1. ¿Qué pasa debajo de las aves cuando se juntan así?
Lo que se ve desde arriba es solo la última parte de una cadena. Primero, un grupo de depredadores (atunes, delfines, tiburones, según el mar) encuentra un banco de peces pequeños, como sardinas o anchoas. Los acorralan y los empujan hacia arriba, donde ya no tienen adónde huir. Los peces pequeños, asustados, se aprietan en una masa compacta que los buceadores llaman «bola de cebo». Y cuando esa masa llega cerca de la superficie, las aves la ven y se lanzan sobre ella desde arriba [2].
Un ejemplo famoso es la «corrida de las sardinas» (sardine run) de Sudáfrica, entre mayo y julio, donde tiburones, delfines, ballenas y alcatraces del Cabo aparecen a la vez en la misma escena [2]. Por eso las aves suelen ser las últimas en llegar y, a la vez, el aviso más visible: el agua es opaca, pero el cielo no.
2. ¿Realmente las aves dependen de los peces grandes para comer?
En muchos mares tropicales, sí. Un equipo de la Universidad de Hawái observó desde barcos de pesca, alrededor de la isla de Oahu, 69 episodios en los que las aves se alimentaban en grupo. En 62 de ellos se pudo saber si había depredadores bajo el agua, y en todos menos dos los había; en esos episodios estaba el 99,8 % de las aves que comían. El depredador más frecuente era el barrilete (Katsuwonus pelamis, un atún pequeño), presente en el 81 % de los casos. Los delfines y las falsas orcas aparecían en el 8 %, y el dorado (mahimahi) en el 6 % [1].
No todas las aves se comportaban igual. Las pardelas de cola cuña y los nodis pardos (brown noddies, una especie de ave marina parecida a un charrán) se juntaban con los atunes más veces de lo que se esperaría por casualidad, mientras que los piqueros de patas rojas no mostraban esa preferencia [1]. O sea, la regla «aves arriba, peces grandes abajo» es muy común, pero no vale igual para todas las especies ni para todos los mares. Los datos son de una sola isla.
3. ¿Por qué los peces pequeños se apiñan en vez de dispersarse?
Parece contradictorio: si te persigue un depredador, ¿no sería mejor irse cada uno por su lado? Una explicación posible, que no comprobé en un artículo científico, es que, dentro de un grupo grande, la probabilidad de que te elijan a ti es menor, y que muchos cuerpos moviéndose a la vez dificultan que el depredador se fije en uno solo. Dicho esto, no es una regla que proteja siempre: un banco apretado también es un blanco fácil de encontrar para quien lo acorrala, y las aves, que ven desde arriba, se aprovechan de ello [2].
Una forma sencilla de imaginarlo (es una imagen para entenderlo, no algo que digan las fuentes) es una multitud en un pasillo estrecho: un grupo intenta alejarse de quien entra por una puerta. Al moverse todos a la vez, terminan apiñados, sin que nadie dirija nada; algo parecido ayuda a imaginar cómo se apiñan los peces.
4. ¿Cómo encuentran las aves el lugar, si el mar es enorme?
Hay al menos tres pistas, y las aves probablemente combinan varias. La primera es la vista: el agua revuelta, los destellos de los peces y, sobre todo, otras aves lanzándose. Cuando un ave se acerca a un punto de comida, las que la ven la siguen, y así el grupo crece muy rápido. Esta explicación de «pasar la voz» es una hipótesis razonable más que una medición directa.
La segunda es el olor. En los años noventa, un equipo de la Universidad de California en Davis encontró que algunas aves marinas antárticas, como los petreles de barbilla blanca y los priones, parecen detectar el sulfuro de dimetilo (DMS), una sustancia que huele a mar y que aparece cuando pequeños animales del plancton se comen al fitoplancton. Los autores propusieron que ese olor puede indicar que hay presas debajo [3]. Importante: eso se estudió en aves de mar abierto de otro tipo; no sabemos cuánto sirve el olor para las que se lanzan a una bola de cebo.
La tercera es aprender de las vecinas. En 2025, un equipo de la Universidad de Duke publicó una simulación informática: en grupos mixtos, donde algunas aves rastrean el olor y otras miran a las que lo rastrean, la comida se encontraba mejor que si todas usaran un solo método. Es un modelo informático, no una observación en el mar, así que muestra una posibilidad, no una prueba [4].
5. ¿Qué nos cuenta esta escena sobre el mar?
Para que haya aves comiendo sobre un banco de peces tiene que funcionar toda una cadena: algas que crecen, animalitos que se las comen, peces pequeños en cantidad suficiente, peces grandes que los persigan y aves que vivan lo bastante cerca para llegar. En muchos casos, si falta uno de los eslabones, la escena no ocurre. Por eso las aves reunidas pueden ser una señal de que, en ese lugar y ese momento, la comida del mar llega hasta arriba. Los pescadores llevan mucho tiempo «leyendo» a las aves para saber dónde buscar peces [2].
Una última advertencia: la misma escena puede tener otras causas (hay aves que se juntan sin peces grandes debajo), y muchos detalles dependen del mar y de la especie. Es un buen motivo para ir a las fuentes.
6. ¿Cómo puedes observarlo tú con seguridad?
Si alguna vez estás cerca de la costa, mira el mar con unos prismáticos desde la orilla o desde un muelle, siempre acompañado de una persona adulta y sin acercarte a zonas peligrosas. Apunta lo que ves: ¿las aves vuelan alto o bajo?, ¿se lanzan al agua o están posadas?, ¿cuánto dura la escena? Si algún día ves una, compara lo que observas con lo que cuenta este texto. En un barco, deja que quien lo gobierne decida cómo acercarse, y no entres nunca al agua para mirar de cerca.