1. ¿Qué dejaron los astronautas del Apolo en la Luna y qué se dejó de escuchar?
Además de recoger rocas, los astronautas instalaron conjuntos de instrumentos científicos que enviaban datos a la Tierra. El conjunto se conoce como ALSEP, por sus siglas en inglés (Apollo Lunar Surface Experiments Package, o «paquete de experimentos en la superficie lunar»). NASA publicó un informe final cuando, el 30 de septiembre de 1977, se cerró el apoyo para recibir y procesar los datos de esos equipos[1].
La red de sismómetros, los aparatos que detectan temblores, tuvo cuatro estaciones en la cara visible de la Luna, instaladas entre 1969 y 1972 (Apolo 12, 14, 15 y 16). Funcionaron sin interrupción hasta mediados de 1977, cuando se recortó la financiación y se dejaron de registrar los datos[2]. Es decir, los registros terminaron cuando se cortó la financiación, según esta fuente. De ahí la pregunta: ¿qué tienen los espejos que no tengan los instrumentos eléctricos?
2. ¿Qué descubrieron los sismómetros antes de apagarse?
Los sismómetros detectaron cinco tipos de sucesos: sismos lunares profundos, sismos lunares superficiales, impactos de meteoritos, impactos artificiales (cohetes y módulos lunares que se dejaron caer a propósito) y pequeños «chasquidos» térmicos cuando el suelo pasa del día a la noche[2].
Los profundos eran los más numerosos: unos 6000 durante todo el experimento. Ocurren a entre 700 y 1000 kilómetros de profundidad, algo así como la mitad del camino hacia el centro de la Luna, según la fuente, y son pequeños, pero la vibración tarda mucho en apagarse, del orden de una hora[2]. Los superficiales (en los primeros 100 km) fueron solo 28, pero más fuertes[2].
Esos registros siguieron siendo útiles después de apagarse los aparatos. Un análisis de los sismogramas de los sismos profundos del Apolo, con métodos modernos de procesado, indicó que el núcleo de la Luna tendría una parte interna sólida y una externa líquida. El registro de NASA lo presenta con cautela: el propio resumen dice que quedan preguntas importantes sin resolver[3]. Un aparato apagado puede seguir enseñando mientras sus datos se conserven.
3. ¿Cómo devuelve la luz un espejo que no necesita electricidad?
Los espejos de la Luna se llaman retrorreflectores. Están hechos de «cubos de esquina»: piezas de vidrio de sílice con tres caras que se juntan en ángulo recto, como la esquina de una caja. Un cubo de esquina devuelve un haz de luz directamente hacia el punto de donde salió[4]. El de la misión Apolo 11 tenía 100 de esos cubos, cada uno de 3,8 centímetros de diámetro, montados en un panel de aluminio cuadrado de 46 centímetros de lado[4].
Con un espejo de mano pasa algo muy distinto: si la luz llega inclinada, rebota hacia otro lado. El cubo de esquina, en cambio, devuelve la luz hacia su origen aunque llegue desde distintas direcciones. Así, un láser lanzado desde un telescopio en la Tierra puede volver a ese mismo telescopio. Y como el espejo no tiene nada que encender, no hay batería ni fuente de energía que se agote. Esa es la diferencia con un instrumento eléctrico, y la respuesta a la pregunta del título. Un detalle práctico: los reflectores son demasiado pequeños para verse desde la Tierra, así que apuntar el láser con precisión es difícil[4].
4. ¿Cómo se mide la distancia a la Luna con un láser y un espejo?
La idea es medir cuánto tarda la luz en ir y volver. Los científicos envían pulsos de láser al reflector y miden el tiempo del viaje de ida y vuelta, que da la distancia entre la Tierra y la Luna en cada momento[4]. En 1994, con las medidas hechas desde 1969, esa precisión era de unos 3 centímetros[4]. Aquellos resultados también permitieron mejorar las medidas de la rotación de la Luna y dieron indicios de que tiene un núcleo líquido[4].
La técnica ha mejorado. En el observatorio APOLLO (Apache Point, en Nuevo México), que mide la distancia a cinco conjuntos de retrorreflectores en la Luna, las medidas de entre 2006 y 2020 tuvieron una precisión mediana de 1,7 milímetros en cada noche, mejor que en otras estaciones de medición láser lunar[6]. No confundas el observatorio APOLLO con las misiones Apolo: comparten el nombre, pero son proyectos distintos. Con esas medidas se pueden poner a prueba teorías de la gravedad y estudiar la propia Luna[6].
5. ¿Qué espejo nuevo llegó a la Luna en 2025 y para qué sirve?
El 2 de marzo de 2025 llegó a la Luna el módulo Blue Ghost Mission 1, de la empresa Firefly Aerospace, con un retrorreflector de nueva generación diseñado por físicos de la Universidad de Maryland: un único cubo de esquina de 10 centímetros de diámetro. Al día siguiente se comunicó con el observatorio láser de Grasse, en Francia[5]. Según la universidad, permitiría medir la distancia Tierra-Luna con una exactitud de hasta 1 milímetro, lo que ayudaría a estudiar el núcleo líquido de la Luna y la relatividad general[5].
La universidad escribe que continúa una tradición iniciada en 1969, con los reflectores del Apolo 11 que, según ellos, siguen funcionando[5]. Los aparatos con electricidad terminaron su trabajo; el espejo pasivo sigue en servicio y ahora tiene compañía.
6. ¿Cómo puedes probar tú la idea de devolver la luz hacia donde vino?
Con una persona adulta, busca un reflector de bicicleta o una cinta reflectante de una mochila. En un lugar oscuro, alumbra desde cierta distancia con una linterna y acerca la vista justo al lado de la linterna: verás que el reflector brilla mucho más que un trozo de papel blanco, porque devuelve la luz hacia ti. Compáralo con un espejo de mano inclinado: ese manda la luz hacia otro lado. Nunca dirijas la luz de la linterna a los ojos de nadie ni lo hagas cerca de una calle con tráfico.
Si te quedas con ganas de leer más, las fuentes de abajo están en inglés; la de NASA sobre la distancia a la Luna[4] es corta y buena para empezar. Una pregunta que estas fuentes no responden: cuánto tiempo más seguirán sirviendo los espejos del Apolo.
Fuentes
- NASA NTRS, «ALSEP termination report». https://ntrs.nasa.gov/citations/19790014808 (Cierre de las operaciones del ALSEP el 30 de septiembre de 1977. Fuente institucional, en inglés; solo se leyó el resumen de la ficha, no el informe completo.)
- Renee C. Weber (NASA Marshall), «Lunar Seismology Background», NASA PDS. https://pds-geosciences.wustl.edu/Lunar/urn-nasa-pds-apollo_seismic_event_catalog/document/lunar_seismology_background.pdf (Cuatro estaciones sísmicas, funcionamiento hasta mediados de 1977, tipos de sismos, profundidades y cifras. Documento institucional, en inglés; se leyó la mayor parte del texto.)
- NASA NTRS, «Seismic Detection of the Layers of the Lunar Core». https://ntrs.nasa.gov/citations/20110007235 (Reanálisis de los sismos profundos del Apolo con núcleo interno sólido y externo líquido. Solo se leyó el resumen de la ficha, en inglés, que menciona preguntas aún abiertas; no se leyó el artículo científico completo.)
- NASA GSFC, «Measuring the Moon's Distance» (boletín LPI n.º 72, agosto de 1994). https://eclipse.gsfc.nasa.gov/help/ApolloLaser.html (Descripción del reflector del Apolo 11, cubos de esquina y precisión de 1994. Institucional, en inglés; se leyó la primera parte de la página y no la totalidad, así que no usamos de ahí el número de fotones ni la velocidad de alejamiento de la Luna.)
- Universidad de Maryland, Departamento de Física, «Next Gen Retroreflectors Launch to the Moon» (2025). https://umdphysics.umd.edu/about-us/news/department-news/nglr.html (Nuevo retrorreflector NGLR, llegada el 2 de marzo de 2025 y objetivo de 1 mm. Noticia universitaria, en inglés; se leyó la parte inicial.)
- Battat y otros (2023), «Fifteen years of millimeter accuracy lunar laser ranging with APOLLO», arXiv:2304.11128. https://arxiv.org/abs/2304.11128 (Datos de APOLLO de 2006 a 2020, cinco conjuntos de reflectores y precisión mediana de 1,7 mm. Artículo científico, en inglés; solo se leyó el resumen.)
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