1. Qué es el kril antártico y por qué se le llama «especie clave»
El kril antártico (Euphausia superba) es un crustáceo pequeño, de apenas unos centímetros de largo, que vive en el océano Austral. Se alimenta sobre todo de fitoplancton (algas microscópicas) y, en menor medida, de zooplancton. Cuando un animal se come el kril, aprovecha esa energía que las algas captaron de la luz del sol [1].
La Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos (CCAMLR, por sus siglas en inglés) estima que la biomasa de kril antártico ronda los 379 millones de toneladas, más que el peso total de la población humana. Más de la mitad se la comen cada año ballenas, focas, pingüinos, calamares y peces, y la población se repone con la reproducción y el crecimiento de nuevos individuos [1]. En la naturaleza el kril vive probablemente tres o cuatro años, y cada día sube y baja grandes distancias en el agua: de noche alimenta a los depredadores cercanos a la superficie y de día a los de aguas más profundas [1].
Por todo eso se lo considera una especie clave del ecosistema: si faltara, muchos otros animales se quedarían sin su alimento principal [1].
2. Quién se come el kril: ballenas, focas, pingüinos, calamares y peces
Se suele pensar que el kril es «la comida de las ballenas», y es cierto que muchas ballenas barbadas lo consumen. Pero no son las únicas: las focas, los pingüinos, los calamares y los peces también dependen de él [1].
¿Quién se come más? Aquí no hay una respuesta sencilla. Las estimaciones de cuánto kril consume cada grupo dependen del año, de la zona y del método de cálculo, y los distintos trabajos científicos no siempre coinciden. Por eso en este artículo no damos una clasificación cerrada: lo que sí es seguro es que el consumo conjunto de todos los depredadores es enorme, y que una parte importante de esa biomasa se renueva cada año [1][3].
3. Quién pesca kril, desde cuándo y para qué
Según los resúmenes consultados de informes de la CCAMLR, la pesca comercial de kril empezó en la temporada 1961/62, cuando dos buques soviéticos capturaron 47 toneladas. A comienzos y mediados de la década de 1970 ya había una pesquería con varios barcos de varios países, entre ellos Japón [2]. Los datos de la pesca comercial japonesa abarcan de 1973 a 2012 [2].
Hoy el kril sostiene la mayor pesquería del océano Austral y abastece un mercado de suplementos nutricionales y otros productos [4]. Si alguna vez ves un envase de «aceite de kril», es probable que su materia prima haya viajado desde el otro extremo del planeta.
4. Cuánto se puede pescar: el límite de la CCAMLR y lo que dicen los pingüinos
La CCAMLR se creó en 1980 para conservar los recursos vivos marinos antárticos. Entre sus preocupaciones estaba el posible impacto de una pesquería de kril en expansión en el ecosistema [1]. En una de las zonas más pescadas, el Área 48 del Atlántico sudoeste, la pesca se controla con un «nivel de activación» de 620 000 toneladas al año. Según los resúmenes consultados, ese nivel se fijó en 1991 sumando las capturas máximas históricas de cada subárea, y equivale aproximadamente al 1 % de una biomasa estimada en unos 60,3 millones de toneladas para esa región [2].
Un porcentaje tan pequeño parece tranquilizador, y durante mucho tiempo se lo consideró «precavido». Pero en 2020 científicos de la agencia estadounidense NOAA publicaron en la revista Scientific Reports un estudio sobre pingüinos en la Antártida. Encontraron que, aunque la pesca retire una parte muy pequeña del kril total, los barcos tienden a concentrarse en zonas reducidas, justo donde comen los pingüinos. Allí, la pesca puede reducir el alimento disponible y afectar a la reproducción y el crecimiento de los pingüinos, con efectos comparables a los de malas condiciones ambientales [4].
Es decir: lo importante no es solo cuánto kril se pesca en total, sino dónde y cuándo. Un límite pequeño sobre el total del mar puede ser grande para los animales de una colonia concreta.
5. Cómo seguir la pista del kril en tu vida diaria
Si encuentras un suplemento de aceite de kril o un producto con kril, mira en la etiqueta el país de origen o la empresa. Después puedes buscar en la web de la CCAMLR cuántas toneladas se capturaron en la temporada más reciente publicada y en qué zonas. Compara esas cifras con el límite y piensa: ¿te parece suficiente con mirar el total, o importa también dónde se pesca?