1. ¿Qué cuenta como arena y de qué está hecha?
Para los científicos, "arena" no es solo una palabra de uso diario: es un tamaño de grano. La NOAA explica que un material se considera arena cuando más de la mitad de sus granos miden más de 75 micras (0,075 mm) de diámetro; los materiales de granos más finos se clasifican como limo o arcilla, y los de granos mucho más grandes, como grava[1]. Es decir, la arena no es una sustancia concreta, sino un conjunto de granitos de cierto tamaño, y esos granitos pueden ser de materiales muy distintos. Y si el material cambia, ¿cambia también el color?
2. Rocas, volcanes y seres vivos: de dónde sale la arena y por qué su color cambia
Hay varios orígenes, y la NOAA da ejemplos de cada uno[1]. El más común es la roca: la arena se forma cuando las rocas se rompen por la acción del clima y la erosión durante miles o incluso millones de años. Dos minerales, el cuarzo y el feldespato, tardan mucho en descomponerse, así que abundan en muchas playas. Otro origen es el volcánico: la arena negra procede de material volcánico erosionado, como lava, basalto y otras rocas y minerales oscuros, y suele encontrarse cerca de zonas de actividad volcánica. El tercer origen son los seres vivos. Las playas rosadas de las islas Bermudas deben su color a los restos de foraminíferos, organismos de una sola célula que fabrican un caparazón. En Hawái, parte de la arena blanca la producen los peces loro: muerden el arrecife para comer, trituran en su interior el material de coral que no pueden digerir y lo expulsan como arena fina. La NOAA indica que estos peces pueden producir cientos de libras de arena blanca al año[1]. Por eso, una playa negra y otra blanca pueden tener historias totalmente distintas: una es lava desgastada y la otra, en parte, esqueletos de arrecife. Entonces, si la arena sale de rocas lejanas o de arrecifes, ¿cómo llega a la orilla y qué pasa cuando deja de llegar?
3. Cómo llega la arena a una playa y cómo se va
En las costas de España, el ministerio que se ocupa de las playas (MITECO) habla de un transporte de sedimento "longitudinal", es decir, a lo largo de la costa, y de los aportes de sedimento que los ríos llevan al litoral[3]. Una forma sencilla de imaginarlo es una cinta transportadora: llega arena nueva por un lado, se va arena por otro, y ese equilibrio influye en el tamaño de la playa (también influyen el oleaje y el nivel del mar). Esta imagen es una simplificación nuestra, no una definición oficial. Lo importante es la idea: si el aporte de arena baja y la salida sigue igual, la playa se hace más pequeña. Entonces, ¿qué puede hacer bajar ese aporte?
4. Presas, puertos y obras: cómo cortar el camino de la arena puede hacer retroceder una playa
El ejemplo con mediciones más claras que encontramos es el del río Elwha, en el estado de Washington (Estados Unidos). El Servicio Geológico de EE. UU. (USGS) explica que dos presas del río detuvieron la mayor parte del flujo de sedimento hacia las playas de su delta durante casi 100 años, y que unos 20 millones de metros cúbicos de sedimento quedaron atrapados detrás de ellas. Entre 1939 y 2006, la erosión en la playa de la reserva indígena situada en ese delta fue, en promedio, de casi 2 pies por año (unos 0,6 m); los autores señalan que esto aporta evidencia de que las presas son responsables de esa erosión[2]. En el Mediterráneo español pasa algo parecido, aunque con más causas a la vez. En un documento sobre varias playas de la costa de Valencia, el MITECO atribuye la erosión a tres factores: los puertos construidos en el primer tercio del siglo XX (Sagunto, Castellón y Burriana), que frenaron el movimiento libre de la arena a lo largo de la costa; la fuerte presión urbanística de los años 60 y 70; y la regulación de los ríos, que redujo de forma importante los aportes de sedimento al litoral[3]. Observa que ninguna fuente atribuye toda la erosión a una sola obra: la erosión suele ser la suma de varias causas. Ese mismo documento muestra la consecuencia práctica: en una zona, el documento plantea trasladar arena desde las cercanías de un puerto, que ya está lleno de sedimento, hasta las playas del norte, que se están erosionando[3]. Si una playa pierde su arena, ¿se puede devolver?
5. ¿Se puede recuperar una playa? Lo que se espera del río Elwha y lo que todavía no sabemos
La noticia del USGS sobre el Elwha se publicó cuando comenzaba el derribo de las presas, que empezó el 17 de septiembre de 2011 y se calculaba que duraría unos dos años y medio. Los investigadores esperaban que el sedimento liberado frenara, o incluso invirtiera, la tendencia de erosión en la playa, y planeaban seguir midiéndola durante varios años[2]. Esa página no cuenta el resultado final, así que aquí solo podemos decir que era una expectativa de los científicos. Tampoco podemos concluir que todas las playas se recuperen igual: cada una tiene su propia arena, su oleaje y su historia. En el caso valenciano, la respuesta del MITECO fue mover arena de un lugar a otro[3]. Entonces, ¿cómo puedes empezar a mirar la arena que tienes más cerca?
6. Cómo observar un puñado de arena y adivinar de dónde viene
Si vas a una playa, un río o un parque con arenero, si está permitido llevarte un puñado, ponlo sobre una hoja blanca y míralo con una lupa; si no, observa la arena en el suelo, sin recogerla y respetando las normas del lugar. Fíjate en el color, en si los granos son redondos o puntiagudos y en si ves trocitos brillantes o fragmentos que parezcan trocitos de caparazón o de coral. Con lo que aprendiste, puedes plantear una hipótesis: ¿se parece a roca desgastada, a material volcánico o a restos de organismos? Solo es una pista, no una prueba; para saber de verdad hacen falta análisis de minerales. Cuida la seguridad: no mires el sol con la lupa, no te lleves la arena a la boca y lávate las manos después. Si la playa está cerca de un río, compara el color de la arena del río con la del mar. Y si quieres seguir, busca en las páginas de tu ayuntamiento o de la autoridad de costas si tu playa recibe arena nueva y de dónde viene.