1. El celuloide nació para sustituir al marfil de las bolas de billar
A mediados del siglo XIX el billar era muy popular y las bolas se hacían de marfil, es decir, de colmillos de elefante. Faltaba material. Según un artículo de la Universidad McGill, la empresa Phelan and Collender ofreció en 1864 un premio de 10 000 dólares a quien encontrara un sustituto del marfil que se pudiera producir más barato. Eso llamó la atención de John Wesley Hyatt, un impresor de Albany (Nueva York) [1].
Hyatt no fue el primero en mezclar nitrocelulosa con alcanfor: en Inglaterra, Alexander Parkes ya había presentado su «parkesina» en 1862. Pero los hermanos Hyatt la convirtieron en un negocio, y uno de ellos, Isaiah, la bautizó «celuloide» [1]. Sobre fechas, las fuentes no coinciden: una enciclopedia japonesa sitúa el invento en 1868 y la patente de Hyatt en 1870, y dice que los hermanos ganaron el premio; el artículo de McGill habla de patentes de 1869 y no confirma que cobraran el premio [2][1]. Aquí solo damos por seguro que el celuloide existía a finales de la década de 1860 y se patentó hacia 1870.
2. De qué está hecho el celuloide: algodón tratado con ácidos y alcanfor
El celuloide se hace con nitrocelulosa y alcanfor. La nitrocelulosa se obtiene tratando celulosa (por ejemplo, fibras cortas de algodón) con una mezcla de ácido nítrico y ácido sulfúrico. El alcanfor, un cristal blanco de olor penetrante que se extrae del alcanforero (un árbol), funciona como plastificante: ayuda a que las moléculas se muevan y a que el material se ablande a temperaturas relativamente bajas y se pueda moldear [2][3]. Según las enciclopedias japonesas consultadas, se ablanda entre unos 85 y 100 °C, y era fácil de colorear y de dar forma, por lo que sirvió para juguetes, reglas, plumas estilográficas y base de película fotográfica [2].
Todo esto explica su éxito, y también su problema: la nitrocelulosa es la misma familia de sustancias que el algodón pólvora, y el celuloide arde con mucha facilidad. De eso trata la sección 4.
3. Por qué Japón llegó a vender muñecos de celuloide a todo el mundo
Una pista está en un personaje: Kewpie (que en español suele escribirse «Kewpie» o «los Kewpies»). Es un bebé con alitas dibujado en 1909 por la ilustradora estadounidense Rose O'Neill. En 1913 un fabricante alemán creó un muñeco de porcelana basado en Kewpie. Después, según el Museo del Juguete de Japón, tras la Primera Guerra Mundial la industria alemana quedó muy debilitada y los muñecos Kewpie de celuloide hechos en Japón ocuparon el mercado mundial; en 1927 Japón registró el primer puesto mundial en valor de exportación, con precios muy bajos entre 10 sen y 1 yen (100 sen = 1 yen) [5].
La fabricación se concentró en barrios de Tokio como Katsushika. Su museo local cuenta que, desde 1916, las fábricas de juguetes de celuloide se multiplicaron allí «de forma explosiva», y que hacia 1955 era una gran zona productora de muñecos. Muchos talleres eran familiares: para las pelotas de ping-pong se usaba un método que solo necesitaba agua caliente, así que una pareja podía trabajar en un espacio pequeño [3].
También hubo un factor de materias primas. La Gran Enciclopedia de Japón explica que Japón llegó a ser el mayor productor mundial en la década de 1930 porque en Taiwán se obtenía alcanfor natural barato [2]. Taiwán estaba entonces bajo dominio japonés, cedido por el tratado de Shimonoseki, que puso fin a la guerra chino-japonesa de 1894-1895 [5]. En otras palabras, la ventaja japonesa no fue solo de habilidad en las fábricas, sino de acceso a un recurso controlado por un imperio colonial.
4. Qué hizo desaparecer los juguetes de celuloide: se inflama con facilidad
El museo de Katsushika explica que el celuloide se trabaja a unos 90 °C, pero que es extremadamente inflamable y se enciende a partir de 170 °C; una enciclopedia da más de 190 °C, así que lo prudente es hablar de entre unos 170 y 190 °C [3][2]. Eso lo convirtió en causa frecuente de incendios. La misma fuente cuenta que, a partir de principios de los años cincuenta del siglo XX, las exportaciones a Estados Unidos bajaron por su inflamabilidad y las fábricas de Katsushika fueron cerrando; hoy no queda en Katsushika ninguna fábrica que haga juguetes de celuloide [3].
El Museo del Juguete de Japón añade que, desde mediados de los años cincuenta, los muñecos como el Kewpie pasaron del celuloide al vinilo blando [5]. Además, una enciclopedia japonesa señala que después de la Segunda Guerra Mundial aparecieron plásticos más baratos y mejores, y que la producción de celuloide de Japón bajó de más de 10 000 toneladas al año (1936-1939) a menos de 2000 toneladas [2].
El fuego acompañó al celuloide desde el principio: el artículo de McGill recuerda que la fábrica de Hyatt sufrió numerosos incendios, aunque las historias de bolas de billar que estallaban al chocar son, según el autor, mitos o relatos muy dudosos [1].
5. La pelota de ping-pong: el celuloide sale también del deporte, 60 años después
La Federación Internacional de Tenis de Mesa (ITTF) anunció que, desde el 1 de julio de 2014, los eventos con su sello y los campeonatos del mundo se jugarían con pelotas de plástico en lugar de las tradicionales de celuloide. Su presidente de entonces, Adham Sharara, dijo que el cambio fue «más por necesidad que por diseño»: el suministro de láminas de celuloide para fabricar las pelotas se estaba agotando [4].
La ITTF dio otras razones: la mayoría de los países prefiere no producir ya celuloide por su alta inflamabilidad, y las pelotas de celuloide no se pueden enviar en avión por su carácter inflamable; transportarlas exige contenedores especiales y resulta muy caro. Las pelotas de plástico, añadió, son más seguras y baratas de producir. La federación mantuvo las especificaciones lo más cerca posible de las del celuloide para que los jugadores notaran poca diferencia [4]. Y, para ser exactos, no fue una prohibición: tras el cambio, ambos tipos de pelota seguían siendo legales y los demás torneos podían elegir [4].
Así que la inflamabilidad contribuyó a que el celuloide fuera dejando los juguetes desde los años cincuenta. En 2014, la escasez de láminas fue la razón principal del cambio en las pelotas de competición; también influyeron la inflamabilidad y las dificultades de transporte.
6. Cómo comprobar con qué materiales están hechas las cosas de tu casa
Mira el envase, la base o la etiqueta de tus juguetes y pelotas y apunta qué material dicen que tienen: plástico, goma, madera… Muchos no indican nada, y eso también es un dato. Pregúntate por qué crees que se eligió ese material y compara con lo que has leído aquí: precio, peso, seguridad.
Si encuentras un juguete muy antiguo que pueda ser de celuloide, no lo acerques al fuego ni intentes quemarlo para comprobarlo: es peligroso. Un museo o un adulto especialista puede ayudarte a identificarlo. Para seguir investigando, el artículo de McGill y el comunicado de la ITTF están en inglés; el museo de Katsushika y el Museo del Juguete de Japón tienen páginas en japonés que puedes leer con un traductor.