1. Cinco explicaciones posibles para las rayas, y un estudio que las probó todas juntas
Durante más de un siglo se propusieron sobre todo cinco ideas: que las rayas sirven de camuflaje, que confunden a los depredadores, que ayudan a controlar el calor, que sirven como señal entre cebras o que alejan a los insectos que pican. Todas suenan razonables, y varias pueden ser ciertas a la vez.
En 2014, un equipo dirigido por Tim Caro comparó las rayas de los équidos (cebras, caballos y asnos, especies y subespecies) con las condiciones de los lugares donde vive cada uno, y puso a prueba las cinco ideas con los mismos datos[1]. Lo que encontraron fue una pista clara, pero no una prueba definitiva.
2. Dónde hay más tábanos, las cebras tienen más rayas
El patrón que apareció fue este: cuanto más molestan los tábanos, unos insectos que pican, más marcadas son las rayas en varias partes del cuerpo (cara, cuello, costados, grupa y patas). Con las moscas tsetsé pasa algo parecido con las rayas del vientre. En cambio, no encontraron apoyo constante para el camuflaje, para escapar de depredadores, para el control del calor ni para la comunicación entre cebras[1].
El comunicado de la Universidad de California en Davis, que difundió el estudio, añadió una idea sobre por qué las cebras serían tan vulnerables: su pelo es más corto que la trompa de estas moscas, así que pican a través de él. Eso se propuso como explicación, no como prueba[2]. Ese comunicado tiene tono de titular («resolvieron el enigma»), así que conviene recordar que el estudio de 2014 compara mapas: muestra que dos cosas aparecen juntas, no qué hace una raya cuando se acerca una mosca.
Faltaba mirar de cerca a las moscas y a los animales.
3. Los caballos con ropa de cebra recibieron menos aterrizajes
En 2019, el mismo grupo observó tábanos en un establo donde vivían cebras y caballos. Los tábanos aterrizaban menos en las cebras que en los caballos[3].
Pero una cebra y un caballo son animales distintos en muchas cosas. Por eso hicieron otra prueba: vistieron a caballos con telas rayadas, negras o blancas. Con la tela rayada, los caballos recibieron muchos menos aterrizajes que con la negra o la blanca. Y la cabeza, que quedaba sin cubrir, recibió los mismos aterrizajes con cualquier tela[3]. Es decir, el efecto venía de la tela y no de otras diferencias entre los animales. El estudio fue en un solo sitio y con pocos animales, así que sus cifras sirven como pista y no como regla para toda cebra.
4. Los tábanos se acercan a las cebras, pero no consiguen frenar para posarse
Lo más curioso es qué cambiaba. Los tábanos daban vueltas alrededor de cebras y caballos en una cantidad parecida y los tocaban con una frecuencia parecida, así que las rayas no los espantaban desde lejos. La diferencia estaba al final del vuelo: ante las cebras llegaban más rápido y no lograban frenar de forma controlada, mientras que ante los caballos iban reduciendo la velocidad hasta posarse[3].
Las rayas parecen, entonces, un obstáculo en el último tramo: el tábano llega, pero tropieza al aterrizar. Cómo ocurre exactamente dentro de su cerebro es otra pregunta.
5. Qué se sabe y qué no sobre cómo las rayas afectan a los tábanos
Tres líneas de trabajo intentan explicarlo, y ninguna es la última palabra.
La primera es la luz polarizada. Los tábanos se sienten atraídos por superficies oscuras y brillantes que reflejan luz polarizada horizontalmente, como el agua. En experimentos con modelos de caballos, el negro atrajo a muchísimos tábanos, el blanco a muchos menos y el modelo a rayas, a los menos. Además, cuanto más finas eran las rayas, menos tábanos atraían, y las rayas reales de las cebras caen en ese rango de anchuras poco atractivas[4].
Pero al fotografiar 21 cebras salvajes en Tanzania, otro equipo vio que las rayas blancas y las negras reflejan luz polarizada de una manera parecida, y que a distancias de entre 5 y 20 metros las rayas ya no se distinguen una a una para el ojo de un insecto, que tiene muy poca resolución. Según ese trabajo, un efecto de la luz polarizada solo podría funcionar de cerca[5].
La tercera idea es un modelo informático de 2025. Calcula que, para una mosca tsetsé, las rayas pueden producir errores en la detección del movimiento (por ejemplo, juzgar mal en qué dirección o a qué velocidad se mueve el objeto) cuando está a unos 20 a 215 centímetros. Es una predicción teórica con varias simplificaciones, no una medición con moscas reales[6].
6. ¿Y si las rayas sirven para refrescarse? Qué dicen los estudios
Las rayas negras y las blancas no tienen la misma temperatura en la superficie, y por eso se pensó que podrían crear pequeñas corrientes de aire que enfrían el cuerpo. Un equipo probó esto con seis barriles metálicos llenos de agua, cubiertos con pieles de vaca, de caballo gris o de cebra (real y artificial), y los dejó al aire libre durante cuatro meses. La superficie de las rayas negras y blancas llegó a diferir en 7 a 18 °C, pero el agua del interior de los barriles con piel de cebra no se mantuvo más fresca que la de los barriles con piel gris[7].
Los resultados apuntan a cosas distintas. Otro grupo estudió cebras de llanura y encontró que lo que mejor predecía lo marcado de las rayas era la temperatura. Lo interpretaron como una señal a favor del control del calor, de los tábanos o de ambos, y discutieron el trabajo de Caro y sus colegas[8]. Por ahora, la pregunta sigue abierta: un estudio de campo señala la temperatura y el experimento con barriles no mostró enfriamiento, y no se sabe del todo cómo encajan ambos resultados.
7. Cómo ver con tus propios ojos que las rayas se desdibujan con la distancia
Esto no es lo que ve una mosca, porque su vista es muy distinta de la nuestra. Pero sirve para entender cómo cambia el aspecto de un dibujo de rayas al alejarte.
- Con un rotulador negro y una hoja blanca, dibuja tres bloques de rayas: uno con rayas de unos 2 centímetros, otro de 1 centímetro y otro de 3 milímetros.
- Pega la hoja en una pared y aléjate despacio, un paso cada vez, en un lugar despejado y sin obstáculos.
- Anota a cuántos pasos dejas de distinguir las rayas de cada bloque: se vuelven un gris liso.
Si tienes ocasión de ir a un zoológico, compara también cómo cambian las rayas de la cebra por el cuerpo (más anchas en unas partes, más finas en otras) y cuáles se ven mejor desde lejos. Si quieres ir más allá, los artículos científicos de la lista de fuentes son de acceso abierto en gran parte, y sus figuras se entienden sin saber mucho de biología.
Fuentes
- Caro, T., Izzo, A., Reiner, R. C., Walker, H. y Stankowich, T. (2014), «The function of zebra stripes», Nature Communications 5:3535. Se leyó el resumen (vía Europe PMC); no se leyó el texto completo. https://doi.org/10.1038/ncomms4535 (Cinco hipótesis probadas a la vez; asociación entre las rayas y los tábanos y las tsetsé; sin apoyo constante para camuflaje, depredadores, calor ni interacción social.)
- Universidad de California en Davis, «Scientists Solve the Riddle of Zebras' Stripes» (comunicado de prensa sobre el estudio de 2014). Página leída. https://www.ucdavis.edu/news/scientists-solve-riddle-zebras-stripes (Pelo más corto que la trompa de las moscas; unos siete tipos de équidos. Es un comunicado, no el estudio; el titular es más fuerte que los resultados.)
- Caro, T. et al. (2019), «Benefits of zebra stripes: Behaviour of tabanid flies around zebras and horses», PLOS ONE. Artículo abierto, consultado en línea. https://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0210831 (Menos aterrizajes en cebras; sin diferencias en vuelos alrededor ni contactos; los tábanos no frenan ante las cebras; caballos con telas rayadas, negras y blancas; un solo establo, 3 cebras y 9 caballos en el primer estudio.)
- Egri, Á. et al. (2012), «Polarotactic tabanids find striped patterns with brightness and/or polarization modulation least attractive», Journal of Experimental Biology 215(5):736–745. Se leyó la página con el resumen y resultados principales. https://journals.biologists.com/jeb/article/215/5/736/11213/Polarotactic-tabanids-find-striped-patterns-with (Modelos de caballo negro, marrón, blanco y a rayas; rayas finas atraen menos; anchuras de las rayas reales en el rango poco atractivo.)
- Melin, A. D. et al. (2016), «Zebra stripes through the eyes of their predators, zebras, and humans» (PLOS ONE 11(4):e0154504, sobre luz polarizada y resolución de la vista de los insectos). Artículo abierto, consultado en línea. https://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371%2Fjournal.pone.0154504 (21 cebras de llanura fotografiadas en Tanzania; rayas blancas y negras con polarización parecida; el intervalo de 5 a 20 m es el que cita el artículo.)
- Mouy, H. (2025), «Zebra stripes induce aberrant motion analysis in flies through aliasing», Journal of Experimental Biology 228(4). Se leyó el resumen y el resumen de resultados de la página. https://journals.biologists.com/jeb/article/228/4/JEB249601/367249/Zebra-stripes-induce-aberrant-motion-analysis-in (Modelo informático de la visión de una mosca tsetsé; error en el movimiento a 20–215 cm en visión periférica; el propio autor señala limitaciones.)
- Horváth, G. et al. (2018), prueba con barriles y pieles sobre el enfriamiento, Scientific Reports. Artículo abierto, consultado en línea. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC6008466/ (Seis barriles con agua y pieles diversas; cuatro experimentos entre junio y septiembre de 2017; sin diferencias significativas en la temperatura interior entre piel de cebra y piel gris; 7–18 °C de diferencia en la superficie.)
- Larison, B. et al. (2015), respuesta a Caro y Stankowich, Royal Society Open Science. Artículo abierto, consultado en línea. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC4593692/ (La temperatura como mejor predictor del rayado en la cebra de llanura; desacuerdo sobre cómo medir la presencia de tábanos; piden experimentos de campo.)
Historial de cambios
- Primera publicación.