discusión: qué se vio primero, qué se vio después, qué propone un cálculo para reconciliarlo y qué se sabe de si el hábito daña las articulaciones.

Durante más de cuarenta años se explicó el «crac» como una burbuja que estalla

Un dedo se dobla porque dos huesos se encuentran en una articulación, y entre ellos hay un líquido espeso, el líquido sinovial. La explicación clásica, la que recogen también las páginas médicas, dice que el crujido se debe a la cavitación de ese líquido: se forma una burbuja de gas y esa burbuja se colapsa [1].

Esa idea nació de un experimento de 1971. Unsworth y sus colegas tiraron de los dedos de voluntarios mientras los grababan con rayos X. Vieron que, al separarse los huesos, aparecía un espacio claro dentro de la articulación. Concluyeron que el sonido venía del colapso posterior de esa burbuja, y esa conclusión dominó el tema durante más de cuatro décadas [2] [3].

Conviene notar lo que sí y lo que no se había visto: los rayos X mostraban el espacio que se abría, pero no mostraban cómo desaparecía.

En 2015 una resonancia mostró un hueco que aparece con el sonido y no desaparece

En 2015, un equipo dirigido por Gregory Kawchuk repitió la idea con una técnica nueva: una resonancia magnética que graba a unas 3,2 imágenes por segundo. Metieron un dedo en un tubo flexible, tiraron de él con un cable y fotografiaron la articulación hasta que sonó [2].

En el momento de la separación y del sonido apareció un hueco oscuro, que los autores interpretan como un espacio con gas. Lo sorprendente fue lo que pasó después: el hueco siguió ahí tras el crujido. Según el artículo, nunca se vio que se colapsara. La articulación pasó de unos 0,93 mm de separación a unos 1,89 mm [2].

Los autores proponen que el sonido está ligado a la formación del hueco, no a su colapso. Describen un proceso llamado tribonucleación: dos superficies que se resisten a separarse hasta un punto crítico, y entonces se separan de golpe y dejan cavidades de gas que no desaparecen al instante [2].

Hay límites claros. Fue un solo hombre adulto, con diez articulaciones, en dos sesiones. Los cortes de la imagen no abarcaban toda la articulación y no se midió la fuerza de tracción. Los propios autores señalan que el estudio no explica por qué el crujido suena tan fuerte [2]. Una observación así no zanja el asunto: pone en duda la explicación clásica con una prueba directa.

Un modelo de 2018 propone un punto intermedio: la burbuja se encoge, pero no desaparece

Si el hueco no desaparece, ¿hay que descartar el colapso? En 2018, Chandran Suja y Barakat construyeron un modelo matemático de una burbuja en el líquido sinovial de una articulación del dedo. Con él calcularon el sonido y lo compararon con mediciones experimentales: el tamaño y la frecuencia principal coincidían [3].

Lo interesante es que, según el modelo, basta un colapso parcial de la burbuja para reproducir ese sonido, así que pueden quedar burbujas después. Eso es compatible con lo que vio la resonancia de 2015 [3].

Tampoco es una respuesta cerrada. El modelo es una simplificación: usa una geometría en dos dimensiones y una sola burbuja, y los autores reconocen que sus predicciones se separan de los experimentos pasado el pico principal del sonido [3]. Así que quedan tres ideas sobre la mesa: colapso completo (1971), formación del hueco (2015) y colapso parcial (2018).

Tras un crujido, la articulación tarda unos 20 minutos (aprox.) en volver a sonar

Quien se cruje los dedos lo ha notado: justo después, volver a intentarlo no funciona. El artículo de 2015 menciona ese periodo de espera, de unos 20 minutos, y es una aproximación, no un valor fijo [2].

Es tentador unirlo con lo anterior: si tras el sonido sigue habiendo un hueco, quizá no haya condiciones para otro «crac» hasta que se resuelva. Pero eso es una conexión que proponemos aquí, no algo que diga la fuente.

¿Daña las articulaciones crujirse los dedos? Lo que dicen un médico, una encuesta y un resumen médico

La advertencia más repetida es que crujirse los dedos provoca artritis. Estas son las pruebas que existen, de menor a mayor número de personas.

Donald Unger, un médico, crujió los dedos de su mano izquierda al menos dos veces al día durante unos 50 años, unas 36 500 veces, y dejó la derecha como comparación. Al final no encontró artritis en ninguna mano ni diferencias entre ellas [4]. Es un caso individual, así que no prueba que sea seguro para todos.

Con más gente: en 2011, deWeber y su equipo preguntaron a 215 personas de entre 50 y 89 años, que tenían radiografías de las manos (un grupo que no representa a toda la población). Un 20 % tenía el hábito de crujirse los dedos. La artrosis en alguna articulación aparecía en un 18,1 % de quienes se crujían y en un 21,5 % de quienes no, una diferencia pequeña. Concluyeron que el hábito no parece ser un factor de riesgo de artrosis de la mano [5]. Es una encuesta sobre el pasado y con un grupo concreto de personas, así que tampoco permite afirmar que nunca haya daño.

Un resumen de Harvard Health, basado en estudios previos, recoge lo mismo sobre la artritis, pero añade que otro estudio encontró más casos de manos hinchadas y menos fuerza de agarre entre quienes se crujían los dedos habitualmente [6]. Las páginas médicas coinciden en un criterio práctico: un crujido ocasional, sin dolor y sin limitar el movimiento, es benigno, pero si aparece dolor, hinchazón o sensación de bloqueo, conviene consultar a un profesional [1] [6].

Cómo observar tus articulaciones sin forzarlas

No hace falta tirar de nada para investigar esto, y no es buena idea forzar una articulación para conseguir un sonido. Hay una observación segura que puedes hacer con tus propias manos y un cuaderno.

  • Dobla y estira los dedos despacio. Con la mano relajada, mira dónde se doblan y si alguna articulación suena sola al moverse. Si algo duele o se traba, para y cuéntaselo a un adulto o a un médico.
  • Separa observación e interpretación. Escribe en dos columnas lo que se vio («el hueco siguió ahí después del sonido») y lo que se concluyó («el sonido viene de la formación del hueco»). Verás qué parte es dato y qué parte es hipótesis.
  • Piensa qué faltaría para estar más seguro. La resonancia de 2015 fue con una sola persona. ¿Qué más tendría que mirar un estudio para convencerte? Y si participaran personas, ¿qué cuidados y permisos harían falta?

Fuentes consultadas

Nota sobre las fuentes: solo la Clínica Universidad de Navarra está en español; no encontramos los estudios originales en español. Leímos el texto web de los artículos de Kawchuk (2015), Chandran Suja y Barakat (2018) y deWeber (2011), y las páginas de Scientific American, Harvard Health y la Clínica Universidad de Navarra. El experimento de 1971 lo conocemos solo por cómo lo describen los artículos de 2015 y 2018, no por el original. La fuente 4 da el experimento de Unger y la cifra de 36 500; no usamos el año del Ig Nobel porque no lo pudimos cotejar.

  1. Clínica Universidad de Navarra, Diccionario médico: «Crepitación articular» (chasquidos y crujidos articulares). cun.es
  2. Kawchuk GN y otros: «Real-Time Visualization of Joint Cavitation». PLOS ONE, 2015 (en inglés). pmc.ncbi.nlm.nih.gov
  3. Chandran Suja V y Barakat AI: «A Mathematical Model for the Sounds Produced by Knuckle Cracking». Scientific Reports, 2018 (en inglés). pmc.ncbi.nlm.nih.gov
  4. Scientific American: «Crack Research» (en inglés). scientificamerican.com
  5. deWeber K y otros: «Knuckle Cracking and Hand Osteoarthritis». Journal of the American Board of Family Medicine, 2011 (en inglés). jabfm.org
  6. Harvard Health Publishing: «Knuckle cracking: Annoying and harmful, or just annoying?» (en inglés). health.harvard.edu

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