1. ¿Cuántos adultos desarrollan alergias alimentarias nuevas?
En 2019 se publicó una encuesta nacional a 40,443 adultos en Estados Unidos. Se estimó que el 10.8% de la población adulta tiene alergias alimentarias actuales con síntomas claros [1]. De ese grupo, el 48.0% afirmó que al menos una de sus alergias apareció en la edad adulta [1]. Es importante leer estos números con cuidado: no significa que la mitad de todos los adultos tenga alergias nuevas, sino que, entre quienes ya tienen alergias, la mitad las desarrolló de mayores. Si multiplicamos el 10.8% por el 48.0%, obtenemos aproximadamente un 5.2% del total de adultos, lo que equivale a 1 de cada 20 personas. Sin embargo, como los datos se basan en el relato de los propios participantes, esta cifra debe considerarse una estimación [1].
El médico que lideró el estudio comentó que le sorprendió la alta tasa de aparición en la adultez. Además, advirtió que es fundamental recibir pruebas y un diagnóstico médico antes de eliminar completamente un alimento de la dieta por decisión propia [2]. También se observó que los alimentos que causan alergias pueden variar entre niños y adultos. ¿A qué se debe este cambio?
2. ¿Por qué una manzana que siempre comiste ahora te irrita la boca?
A veces, una persona que ha comido manzanas durante años empieza a sentir una sensación de picor o irritación en la boca. Esto puede estar relacionado con el polen, una "puerta de entrada" distinta a la boca. En la medicina existe el "síndrome de alergia oral por polen", donde personas sensibilizadas al polen reaccionan a proteínas vegetales de alimentos que tienen una forma similar al polen [5]. Un ejemplo común es la reacción a frutas de la familia de las rosas, como la manzana o el durazno, en personas alérgicas al polen de abedules o alisos [5].
La "sensibilización" ocurre cuando el cuerpo crea anticuerpos IgE específicos contra una sustancia. Se ha reportado que esto sucede frecuentemente antes de que aparezcan los síntomas de la enfermedad alérgica [3]. Cuando esa proteína entra de nuevo al cuerpo, se une a los anticuerpos IgE y provoca la liberación de histamina desde las células mastocitos, generando los síntomas [4]. Es decir, el cuerpo se prepara primero y los síntomas aparecen después.
Los síntomas suelen presentarse como picor o irritación en la boca, los labios o la garganta, generalmente dentro de la hora siguiente a comer [5]. Se reporta que entre el 1% y el 2% de estos casos pueden evolucionar hacia una anafilaxia, y una persona puede reaccionar a más alimentos con los años [5]. Curiosamente, estas proteínas causantes suelen perder su forma al cocinar los alimentos, lo que hace más difícil que los anticuerpos las reconozcan y reduce los síntomas [5]. No obstante, no se puede garantizar la seguridad solo con cocinar, ya que hay alimentos como la soja (leche de soja) que pueden mantener reacciones fuertes incluso después del calentamiento [5].
La frecuencia de este síndrome varía según la región. En estudios de personas con alergia al polen de abedules en Hokkaido o al de *Oobayashibushi* en Hyogo, la incidencia fue del 20% al 40% [5]. En cambio, en una encuesta en Kanagawa, el 4.1% de las personas sensibilizadas al polen presentaban este síndrome [5]. Por lo tanto, la cifra de "2 a 4 de cada 10 personas con alergia al polen" es específica de ciertas zonas, no un dato nacional.
NOTA DE SEGURIDAD: Se advierte que la soja (leche de soja) y la combinación de ajenjo con especias pueden llevar fácilmente a una anafilaxia. Cocinar los alimentos no garantiza que sean seguros [5].
3. ¿Cómo puede un jabón facial causar alergia al trigo?
Se han reportado casos de personas que, por usar únicamente jabón facial, desarrollaron reacciones alérgicas sistémicas al comer trigo y hacer ejercicio. Esto ocurrió con usuarios de productos antiguos que contenían ingredientes de trigo hidrolizado. Desde octubre de 2010, las autoridades emitieron advertencias y se realizó el retiro voluntario de estos productos [6]. Los documentos oficiales indican que las alergias sistémicas causadas por la sensibilización a través de cosméticos o productos de higiene eran casi inexistentes hasta ese momento [6]. Los nuevos productos, distribuidos desde el 8 de diciembre de ese año, ya no contienen hidrolizado de trigo [6].
Se cree que esta alergia al trigo no se originó por comerlo, sino por la sensibilización a través de la piel o las mucosas, a diferencia de la alergia al trigo común que se desarrolla al ingerirlo [7]. Es decir, el cuerpo se estaba "preparando" para la alergia a través de la piel de la cara, sin haber comido el trigo.
La recuperación fue lenta. En un seguimiento de 61 personas que continuaron con tratamiento médico, el porcentaje acumulado de personas consideradas "casi curadas" fue del 23% tras 3 años de dejar de usar el jabón, y del 28% tras 4 años [7]. Estos números corresponden solo a quienes siguieron el tratamiento, no al total de afectados. Este caso demuestra que la sensibilización no ocurre solo por la boca, aunque no se puede afirmar que sea la causa principal de las alergias en adultos.
4. ¿Por qué una picadura de garrapata puede causar alergia a la carne meses después?
El síndrome de alfa-gal es una alergia a la molécula alfa-gal, presente en la carne de mamíferos pero que el cuerpo humano no produce. En Estados Unidos, se explica que la saliva de la garrapata puede desencadenar una respuesta inmunitaria cuando garrapatas como la estrella solitaria (*Lone Star tick*) pican [8]. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) indican que la mayoría de los casos reportados son en adultos [8].
Una característica clave es el desfase temporal. Los síntomas aparecen generalmente entre 2 y 6 horas después de comer carne roja o productos lácteos [9]. Además, pueden pasar semanas o meses desde la picadura inicial hasta que se manifiestan los síntomas [9]. La reacción no ocurre necesariamente con todos los productos que contienen alfa-gal, ya que varía según la persona [9]. Esta separación entre el día de la picadura y el día de la reacción dificulta identificar la causa.
En Japón, un estudio analizó la sangre de 300 personas sin alergias alimentarias en hospitales de Shimane, Tokio y Miyagi [10]. El 4.0% tenía anticuerpos IgE positivos contra alfa-gal, y el 2.0% fue positivo en dos tipos de pruebas diferentes. Shimane mostró el valor más alto con un 5.0% [10]. Este 4.0% representa la tasa de sensibilización en personas sin síntomas, no la tasa de pacientes con alergia a la carne. El estudio sugiere que la sensibilización es posible sin síntomas visibles. Aunque se cree que las picaduras de garrapatas son la causa principal, no todas las personas sensibilizadas desarrollan la enfermedad.
5. ¿Qué datos conviene anotar si tienes síntomas después de comer?
Si tú o alguien de tu familia ha experimentado picor en la boca o picazón corporal después de comer, es útil registrar los detalles del día en que ocurrieron los síntomas. Anota en un cuaderno la fecha, los alimentos consumidos, el tiempo transcurrido entre comer y la aparición de los síntomas, la ubicación de las molestias y si hubo actividad física ese día. Estos datos pueden ser claves para los médicos al momento de diagnosticar, ya que pistas como la temporada de polen, el ejercicio después de comer o el recuerdo de una picadura de garrapata ayudan a identificar las causas [5][9].
No intentes probar alimentos sospechosos por tu cuenta para descubrir la causa. Lleva tus registros y consulta a un profesional de la salud junto con un adulto. A través de la lectura, podemos entender que una de las razones por las que aparecen alergias en la adultez es la preparación silenciosa del cuerpo antes de los síntomas. Para quienes deseen profundizar, se recomienda revisar el estudio estadounidense (fuente 1) y las páginas de los CDC sobre el síndrome de alfa-gal (fuentes 8 y 9).