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¿Por qué el agua del mar se vuelve blanca como la leche y huele a huevo podrido?

Categoría: Mar y pesca

En Japón hay un fenómeno del mar que se llama aoshio (青潮), que se podría traducir como «marea azul». Es un nombre curioso, porque el agua no es azul. Se ve blanca, como leche muy diluida, y a veces el aire huele a huevo podrido. No es una «marea roja», que es un fenómeno causado por algas microscópicas. Aquí el color no lo producen seres vivos, sino partículas de azufre.

¿Qué es entonces ese blanco? ¿De dónde sale, si el agua del mar era transparente un día antes? La respuesta tiene que ver con el fondo de las bahías, con el viento y con una pista química muy concreta. Y en 2025 apareció en un lugar de Japón donde nadie la había visto antes. Las fuentes son informes de gobiernos regionales y de un instituto de investigación de Japón, y un artículo científico sobre un fenómeno parecido en Namibia.

1. La «marea azul» no es azul: es un agua blanca lechosa hecha de azufre, no de algas

El instituto de investigación de Hokkaido (la isla del norte de Japón) describe la aoshio como un cambio del color del mar a blanco lechoso o blanco azulado. La diferencia con la marea roja es el origen del color: la marea roja se tiñe por una cantidad enorme de plancton, mientras que la aoshio se tiñe por una causa química[1]. El gobierno de la prefectura de Chiba, junto a la bahía de Tokio, habla de una superficie «de color blanco lechoso o azul lechoso»[2].

Lo que da ese color son partículas muy pequeñas de azufre suspendidas en el agua. Son tan finas que no se ven una a una, pero juntas dispersan la luz con mucha fuerza y hacen que la superficie parezca lechosa[1]. Una forma de imaginarlo: una gota de aceite de cocina sobre el agua se ve transparente, pero si la batimos hasta romperla en miles de gotitas, el líquido se vuelve turbio y blanquecino. Es solo una imagen para entender la idea; las partículas de la aoshio no son gotas de aceite, son azufre.

Hay un detalle que las fuentes no resuelven: por qué el tono tira a azul y no simplemente a blanco. El informe de Chiba menciona que el agua dispersa la luz azul[3], pero los documentos que leí no explican el detalle del tamaño de las partículas. Lo que sí está claro es de dónde sale el azufre.

2. El azufre se fabrica en dos pasos: primero en agua sin oxígeno y después al tocar el oxígeno

El agua del mar contiene mucho sulfato, una sal de azufre. Cuando en una zona del fondo se acaba el oxígeno, unas bacterias llamadas sulfatorreductoras usan el sulfato para «respirar» en lugar del oxígeno y, al hacerlo, producen sulfuro de hidrógeno, un gas disuelto en el agua que huele a huevo podrido[1][2].

Mientras ese agua se queda abajo, no pasa nada visible. Pero si algo la empuja hacia la superficie y se encuentra con el oxígeno del agua de arriba, el sulfuro reacciona y se forman las partículas de azufre. Por eso el blanco aparece de golpe: lo que se preparó sin oxígeno se «revela» al tocar oxígeno[2]. Una parte del sulfuro de hidrógeno escapa al aire, y de ahí el olor[1].

Así que la receta es: agua del fondo sin oxígeno que sube y entra en contacto con el oxígeno de la superficie. Quedan dos preguntas. ¿Por qué se queda sin oxígeno el fondo de una bahía? ¿Y qué la empuja hacia arriba?

3. En verano, el fondo de la bahía de Tokio se queda sin oxígeno porque el agua se separa en capas

La bahía de Tokio recibe contaminación y nutrientes de las ciudades y los ríos de alrededor, y dentro de la bahía crece mucho plancton vegetal. Cuando ese plancton muere, sus restos se hunden, y las bacterias que los descomponen gastan oxígeno. Los investigadores del centro ambiental de Chiba explican que en verano el agua del fondo pierde oxígeno con facilidad[3].

El segundo factor es la temperatura. Con el calor, el agua de arriba, más cálida y ligera, queda encima del agua fría del fondo, y las dos capas casi no se mezclan. Entonces el oxígeno del aire no llega al fondo y el que había sigue bajando[2]. Se pueden mejorar mucho las aguas de una bahía y aun así quedar esas bolsas de agua sin oxígeno: según el centro ambiental, la calidad del agua de la bahía de Tokio ha mejorado en los últimos años, pero la masa de agua con poco oxígeno no ha desaparecido y siguen produciéndose varias «mareas azules» cada año[3].

Los datos de Chiba lo confirman: en los cinco años fiscales de 2020 a 2024 hubo 1, 4, 6, 4 y 2 episodios, con un promedio de 3.4 al año y unos 14 días de duración total por año[2]. Un episodio no es inofensivo para los animales: según Chiba, peces como el lenguado y la lubina suben hacia la superficie buscando oxígeno y, si es grave, mueren en grandes cantidades[2]. En 2023, por ejemplo, se reportó la muerte de ostras y de gobios en el puerto de Funabashi[3].

4. El viento puede empujar el agua del fondo hacia la superficie, pero la dirección del viento no basta para predecirlo

El informe de Chiba da un ejemplo típico: cuando sopla viento del noreste, el agua de la superficie se va hacia mar abierto y, para ocupar ese hueco, sube agua del fondo con poco oxígeno (un afloramiento)[2]. También se citan como desencadenantes los vientos seguidos del noreste y los descensos de temperatura[3].

Hay una medición que muestra lo que pasa justo antes. El 5 de octubre de 2023, en un punto frente a Urayasu, el agua de la superficie tenía 7 miligramos de oxígeno disuelto por litro o más. Pero desde unos 6 metros de profundidad hacia abajo, el oxígeno era casi cero, y el potencial de oxidación-reducción (una medida de si el agua está del lado «con oxígeno» o del lado «sin oxígeno») era negativo desde unos 7 metros. Ese día todavía no había marea azul. Se confirmó al día siguiente, el 6 de octubre, cerca de la desembocadura del río Sakai[3].

Lo curioso es el viento de esos días. Según el informe del centro ambiental, que cita el observatorio de Chiba de la agencia meteorológica de Japón, del 4 al 7 de octubre sopló de forma continua viento del noroeste, no del noreste[3]. Así que «viento del noreste» es un ejemplo típico, no una regla: con solo mirar la dirección del viento no se puede saber si habrá o no un episodio. Y con solo mirar el color de la superficie tampoco, porque el día antes el agua se veía normal con una capa sin oxígeno unos metros más abajo.

5. En 2025 apareció por primera vez en la costa del Pacífico de Hokkaido, y en Namibia ocurre algo parecido

La aoshio se había visto sobre todo en bahías cálidas y cerradas, como las de Tokio y Osaka. En Hokkaido había casos en lagos salobres cerrados, pero ninguno en el mar abierto[1].

Eso cambió en septiembre de 2025. El 25 de ese mes, la cooperativa de pescadores de Erimo y el ayuntamiento de Samani avisaron de que el agua del puerto pesquero de Toshima estaba negra y olía a azufre. Las mediciones de la superficie en el fondo del puerto dieron entre 0.02 y 0.36 miligramos de oxígeno por litro. Se considera «hipoxia» por debajo de 2 miligramos por litro, así que el puerto estaba claramente sin oxígeno, incluso en la superficie. El 2 de octubre, una parte del interior del puerto se volvió blanca lechosa. Al principio se sospechó una marea roja, y por eso el instituto analizó muestras de agua en el laboratorio[1]. El título del informe resume la conclusión: es el primer reporte de una marea azul en la costa del Pacífico de Hokkaido[1]. (No pude leer en el documento los detalles de cómo se descartó la marea roja, así que no los cuento aquí.)

No es solo un fenómeno japonés. Frente a Namibia, en el suroeste de África, los fondos marinos tienen concentraciones muy altas de sulfuro de hidrógeno. Un artículo de revisión describe episodios en los que ese gas sube y se oxida a azufre coloidal, que se ve como un agua «turquesa lechosa» en la superficie, visible incluso desde el espacio. Según los autores, esos episodios son esporádicos, han coincidido con muertes masivas de animales marinos y todavía no se sabe bien cuándo ni por qué se disparan[4]. La receta química es parecida, aunque el escenario sea muy distinto de una bahía japonesa.

Cómo investigar más por tu cuenta

Los gobiernos de la costa publican informes de las mareas rojas y azules con las fechas de cada episodio. Si encuentras la lista de fechas de un episodio y el viento de esos días (los servicios meteorológicos publican los datos), puedes comprobar por ti mismo si siempre soplaba del noreste o no.

Seguridad: si ves en una costa un agua de color extraño o notas olor a huevo podrido, no te acerques al agua ni tomes muestras. El sulfuro de hidrógeno es dañino para los seres vivos en concentraciones altas[1]. Avisa a un adulto y, desde un lugar seguro, anota la fecha, el tiempo y la dirección del viento para compararlos después con los informes oficiales.

Fuentes

  1. Instituto de Investigación Integral de Hokkaido (HRO), «Shiken kenkyū wa ima» n.º 1043, «Hokkaidō taiheiyō engan ni okeru aoshio no hatsuhōkoku» (Primer reporte de la marea azul en la costa del Pacífico de Hokkaido), 2026. https://www.hro.or.jp/upload/55956/ima1043.pdf (En japonés. Informe de un instituto público de investigación. Leí con una herramienta de extracción de texto la introducción, el mecanismo, la cronología hasta la sospecha inicial de marea roja y los datos de oxígeno. La parte final del documento no se pudo extraer, por eso no se usan los detalles de cómo se distinguió de la marea roja.)
  2. Prefectura de Chiba, «Tōkyōwan akashio・aoshio chōsa (Reiwa 6 nendo)» (Estudio de mareas rojas y azules de la bahía de Tokio, año fiscal 2024). https://www.pref.chiba.lg.jp/suiho/kasentou/koukyouyousui/documents/r6houkokuakashio.pdf (En japonés. Informe de un gobierno regional. Lo leí completo con una herramienta de extracción de texto: esquema del mecanismo, tabla de episodios 2020-2024 y efectos en los peces.)
  3. Centro de Investigación Ambiental de la prefectura de Chiba, «Tōkyōwan no aoshio hassei jōkyō (2023 nendo)» (Situación de la marea azul en la bahía de Tokio, año fiscal 2023), anuario. https://www.pref.chiba.lg.jp/wit/nenpou/documents/r6suishitsu04.pdf (En japonés. Informe de un centro público de investigación. Leí con una herramienta de extracción de texto el inicio y la sección de las mediciones del 5 de octubre de 2023; el documento salió cortado, así que no leí todas las tablas.)
  4. Currie, B., Utne-Palm, A. C. y Salvanes, A. G. V., «Winning Ways With Hydrogen Sulphide on the Namibian Shelf», Frontiers in Marine Science, 5:341, 2018. https://doi.org/10.3389/fmars.2018.00341 (En inglés. Artículo de revisión científica. Leí el resumen y la sección sobre el sulfuro de hidrógeno en la columna de agua, a través de un extracto de la página; no leí el texto completo.)

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