Este sitio es solo una puerta de entrada

Todo lo que hay aquí viene de cosas que otras personas investigaron, pensaron y construyeron de verdad: libros, artículos, registros históricos y la gente detrás de ellos. Si algo te llama la atención, ve a las fuentes originales que aparecen al final de la página. Tienen mucha más profundidad de la que una página como esta puede ofrecer.

¿Sumar es siempre juntar cosas? Las situaciones en las que usamos una suma

Categoría: Historia y cultura

Tres manzanas rojas y dos verdes. Tres fichas a las que añades dos más. Ana tiene 3 canicas y Luis tiene 2 más que ella. En los tres casos la cuenta es 3 + 2 = 5, pero las tres historias no son la misma.

¿Sumar es solo «juntar»? No: según una tabla de problemas muy usada en las escuelas de Estados Unidos, la suma sirve al menos para juntar, añadir y comparar [1]. En esta nota veremos esas situaciones, por qué la palabra «más» a veces engaña, qué se sabe de los bebés y sus «sumas», y cómo el signo + terminó significando «sumar».

1. La misma cuenta, 3 + 2, puede contar tres historias distintas

La tabla de problemas de suma y resta de los estándares Common Core (un documento de Estados Unidos que ordena qué se enseña en matemáticas en la escuela) agrupa los problemas por la historia que cuentan, no por la cuenta que hay que hacer [1]. Con 3 y 2 podemos contar, por ejemplo:

  • Juntar: hay tres manzanas rojas y dos verdes sobre la mesa. ¿Cuántas manzanas hay? Las dos cantidades existen a la vez y se miran como un solo grupo [1].
  • Añadir: en el césped hay tres conejos y llegan dos más. ¿Cuántos hay ahora? Aquí pasa el tiempo: primero hay una cantidad y después cambia [1].
  • Comparar: Lucía tiene 3 canicas y Pablo tiene 2 más que ella. ¿Cuántas tiene Pablo? No llegan más canicas: solo comparamos la cantidad de Pablo con la de Lucía [1].

La cuenta escrita es idéntica. Lo que cambia es la historia. Por eso, cuando un problema te cuesta, a veces ayuda más preguntarte «¿qué está pasando aquí?» que mirar los números. ¿Qué pasa con ese tercer caso, el de «más», que parece tan fácil de confundir?

2. Por qué la palabra «más» no siempre significa sumar

Mira estos dos problemas relacionados:

  • Lucía tiene 3 canicas. Pablo tiene 2 más que Lucía. ¿Cuántas tiene Pablo? Se suma: 3 + 2 = 5.
  • Pablo tiene 5 canicas. Pablo tiene 2 más que Lucía. ¿Cuántas tiene Lucía? Aquí también aparece «más», pero la cuenta que responde es una resta: 5 − 2 = 3.

La tabla de Common Core incluye justamente esta idea: en los problemas de comparación, con la misma palabra «más» a veces se suma y a veces se resta, según cuál sea la cantidad que no conocemos [1]. Si decides la operación buscando palabras clave («más» = sumar, «menos» = restar), tarde o temprano te equivocarás. Una forma más segura es fijarte en qué cantidad conoces y cuál buscas: si buscas la grande, sumas; si buscas la pequeña, restas.

Entonces, si la suma sirve para tantas historias, ¿cuándo empezamos a «entender» algo así? Hay quien sostiene que mucho antes de ir a la escuela.

3. Los bebés y la suma: qué mostró un experimento famoso y qué no

En 1992, la psicóloga Karen Wynn publicó en la revista Nature un experimento con bebés de cinco meses. Se les mostraba un muñeco, que luego quedaba oculto tras una pantalla; después se veía cómo otro muñeco iba detrás de la pantalla. Al quitar la pantalla, el resultado podía ser el correcto (dos muñecos) o uno incorrecto. Según la entrevista, los bebés tendían a mirar más tiempo lo que les resultaba sorprendente, y Wynn lo interpretó como una señal de que esperaban un resultado concreto [3].

Conviene no exagerar. «Mirar más tiempo» solo indica que algo les sorprendió; no prueba que un bebé de cinco meses sepa que 1 + 1 = 2 como lo sabes tú. Se han discutido otras explicaciones más sencillas de este tipo de resultados. Un estudio posterior de Simon et al. (1995) obtuvo un patrón de mirada similar [4], pero el debate sobre qué significa sigue abierto. La propia Wynn dijo en una entrevista de 1992 que no tenía claro que el resultado tuviera consecuencias para la enseñanza [3].

Lo que sí podemos decir es que la sensación de «cuántos hay» empieza antes de aprender símbolos. Y los símbolos, como el +, tienen su propia historia.

4. De dónde viene el signo +, que al principio no significaba «sumar»

Según el recuento de usos más antiguos de símbolos de operaciones de Miller, que recoge la universidad escocesa de St Andrews, el + y el − figuran entre sus primeras apariciones impresas, en Behende und hüpsche Rechenung, de Johannes Widman, publicado en Leipzig en 1489. Pero no significaban «sumar» y «restar»: marcaban excedentes y faltantes en problemas de comercio [2]. Es decir, en esa aparición impresa el + era una marca de «sobra», no una instrucción de sumar.

El uso técnico como suma y resta aparece en el libro de aritmética y álgebra de Henricus Grammateus de 1518 [2]. Pasaron unas tres décadas entre una cosa y otra.

¿Y la forma? Una explicación muy aceptada es que el + viene de la palabra latina et («y»): un manuscrito alemán de 1456 usa et para sumar y lo escribe tan rápido que se parece al +. La fuente concluye que «casi no hay duda» de que el signo es una ligadura de et [2]; aun así, se trata de la interpretación de un historiador, no de un documento que explique el origen del signo.

Si te interesa notar cómo cambia el significado de un signo con el uso, es un buen ejemplo: algo que servía para marcar mercancía acabó siendo la instrucción más conocida de las matemáticas.

5. Para probar tú mismo: busca las sumas de tu día

Elige hasta tres ejemplos de tu día: por ejemplo, cantidades que juntas, minutos que pasan o páginas que lees. Pregúntate en cada caso: ¿estoy juntando, añadiendo o comparando? Si una suma puede contarse de dos maneras, ya tienes un ejemplo de que la historia no está en la cuenta, sino en la situación.

Para ir más lejos, puedes leer la tabla original de Common Core y el texto de Miller sobre los signos de las operaciones: ambos están enlazados en las fuentes.

Fuentes y cómo se usaron

El texto es una explicación propia basada en estas fuentes. Los ejemplos de canicas y conejos adaptan los de la tabla [1] y no son citas textuales.

  1. Common Core State Standards Initiative, «Mathematics Glossary, Table 1: Common addition and subtraction situations». https://www.thecorestandards.org/Math/Content/mathematics-glossary/Table-1/ (Tipos de problemas: juntar, añadir, comparar. Leída en parte: la página se cortó antes del final de la tabla de comparación; lo que se dice sobre «más» y la resta sigue la estructura de esa tabla.)
  2. Miller, «Earliest Uses of Symbols of Operation», MacTutor History of Mathematics, University of St Andrews. https://mathshistory.st-andrews.ac.uk/Miller/mathsym/operation/ (Widman 1489, Grammateus 1518, manuscrito de 1456 y la ligadura de et. Leída vía un resumen automático de la página; las fechas coinciden con el fragmento visible del texto.)
  3. Education Week, entrevista con Karen Wynn sobre las matemáticas de los bebés (septiembre de 1992). https://www.edweek.org/education/q-a-psychologist-discusses-infants-ability-to-perform-math/1992/09 (Bebés de cinco meses y tiempo de mirada. Leída vía resumen. No se leyó el artículo original de Nature, que es de pago.)
  4. FORRT Replication Atlas, ficha de «Addition and subtraction by human infants» (Nature, 1992). https://forrt.org/flora-replication-atlas/doi/10.1038/358749a0/ (Una réplica registrada, Simon et al., 1995. Leída vía resumen; la ficha es breve.)