1. El caramelo y su bolsa: un mismo deseo de vida larga
El nombre chitose-ame significa «caramelo de mil años». La explicación habitual es que el caramelo se hace estirándolo hasta dejarlo largo y delgado, y esa forma recuerda a una vida larga. Esta explicación aparece en la tradición, pero no la hemos podido comprobar en un documento antiguo, así que conviene leerla como la manera común de contarlo. Lo que sí se ve en la bolsa es que el nombre y los dibujos van en la misma dirección: caramelo de mil años, grulla de mil años, tortuga de diez mil.
La bolsa suele mostrar además pino, bambú y ciruelo, tres plantas que también son símbolo de buena suerte. De ellas hablaremos más adelante. Primero conviene preguntarse por qué justamente una grulla y una tortuga.
2. «La grulla mil años, la tortuga diez mil»: una idea que llegó de China
Un museo japonés que dedicó una exposición a la grulla y la tortuga como diseños de buena suerte explica que el dicho «la grulla vive mil años, la tortuga diez mil» nace de una creencia de la China antigua. Esa creencia atribuía poderes misteriosos a las dos criaturas, y las veía como símbolos de larga vida que adornaban objetos religiosos, muebles y ropa [2]. Esto se basa en el texto de presentación de la exposición; no pudimos leer el catálogo completo.
Un dato más ayuda a entender el sentido de las cifras. Mil y diez mil no se escogieron como medidas exactas, sino como números grandísimos. Esto es una lectura razonable del dicho, no algo que digan las fuentes con esas palabras.
La grulla tiene otra ventaja: es un ave elegante y fácil de reconocer. La misma fuente señala que, por su figura limpia y delicada, se la consideraba además un ave bella, y por eso se dibujaba mucho y aparecía en poemas [2].
3. ¿Cuánto vive una grulla de verdad?
Aquí entra el número del principio. El ave que en Japón se llama simplemente «grulla» es la grulla de Manchuria (Grus japonensis), la de la corona roja. Un artículo del ornitólogo Keisuke Ueda, presidente de la Sociedad Japonesa de las Aves Silvestres, publicado por una fundación japonesa de ciencias de la longevidad, indica que en zoológicos se han registrado poco más de 40 años y que en libertad se dice que el promedio es de unos 25 años [1]. En el mismo artículo, otra especie de grulla, la grulla siberiana, llegó a 61 años, así que con buenas condiciones la de Manchuria quizá podría acercarse a los 60 [1].
La comparación de «40 veces» es solo una forma de sentir la distancia: mil años es una cifra de leyenda y 25 años es un promedio medido, y no son cosas del mismo tipo. El propio autor del artículo escribe que nadie cree de verdad que una grulla viva mil años, pero que se la tiene por símbolo de larga vida [1].
Así que el dibujo no miente, porque nunca pretendió ser un dato. Es más bien como una tarjeta de cumpleaños que dice «que cumplas cien años»: nadie la lee como una predicción.
4. ¿Quién puso grullas y tortugas en la bolsa del caramelo?
El origen de la bolsa no está claro. La Biblioteca Nacional de la Dieta de Japón, que es la biblioteca nacional del país, explica que el origen del chitose-ame tiene varias versiones. Una cuenta que, entre 1688 y 1711, un vendedor de caramelos de Asakusa, un barrio de la ciudad de Edo (la actual Tokio), llamado Shichibei, vendía su caramelo con nombres como «caramelo de mil años». Cuando empezó a meterlo en bolsas de papel con grullas y tortugas, el caramelo se hizo popular como objeto de buena suerte [3].
Conviene leerlo con cuidado. Es una versión entre otras, y la misma biblioteca aclara que hay varias. Tampoco sabemos desde cuándo la grulla y la tortuga se volvieron el dibujo fijo de las bolsas. Lo que sí se puede decir es que, hace unos 300 años, en Edo ya existía la idea de vender un dulce festivo en una bolsa con dibujos de buena suerte.
La misma biblioteca añade un dato que ayuda a situar la costumbre: la práctica de vestir de fiesta a los niños y comprarles chitose-ame se consolidó entre la gente común de las ciudades de Tokio a partir de la era Meiji (desde 1868), y el nombre «Shichi-Go-San» se generalizó en todo el país después de la Segunda Guerra Mundial, sobre todo en la década de 1960 [3]. Es decir, la fiesta tal como la conocemos es mucho más reciente que el dibujo de la bolsa.
5. ¿Y el pino, el bambú y el ciruelo que acompañan a la grulla?
Los tres forman un grupo que en Japón se llama sho-chiku-bai («pino, bambú, ciruelo»). Según la presentación de una exposición de tres museos japoneses, estas plantas se hicieron símbolo de nobleza de carácter en China porque aguantan el frío del invierno, ya sea manteniéndose verdes o floreciendo, y desde la dinastía Song (siglos X a XIII) se las llamó los «tres amigos del invierno». Poco a poco ganaron también el sentido de buena suerte [4].
Del pino, en concreto, la misma exposición dice que, como se mantiene verde en invierno, en Oriente es símbolo de integridad y también de larga vida y prosperidad [4]. Así que el pino comparte con la grulla y la tortuga el mensaje de larga vida. No tenemos aquí una explicación igual de sólida para el bambú y el ciruelo por separado, así que no la damos por segura.
Un museo de la ciudad de Hamamatsu añade una pista sobre el conjunto: en las ocasiones felices se acostumbra a poner grullas, tortugas y pino-bambú-ciruelo; muchos de esos diseños vinieron de China y, con el tiempo, se volvieron más japoneses [5]. Las bolsas de caramelo no serían entonces un diseño inventado para los niños, sino un conjunto de símbolos que ya se usaba en celebraciones. No sabemos en qué momento fueron a parar a las bolsas.
Y no todo es larga vida: la misma fuente dice que esos diseños expresan también deseos de buena fortuna, de muchos descendientes o de negocios prósperos, según quién los use [5].
6. Cómo comprobarlo tú mismo con símbolos de buena suerte
No hace falta tener una bolsa de chitose-ame. Busca una fotografía de una, o un envoltorio de fiesta de tu propia cultura, y mira qué dibujos lleva. ¿Hay animales o plantas que se asocien con una vida larga o con la buena suerte? ¿Sabes de dónde viene cada dibujo? Anota tus respuestas y compáralas con las de un amigo o las de otra familia.
Si quieres leer más, las páginas de la Biblioteca Nacional de la Dieta y del museo de Hamamatsu están en japonés, pero un traductor automático permite seguirlas. Y si tienes cerca una tienda de productos japoneses, pregunta si venden estos caramelos en temporada de otoño.