1. Dónde se esconden los ciempiés: bajo piedras, troncos y hojas caídas
La respuesta corta es que casi siempre están en sitios húmedos y oscuros. El Departamento de Conservación de Misuri (Estados Unidos) explica que los ciempiés viven en una gran variedad de hábitats, incluso en desiertos, pero casi siempre se limitan a los rincones húmedos de esos hábitats: el suelo, la hojarasca o el espacio bajo piedras, troncos y cortezas. Una de las especies que a veces vemos en casa, el ciempiés casero, puede vivir en un sótano fresco y húmedo [1].
El cuerpo de un ciempiés también ayuda a explicarlo. Es plano y muy flexible, y tiene muchas patas cortas, así que se desliza por la tierra y se mete en grietas estrechas [1]. Un cuerpo así le permite meterse en los huecos del suelo.
Queda una pregunta: ¿por qué tanta insistencia en la humedad? Eso lo vemos en la siguiente sección.
2. Por qué el cuerpo de un ciempiés se seca con tanta facilidad
Según la ficha del Departamento de Conservación de Misuri, los ciempiés, igual que los milpiés, tienen un cuerpo vulnerable a la desecación. Hay dos razones. La primera es que su cutícula, la capa exterior del cuerpo, no tiene el recubrimiento parecido a la cera que en otros animales evita perder agua. La segunda es que los orificios para respirar de cada segmento del cuerpo, llamados espiráculos, no se pueden cerrar, de modo que en un ambiente seco el cuerpo se seca rápido. Además, pierden agua al masticar y al defecar [1].
Una forma de imaginarlo: es como una botella con agujeros sin tapa que se deja al sol. Es solo una comparación para entenderlo; el cuerpo real de un ciempiés es mucho más complejo.
Ante ese riesgo, los ciempiés tienen conductas que buscan la humedad y evitan la sequedad: se refugian en el suelo o en lugares oscuros, evitan la luz intensa, se mueven sobre todo de noche y buscan refugio cuando baja la humedad. Algunos incluso pasan a un estado inactivo cuando el ambiente se vuelve demasiado seco [1]. Esto es lo que la fuente dice en general; no todas las especies tienen por qué comportarse igual.
De momento, la razón se entiende. Falta ver los lugares donde más se nota: el interior del suelo.
3. Qué ciempiés viven bajo tierra y por qué algunos no tienen ojos
El suelo es un refugio húmedo y protegido. Un grupo de ciempiés está especialmente adaptado a él: los geofilomorfos, llamados ciempiés del suelo. Según la misma ficha, no tienen ojos y pueden excavar hasta casi 30 pulgadas, unos 76 centímetros, de profundidad [1]. En ese mundo oscuro, los ojos pueden ser menos útiles.
También hay ciempiés sin ojos o con ojos muy simples en otros grupos. En el grupo de los litobiomorfos, la mayoría tiene ojos sencillos, pero algunas especies son ciegas, sobre todo las que viven en cuevas [1].
No todo está catalogado. Un repaso de los ciempiés de México, publicado en 2013 por un investigador de la Universidad de Guadalajara, registra 180 especies en el país (una de ellas fósil) y afirma que la diversidad y la distribución de los ciempiés mexicanos todavía se conocen mal y están subestimadas [4]. Es decir: bajo nuestros pies siguen apareciendo animales por conocer.
4. Qué ciempiés viven en cuevas y si todos los que entran se quedan allí
Las cuevas son oscuras y húmedas, así que parecen un hogar perfecto. La ficha de Misuri dice que algunos ciempiés viven solo en cuevas [1]. Pero ¿todos los que aparecen en una cueva viven únicamente allí?
Un estudio de 2023 de la Universidad de Liubliana (Eslovenia) revisó los ciempiés litobiomorfos de las cuevas del país. Encontró 21 especies en 160 localidades. Solo tres se consideran exclusivas del mundo subterráneo; las demás son especies que también viven en la superficie [2]. Tres de 21 es aproximadamente un 14 %.
Esto no se puede aplicar a todos los ciempiés del mundo: es un grupo y un país concretos. Lo que sí muestra es que entrar en una cueva es algo bastante común entre estos animales, y vivir solo en ella, algo mucho menos común. Los autores añaden que el papel que cumplen los ciempiés en las cuevas todavía está por estudiar [2].
5. Qué ciempiés viven en las playas y cómo soportan el agua salada
Quizá lo más inesperado es que algunos ciempiés viven junto al mar. En la primavera de 2019, un equipo francés recorrió playas del Parque Nacional de Port-Cros y de sus alrededores, en el sur de Francia. Recogió a mano 120 ciempiés, 108 de ellos geofilomorfos. Entre ellos había especies «halófilas», es decir, que toleran o buscan los ambientes salados cerca del mar. Las playas de grava resultaron más favorables que otras, y los pequeños huecos entre los guijarros eran un microhábitat importante para las especies más ligadas a la costa [3].
Es un estudio de playas del Mediterráneo, así que no dice nada seguro sobre las costas de otros lugares. Aun así, también ahí aparecen los rincones de siempre: espacios pequeños, protegidos y con humedad. Del interior de un bosque al fondo de una cueva y hasta una playa de piedras, el patrón se repite.
6. Cómo comprobar tú mismo dónde se quedan la humedad y la sombra
No hace falta buscar ciempiés, y mejor no hacerlo: algunas especies pueden morder y duelen, y los grandes se deben dejar tranquilos. Si ves uno, no lo toques y avisa a un adulto.
Lo que sí puedes hacer es observar los lugares que les gustan. Después de una lluvia, mira una zona de tierra al sol y otra a la sombra de un árbol. Sin tocar nada, fíjate en cuál se seca primero. Si el resultado no es el que esperabas, piensa en cuánto sol recibe cada zona y en el tipo de suelo. Así entenderás mejor por qué la hojarasca y el espacio bajo una piedra conservan la humedad.
Y queda otra pregunta: ¿habrá en tu región ciempiés que nadie haya descrito todavía? El estudio sobre México sugiere que es posible.