Con solo dos señales, un punto y una raya, se forman las 26 letras
El código Morse usa dos señales: una corta, el punto, y una larga, la raya. La norma internacional vigente, la Recomendación ITU-R M.1677-1 (2009), define la raya como tres puntos de duración [1]. Puedes producirlas con un pitido, una luz o golpes en una mesa, porque lo único que importa es distinguir lo corto de lo largo.
Con combinaciones de una a cuatro señales salen exactamente las 26 letras del alfabeto latino básico de la tabla de la norma [1]:
- 1 señal: E (·) y T (−). Son 2 letras.
- 2 señales: A, I, M y N. Son 4 letras.
- 3 señales: D, G, K, O, R, S, U y W. Son 8 letras.
- 4 señales: B, C, F, H, J, L, P, Q, V, X, Y y Z. Son 12 letras.
La sorpresa de esta primera mirada es que la lista no sigue el orden del alfabeto. La Q, que está casi al final, tiene cuatro señales; la E, que está en medio, tiene una. Ese desorden tiene explicación, y es lo que sigue.
Alfred Vail asignó los códigos más cortos a las letras que más se usan
La primera propuesta de Samuel Morse para su telégrafo no usaba letras: asignaba números a las palabras de un diccionario, y el operador enviaba el número. Alfred Vail, su colaborador, propuso representar cada letra y cada cifra con una combinación de señales simples, lo que permitía enviar cualquier palabra, incluso los nombres propios que no estaban en el diccionario [2].
Para decidir qué letras debían ser cortas, Vail necesitaba saber cuáles se repiten más en inglés. Según la historia que se cuenta, preguntó en un periódico local de Morristown, en Nueva Jersey: los tipógrafos guardaban los tipos de imprenta en cajas y tenían más a mano las letras que más se usaban, de modo que contar los tipos de cada letra daba una estimación de su frecuencia. Con esa idea asignó a la E, la letra más frecuente del inglés, un solo punto [2][3].
La sorpresa de este capítulo es el origen de la idea: una pista sobre las letras vino de una caja de imprenta, no de un cálculo. HistoryNet añade que, con el mismo mecanismo de recepción con pluma y papel, el alfabeto de Vail funcionaba más del doble de rápido que el sistema de números de Morse [2].
Dos precisiones ayudan a no pasarse. Primero, el código se pensó con la frecuencia del inglés, así que no hay motivo para dar por hecho que el reparto sea perfecto para el español. Segundo, el código internacional de hoy no es exactamente el de 1844: el original, llamado Morse americano, usaba rayas de distinta longitud y espacios distintos dentro de las letras, y Friedrich Gerke lo modificó en 1848 para una línea entre Hamburgo y Cuxhaven. Esa versión fue la base del código internacional estandarizado en 1865 [3].
Los silencios también forman parte del código: sin ellos la A y la J se confundirían
La norma ITU fija cuatro duraciones, medidas en puntos [1]:
- una raya dura 3 puntos;
- entre las señales de una misma letra hay un silencio de 1 punto;
- entre dos letras hay un silencio de 3 puntos;
- entre dos palabras hay un silencio de 7 puntos.
Es decir, el ritmo completo es 1 : 3 : 1 : 3 : 7 (punto, raya, silencio dentro de la letra, silencio entre letras, silencio entre palabras) [3].
¿Por qué no basta con los puntos y las rayas? Mira la tabla de la norma: la A es punto-raya y la J es punto-raya-raya-raya. La A es el comienzo de la J. Lo mismo pasa con la E, que es el comienzo de muchas letras. Si alguien oye punto-raya y todavía no sabe si la letra terminó, no puede decidir si es una A o el principio de una J [1]. Es una observación de quien escribe a partir de la tabla, no una explicación que la norma dé. Con un silencio más largo de lo normal entre letras (3 puntos en vez de 1), el receptor sabe cuándo termina una letra.
La sorpresa de este capítulo es que el silencio es una señal más: tan importante como el pitido, aunque no suene.
Si sumas la duración de una palabra, ves cuánto ahorra una letra corta
Con las duraciones anteriores puedes calcular cuánto tarda cada letra en unidades de punto: suma 1 por cada punto, 3 por cada raya y 1 por cada silencio entre señales de la misma letra.
- E (·): 1 unidad.
- T (−): 3 unidades.
- Q (− − · −): 3 + 3 + 1 + 3 = 10 de señal, más 3 silencios internos = 13 unidades.
- Z (− − · ·): 3 + 3 + 1 + 1 = 8 de señal, más 3 silencios = 11 unidades.
Es decir, enviar una Q cuesta trece veces lo que cuesta enviar una E. Ahora dos palabras de cuatro letras, sumando también 3 unidades de silencio entre cada par de letras (9 en total):
- ESTE: E 1, S 5, T 3, E 1, suman 10, más 9 de silencios = 19 unidades.
- JAZZ: J 13, A 5, Z 11, Z 11, suman 40, más 9 de silencios = 49 unidades.
Las dos palabras tienen cuatro letras, pero una tarda más del doble que la otra. Esa diferencia es el ahorro que buscaba Vail: en un texto normal abundan las letras cortas, y por eso la media por letra baja.
Hoy las radiobalizas de navegación aérea todavía se identifican en Morse
Una señal tan simple sigue sirviendo cuando solo hace falta decir un nombre sin error. Cada baliza VOR, una ayuda de radio para la navegación aérea, emite su identificación, normalmente de tres letras, en código Morse. Los pilotos deben comprobar esa identificación con la carta aeronáutica antes de fiarse de la baliza. Un ejemplo que cita la fuente es la baliza del aeropuerto John F. Kennedy, de Nueva York, que se identifica como JFK [4]. El uso por aficionados a la radio es el otro ámbito importante que describen las fuentes [3].
Las fuentes no coinciden en la velocidad de esa identificación (una habla de 7 palabras por minuto y otra de unos 5), así que aquí no se da una cifra.
Para comprobarlo en casa: mide con papel y lápiz tu propia palabra
No necesitas ningún aparato. Haz lo siguiente en una hoja:
- Escribe tu nombre o una palabra que te guste, sin acentos ni la letra Ñ (la tabla que hemos usado no las incluye).
- Busca cada letra en la lista de arriba (1, 2, 3 o 4 señales) y apunta su código. Puedes consultar la tabla completa en la norma que aparece en las fuentes.
- Calcula las unidades de cada letra como en los ejemplos, y suma 3 unidades de silencio entre una letra y la siguiente.
- Compara con otra palabra de la misma longitud. ¿Cuál tarda más? ¿Tenía letras cortas, como E, T, A, I, M o N?
Si quieres escucharlo, golpea un lápiz sobre la mesa: un golpe corto es un punto y uno largo es una raya. Deja una pausa pequeña dentro de cada letra y otra más larga entre letras, y fíjate en cuánto se nota la diferencia.
Fuentes
Las fuentes principales están en inglés; no encontré una de igual calidad en español. Las páginas web pueden cambiar.
- Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), Recomendación ITU-R M.1677-1, «International Morse code» (2009). https://www.itu.int/rec/R-REC-M.1677-1-200910-I/es (Texto completo leído en la versión PDF en inglés. Tabla de letras, sección 2: raya = 3 puntos; silencios 1, 3 y 7. La página en español solo enumera los formatos disponibles.)
- HistoryNet, «Morse's Partner Argued He Invented Famous Code to No Avail». https://historynet.com/morses-partner-argued-he-invented-famous-code-to-no-a-vail/ (Del sistema de números al de letras; tipos de imprenta; «más del doble de rápido». Leído en su resumen de la página, no en el artículo original impreso.)
- Wikipedia, «Código Morse» (español) y «Morse code» (inglés). https://en.wikipedia.org/wiki/Morse_code (Recuento de tipos en Morristown, proporción 1:3:1:3:7, Gerke 1848 y estándar de 1865, diferencias con el Morse americano de 1844, usos actuales. La versión en español coincide en los puntos usados. Es una fuente secundaria, usada para contrastar.)
- Wikipedia, «VHF omnidirectional range». https://en.wikipedia.org/wiki/VHF_omnidirectional_range (Identificación en Morse de las balizas VOR y comprobación con la carta. Fuente secundaria; indica 7 palabras por minuto, mientras que el artículo sobre el código Morse habla de unas 5.)
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- : primera publicación.