1. ¿Quién pagaba una carta en Gran Bretaña antes de 1840?
Quien la recibía. El precio dependía de la distancia que recorría la carta y del número de hojas que llevaba[1]. El cobro se hacía después de entregarla, a la persona destinataria[2].
Eso significaba que mandar una carta lejos podía salir caro, y que quien la enviaba no sabía si alguien iba a pagarla al otro lado.
2. ¿Por qué cobrar al destinatario causaba problemas?
El destinatario podía negarse a recibir la carta y, entonces, el correo se quedaba sin cobrar[2]. Además, quien la recibía podía examinar el exterior de la carta, sacar de ahí la información que necesitaba y rechazarla después para no pagar[2].
Rowland Hill, un reformador del correo británico, notó otra cosa: buena parte del gasto del correo no estaba en transportar las cartas, sino en el trabajo de manejarlas en el punto de salida y en el de llegada[2]. Cobrar a cada destinatario en la puerta formaba parte de ese trabajo.
3. ¿Qué propuso Rowland Hill para arreglarlo?
Rowland Hill redactó el folleto Post Office Reform: its Importance and Practicability y se lo entregó al ministro de Hacienda británico el 4 de enero de 1837[2]. Su idea tenía tres partes: una tarifa baja y única, sin importar la distancia; pago por adelantado de quien envía; y una prueba visible de ese pago, que acabó siendo el sello adhesivo[2][1].
Si pagaba quien enviaba, nadie podía rechazar una carta para no pagar. Y si el precio era el mismo para todos, ya no hacía falta calcular distancias.
4. ¿Cuándo empezó a funcionar el nuevo sistema?
La tarifa de un penique empezó el 10 de enero de 1840, incluso antes de que hubiera sellos[2]. El Penny Black se puso a la venta el 1 de mayo de 1840 y podía usarse desde el 6 de mayo[3][4].
Con ese sello pagado por adelantado, una carta de hasta media onza (unos 14 gramos) viajaba a cualquier lugar del Reino Unido por un penique[1][3]. Y la gente respondió: en 1840, el primer año de la tarifa de un penique, el número de cartas enviadas en el Reino Unido más que se duplicó[2].
5. ¿Cómo era el primer sello del mundo?
Era negro y llevaba un retrato de la reina Victoria[2][4]. No tenía bordes dentados: se imprimía en hojas completas y había que cortarlo con tijeras[3][4].
Cada hoja tenía 240 sellos, en 20 filas de 12. Una fila costaba un chelín, y la hoja entera, una libra[3]. Las letras de las esquinas inferiores indicaban en qué lugar de la hoja estaba cada sello[3]. En total se imprimieron 286 700 hojas, es decir, 68 808 000 sellos[3].
Observa en casa: ¿cómo se ve hoy el pago de una carta?
Busca un sobre que haya llegado a tu casa. ¿Tiene un sello pegado o una marca impresa que indica que el envío ya está pagado? Es decir: ¿quién pagó el envío, quien mandó la carta o quien la recibió?
Si tienes un sello, mira sus bordes con cuidado, quizá con una lupa: ¿tiene pequeños dientes? El Penny Black no los tenía. Y si hay una carta antigua en la familia, compara: ¿cambió algo en cómo se paga?