1. La joroba del camello guarda grasa, no agua
La joroba es un bulto de grasa sujeto por unas fibras resistentes, como pequeños hilos dentro del cuerpo. [5] Un camello adulto puede almacenar hasta unas 80 libras (alrededor de 36 kilos) de grasa en ella, según Ripley's, que lo cita como máximo. [1] Es una cifra de un caso grande, no de cualquier camello: varía mucho de un animal a otro y según lo bien alimentado que esté.
Esa grasa es comida guardada. Cuando el camello no encuentra qué comer, la va gastando, y la joroba se encoge y se inclina hacia un lado. Cuando vuelve a comer y a descansar, se levanta otra vez. [1] Por eso, si algún día ves un camello con la joroba caída, no está "sin agua": está más bien con la despensa casi vacía.
2. ¿Por qué la grasa está toda en la espalda y no repartida por el cuerpo?
Una posible razón tiene que ver con el calor. Ripley's recoge una posible explicación: la grasa de la joroba podría ayudar a que el sol caliente menos el cuerpo, porque la grasa conduce el calor más despacio que el agua. A eso se le llama aislamiento; además, el dromedario tiene pelo más grueso en el lomo y más fino en el resto del cuerpo, por donde el calor puede escapar. [1] Fíjate en que se presenta como una explicación probable ("puede ser"), no como algo demostrado. Es una buena pista, pero no la respuesta completa a la pregunta de cómo ahorra agua.
3. Quemar grasa produce algo de agua, pero no basta para explicar al camello
Hay un dato que alimenta el mito: cuando el cuerpo usa la grasa como energía, también produce un poco de agua, unos 1,1 gramos de agua por cada gramo de grasa. [2] Pero esa agua nace dentro del cuerpo; no está guardada en la joroba. Y, según la explicación de la Universidad Estatal de Pensilvania, no es el principal método de ahorro del camello, sino más bien una ayuda extra en situaciones muy duras. [2] Entonces, ¿dónde está el verdadero truco?
4. El camello ahorra agua dejando subir su temperatura en vez de sudar
La mayoría de los mamíferos mantienen la temperatura del cuerpo casi fija y, cuando hace calor, sudan o jadean, gastando agua. El camello hace otra cosa: su temperatura va desde unos 34 °C hasta unos 40 °C a lo largo del día. [2] Ripley's añade que puede funcionar con el cuerpo por encima de 104 °F (40 °C) y que no suda ni jadea como otros animales para bajar la temperatura (aquí conviene leerlo como «mucho menos», no como «nunca»); se enfría por la noche, cuando baja la temperatura del aire. [1]
Una forma sencilla de imaginarlo: es como una piedra que se calienta con el sol de día y suelta ese calor de noche, así necesita sudar menos. Este tema se estudió en el desierto a mediados del siglo XX; el trabajo de Knut Schmidt-Nielsen y sus colegas, "Body temperature of the camel and its relation to water economy", se publicó en la revista American Journal of Physiology. [4] Un detalle importante: cuando el aire está más frío que el cuerpo, al subir la temperatura corporal disminuye la diferencia de temperatura, entra menos calor y hace falta sudar menos para enfriarse. Esa es la idea de fondo del ahorro, pero no pude leer el texto completo de ese artículo, así que las cifras de temperatura de esta sección vienen de las dos fuentes de divulgación citadas.
5. Un camello puede perder una gran parte del agua de su cuerpo y seguir adelante
Otra pieza del rompecabezas es cuánta agua puede perder sin enfermar. Wikipedia en español señala que el dromedario tolera perder más del 30 % del agua de su cuerpo. [5] Ripley's da una cifra parecida pero medida de otra forma: habla de perder entre el 30 y el 40 % del peso del cuerpo en agua. [1] No son exactamente lo mismo, así que conviene quedarse con la idea general: cerca de un tercio, con números que cambian según cómo se mida. Para comparar, una persona sufre problemas serios con una pérdida de agua mucho menor; según la Universidad de Pensilvania, los humanos aguantan unos tres días sin beber, mientras que los camellos pueden pasar semanas; son cifras aproximadas que dependen de las condiciones. [2]
Además, el camello gasta poca agua por otros caminos: orina muy concentrada, heces muy secas y unas fosas nasales largas que recuperan humedad del aire que exhala. [2]
6. Cuando por fin bebe: sus glóbulos rojos ovalados no revientan
Si un camello deshidratado encuentra agua, puede beber una cantidad enorme de golpe: Ripley's habla de hasta 32 galones (más de 100 litros) en menos de 15 minutos, y la Universidad de Pensilvania menciona 40 galones; los números no coinciden, pero ambos apuntan a muchísima agua en poco tiempo. [1] [2] Eso diluye la sangre de golpe, y los glóbulos rojos pueden hincharse y romperse si entra demasiada agua.
Los de los camélidos son distintos: son ovalados, finos y planos. [3] En un estudio de laboratorio probaron esto con sangre de tres camellas en un tubo: los glóbulos rojos se mantuvieron enteros y conservaron su forma ovalada, aunque el agua a su alrededor era cada vez más abundante. [3] Un resultado en un tubo de ensayo con tres animales no lo explica todo, pero encaja con la idea de que su sangre está preparada para recibir mucha agua de una vez.
7. Cómo comprobar la idea del enfriamiento sin gastar agua
Moja un poco el dorso de tu mano y sopla con suavidad. Sentirás frío: al secarse, el agua se lleva calor. Eso mismo hace el sudor, y por eso sudar cuesta agua del cuerpo. El camello evita ese gasto guardando el calor de día y soltándolo de noche. Si algún día visitas un zoológico, mira la joroba de los camellos: en animales bien alimentados puede verse firme y erguida; si ves una más caída, pregunta al personal qué factores pueden influir en su forma. Y, si quieres seguir, busca el artículo original de 1956 en una biblioteca o pídele a un adulto que te ayude a encontrarlo.