1. Por qué un templo de 3.000 años tuvo que mudarse
Abu Simbel está en el sur de Egipto, junto al Nilo, en una región llamada Nubia. El Gran Templo se talló en la roca en el siglo XIII antes de nuestra era, y celebra el reinado de Ramsés II [1]. Junto a él hay un templo más pequeño, dedicado a su esposa Nefertari.
El problema llegó en los años cincuenta. Egipto construía la presa de Asuán para tener más agricultura y más electricidad, y detrás de la presa se formaría un enorme lago artificial que inundaría los monumentos de la zona [1]. Egipto y su vecino Sudán pidieron ayuda a la UNESCO, y el 8 de marzo de 1960 se lanzó la Campaña Internacional para Salvar los Monumentos de Nubia [1]. Con la ayuda de unos 50 países, 22 monumentos y conjuntos se pudieron trasladar y proteger del agua [2]. Abu Simbel fue el más famoso.
Y aquí está lo difícil: no era un edificio que se pudiera desarmar piedra a piedra, porque las salas están excavadas dentro de la montaña. Era roca.
2. Cómo se cortó una montaña en bloques y se subió más arriba
Un grupo de expertos de la UNESCO (hidrólogos, ingenieros, arqueólogos y arquitectos) ideó un plan radical: desmontar los templos, llevarlos a un terreno más alto y volver a armarlos [1]. Un diario mexicano cuenta que, entre varias propuestas, se eligió un proyecto sueco-egipcio [3]. Las fuentes que pudimos leer no explican por qué se descartaron las otras, así que no lo afirmamos.
El tiempo apremiaba: el lago empezaba a llenarse y los templos podían quedar bajo el agua. En noviembre de 1963 los obreros empezaron a cortar los templos con sierras de hilo. Se obtuvieron más de mil bloques, de unas 30 toneladas cada uno. Se numeraron, se llevaron a un almacén y por fin se montaron de nuevo dentro de un acantilado artificial, 64 m más arriba y 180 m tierra adentro [1]. Es como un rompecabezas gigante: si cada pieza lleva su número, se sabe dónde va.
La inauguración en el lugar nuevo fue el 22 de septiembre de 1968 [1] [3]. Hubo grúas, gatos hidráulicos y polipastos para levantar las piezas, y se construyeron colinas artificiales para proteger el lugar [3].
3. Por qué las fuentes dan cifras distintas sobre el traslado
Si buscas datos del traslado, verás que no coinciden del todo. Es normal: cada fuente cuenta de una manera, o mide desde un punto distinto.
- Número de bloques. La UNESCO habla de «más de mil» [1]; un diario mexicano da 1.035, de entre 20 y 30 toneladas [3].
- Altura ganada. La UNESCO dice 64 m [1], igual que el diario mexicano [3]. Un artículo de The Conversation, publicado en el diario peruano RPP, habla de unos 70 m [4].
- Inicio de los cortes. La UNESCO dice noviembre de 1963 [1]; el diario mexicano dice 1 de abril de 1964 [3]. Puede que se refieran a etapas distintas de la obra, pero las fuentes no lo aclaran.
- Costo. La UNESCO da unos 80 millones de dólares para toda la campaña de Nubia, la mitad aportada por unos 50 países [1]. El diario mexicano da 36 millones para esta obra [3]. No son la misma cosa: una cifra es de toda la campaña y la otra, al parecer, solo de Abu Simbel.
En este artículo usamos la cifra de la UNESCO cuando hay desacuerdo, por ser la organización que dirigió la campaña.
4. Qué cambió en el mundo después de salvar Abu Simbel
Después de Abu Simbel siguió el trabajo en la isla de Filé, otro conjunto de templos: sus monumentos se llevaron a la isla de Agilkia entre 1972 y 1979 [1]. En total, la campaña duró de 1960 a 1980 [1].
La UNESCO sostiene que esta campaña afianzó la idea de que el patrimonio es riqueza de toda la humanidad, y que esa idea llevó a la Convención del Patrimonio Mundial de 1972 [2]. Un artículo de The Conversation también recuerda que la presa fue un proyecto político, y que cientos de personas, entre ellas habitantes nubios, tuvieron que dejar sus tierras [4]. Así que salvar los templos fue una gran hazaña, pero no toda la historia de la presa.
5. Cómo comprobar tú mismo las cifras de Abu Simbel
Puedes hacer de detective. Busca en la página de la UNESCO [1] y en un diario o revista en español los números de bloques, metros y fechas. ¿Dónde coinciden y dónde no? Si encuentras una diferencia, fíjate en si hablan de lo mismo: de todo el proyecto o solo de un templo, del comienzo de los cortes o del de las obras previas. Y si algún día vas a un museo con un templo trasladado, imagina cuántas piezas tuvieron que numerar.