1. Dos maneras de contar de dónde sale el dinero de un préstamo
La explicación más conocida dice que un banco recoge los ahorros de unas personas y se los presta a otras. Es una imagen sencilla y sirve para ver el papel del banco como intermediario.
El Banco de Inglaterra, que es el banco central del Reino Unido, explica que en la práctica ocurre algo distinto. Según su informe de 2014, la mayor parte del dinero que hay en la economía moderna la crean los bancos comerciales cuando conceden préstamos. Los bancos no actúan solo como intermediarios que prestan los depósitos que otros han dejado, ni funcionan «multiplicando» el dinero del banco central [2]. Esto es lo que dice ese organismo; en este artículo seguimos su explicación y la comparamos con otras fuentes.
En ninguna de las dos versiones el banco hace lo que quiere. Tiene que poder cobrar sus préstamos y está sujeto a normas. De eso tratan las secciones siguientes.
2. Qué ocurre en las cuentas cuando el banco concede el préstamo
El Banco de Inglaterra lo cuenta con un ejemplo de 100 libras: si pides prestadas 100 libras y el banco las ingresa en tu cuenta, ha aparecido «dinero nuevo», porque antes de ese ingreso no existía. Cuando devuelves el préstamo, ese dinero electrónico desaparece. No te has hecho más rico ni más pobre: tienes menos saldo, pero también menos deuda [1].
Aplicado a nuestra fábrica, el banco anota una deuda de un millón de euros a cargo de la empresa y, a la vez, un saldo de un millón en la cuenta de la empresa. Después, la fábrica usa ese saldo para pagar la maquinaria y los sueldos. El Banco de Inglaterra calcula que, en su país, cerca del 79 % del dinero son depósitos bancarios, el 18 % son reservas de los bancos en el banco central y solo el 3 % son billetes y monedas [1]. Son datos del Reino Unido; la proporción en otros países puede ser distinta.
3. Por qué un banco no puede prestar todo lo que quiera
Según el Banco de Inglaterra, hay límites. Cuando la fábrica paga a una empresa cuyo banco es otro, el primer banco tiene que enviarle dinero del banco central (las «reservas»). Un banco que presta demasiado puede quedarse sin reservas suficientes para esos pagos [1].
Además, las normas obligan a los bancos a tener un colchón propio, llamado capital, para absorber pérdidas, y esas exigencias se han endurecido desde la crisis financiera de 2008 [1]. Ese organismo también recuerda que un banco puede quebrar por tomar malas decisiones de inversión y no ganar lo suficiente, igual que cualquier empresa [3]. Por eso a un banco le interesa comprobar, antes de prestar, que la empresa podrá devolver el dinero.
4. Qué es el capital del banco y cómo ayuda a proteger los ahorros
El capital no es dinero guardado en un cajón. Es la parte de la riqueza del banco que pertenece al propio banco y a sus dueños, no a las personas que han depositado allí sus ahorros. El Banco de Inglaterra lo llama «amortiguador de golpes»: sirve para asumir las pérdidas de las malas inversiones [3].
Si la fábrica de muebles no devuelve el millón, esa pérdida se descuenta primero de ese colchón, no directamente de la cuenta de los ahorradores. Una forma simple de verlo es como un cojín: cuanto más grueso, más golpes aguanta antes de que algo llegue a los depósitos. (Esta comparación es nuestra, no de las fuentes.) No hemos encontrado en las fuentes consultadas cifras comparables entre países, así que no damos porcentajes de capital.
5. Qué pasa con los ahorros si el banco llega a quebrar: la garantía de depósitos
Hay una última protección, distinta de las anteriores. En muchos países existe un fondo que devuelve los depósitos hasta un límite si un banco no puede hacerlo. En España es el Fondo de Garantía de Depósitos de Entidades de Crédito (FGD). Su web indica que, en general, garantiza hasta 100.000 euros por titular y entidad. Para algunos casos concretos, como el dinero recibido de la venta de una vivienda particular en los tres meses anteriores, puede cubrir el importe total [4].
En México lo hace el Instituto para la Protección al Ahorro Bancario (IPAB). En una presentación del IPAB, de abril de 2025, se indica que cubre unos 160.000 dólares por banco y por ahorrador, y que con ese límite quedan protegidos más del 99,89 % de los ahorradores (datos de finales de 2024) [5]. El importe exacto en pesos cambia, así que conviene consultarlo en la web del IPAB.
Dos ideas para no confundirse: el capital ayuda a que el banco no llegue a quebrar; la garantía de depósitos entra en juego si aun así quiebra. Y la garantía tiene un tope: el dinero por encima del límite no está cubierto del mismo modo. Esto no es un consejo financiero; para decisiones sobre dinero conviene consultarlo con una persona adulta de confianza y revisar la web oficial del organismo de tu país.
6. Cómo comprobar tú mismo estas ideas
Busca en el Banco de España o en el banco central de tu país una explicación de cómo se crea el dinero y compárala con la del Banco de Inglaterra, que está en inglés. Fíjate en si hablan de «prestar depósitos» o de «crear depósitos al prestar».
También puedes mirar la web de tu banco y buscar la hoja de información sobre la garantía de depósitos: te dirá qué fondo protege tu cuenta y hasta qué cantidad. Algunos bancos digitales dependen de un fondo distinto al que esperas, y el propio FGD recomienda comprobarlo [4].