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¿Por qué un anzuelo tiene curva, una lengüeta en la punta y un extremo aplanado?

Categoría: Mar y pesca

Si miras un anzuelo de cerca, parece un alambre doblado con un pinchazo en la punta. Pero casi todo en él es una decisión: qué doblar, qué dejar liso y qué aplastar. Y cada decisión tiene un precio.

La respuesta corta: la lengüeta ayuda a que el pez no se suelte, aunque cuesta más quitar el anzuelo; el extremo aplanado sujeta mejor el hilo, aunque deja ese punto más delgado y puede debilitarlo. Los libros japoneses de pesca describen con detalle las partes del anzuelo y dan un nombre propio a cada una. Aquí usamos términos habituales en español y mencionamos los japoneses cuando ayudan a entender.

1. La lengüeta ayuda a que el pez no se suelte

Primero, los nombres. Un anzuelo tiene la punta, que es lo que clava; el asta o parte recta; la curva; y, cerca de la punta, una pequeña lengüeta (también llamada arponcillo o rebaba) que apunta hacia atrás. En el otro extremo se ata el hilo. La distancia entre la punta y el asta es la abertura, y en el vocabulario japonés se llama フトコロ (literalmente «el seno» o «el hueco interior»; es decir, la parte interior de la curva)[1].

¿Para qué sirve todo eso? Una forma de verlo, y es una explicación nuestra para entenderlo, no una cita de los fabricantes: una punta recta puede entrar y salir con más facilidad; una punta curvada puede quedarse enganchada cuando el pez tira del hilo, y la lengüeta funciona como un pequeño seguro que dificulta que vuelva a salir por donde entró. Hay una prueba sobre la lengüeta (no sobre la curva): en un estudio con pescadores de verdad, los anzuelos sin lengüeta perdieron significativamente más peces ya enganchados que los anzuelos con lengüeta[2].

2. La lengüeta ayuda a retener peces, pero cuesta más soltarlos y no los salva

Entonces, ¿es mejor siempre la lengüeta? Un equipo del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) lo midió en el golfo de México, cerca de St. Petersburg (Florida). Los pescadores usaron cebo natural y pescaron medio día con anzuelo con lengüeta y medio día sin ella. Resultado: con lengüeta desembarcaron un 22 % más de peces. Por otro lado, soltar el anzuelo fue más rápido sin lengüeta, y hubo menos heridas al sacarlo[2].

La parte más interesante es la que no cambió. Si el pez salía sangrando dependía sobre todo de dónde se había clavado el anzuelo, no de si tenía lengüeta, y los autores concluyen que, en esa pesquería, quitarla probablemente no redujo la mortalidad y solo dio ventajas pequeñas a cambio de pescar menos[2]. Es un estudio de un solo lugar y con ciertas especies. En otros peces o con otras técnicas, el resultado podría ser distinto, y el propio resumen dice que la eficacia variaba entre especies.

Así que la lengüeta no es «buena» ni «mala»: cambia seguridad de captura por facilidad al soltar. Hay también una razón de fabricación: el fabricante japonés Gamakatsu sacó en los años noventa un anzuelo de acero extremadamente duro que no se podía trabajar para hacer lengüeta, y por eso salió sin ella[3]. Se ve que hacer una lengüeta también exige poder cortar el alambre.

3. El extremo aplanado sujeta el hilo, pero lo deja más delgado y frágil

En el anzuelo occidental habitual, ese extremo termina en un pequeño aro, el ojo, por donde pasa el hilo. En Japón, muchos anzuelos para cebo tienen en su lugar una zona aplanada, que se llama タタキ (de «golpear»; también 耳, «oreja»). El hilo se enrolla y se anuda alrededor de ella, y el aplastamiento evita que el nudo se deslice hacia fuera[1].

Esa pieza se hace martillando el final del alambre, y de ahí sale su dilema. Si se hace más ancha, el hilo queda más sujeto, pero al aplastar más, el metal queda más delgado y puede debilitarse. Se suele dejar con un ancho de unas dos veces el grosor del asta, que es un punto medio práctico, no una regla fija[3]. La misma fuente añade que esta pieza es más ligera y compacta que el ojo habitual en Occidente, así que, según la fuente, el pez nota menos esa pieza, pero exige nudos más difíciles de hacer bien: si el hilo queda flojo, se escapa[3].

4. Unos anzuelos de caracol marino de unos 23 000 años se presentaron como los más antiguos

Todas estas partes son el resultado de mucho tiempo de ensayo. En 2016 se publicó en la revista PNAS el hallazgo de anzuelos tallados en caparazones de caracol marino en la cueva de Sakitari, en la isla de Okinawa (Japón). Se estima que tienen casi 23 000 años, y la revista que difundió la noticia en 2016 los presentó como los anzuelos más antiguos del mundo, anteriores a los de Timor, de al menos 16 000 años[4]. Lo que se sabe de aquellos anzuelos viene de reportajes sobre el estudio; el artículo científico original no pudo abrirse.

5. Para comparar anzuelos con tus propios ojos, sin tocar ninguno

Busca fotos de anzuelos en la web de un fabricante o mira los de una tienda de pesca, siempre a través del cristal o en pantalla. Localiza la punta, la curva, la lengüeta y la forma del extremo: ¿tiene ojo o está aplanado? Compara un anzuelo pequeño con uno grande. Los anzuelos están afilados: aunque sean pequeños, no los toques y pide siempre ayuda a una persona adulta si vas a pescar.

Fuentes

  1. Tsuribito.co.jp (redacción de Tsuribito), «Tsuribari nyūmon: ¿conoces los nombres de cada parte?» (artículo extraído del libro 「釣りバリのひみつ」, con la colaboración de Gamakatsu). Se leyó el texto de la página. https://web.tsuribito.co.jp/beginner/shoseki-tsuribari01 (Nombres de las partes del anzuelo japonés para cebo y de los anzuelos occidentales: ojo, asta, curva, punta, lengüeta, «gap» equivalente a la abertura. Es una publicación de pesca vinculada a un fabricante, no un estudio científico; los términos en español son nuestra traducción.)
  2. Schaeffer, J. S. y Hoffman, E. M. (2002), «Performance of barbed and barbless hooks in a marine recreational fishery», North American Journal of Fisheries Management 22, USGS. https://pubs.usgs.gov/publication/1000847 (Solo se leyó el resumen en la página del USGS, no el artículo completo. Golfo de México, cerca de St. Petersburg, Florida; cebo natural; mitad del día con anzuelo con lengüeta y mitad sin ella. Capturas, 22 % más con lengüeta; mayor pérdida de peces enganchados sin lengüeta; desanzuelado más rápido y menos heridas sin lengüeta; sangrado sin diferencia; conclusión de los autores sobre mortalidad.)
  3. Tsuribito.co.jp, «Tsuribari nyūmon: tataki y ojo, el punto donde se ata el hilo». Se leyó el texto de la página (parte final cortada por el sitio). https://web.tsuribito.co.jp/beginner/shoseki-tsuribari02 (Anzuelo de acero duro de Gamakatsu de principios de los años noventa, sin lengüeta y con extremo pequeño por la dificultad de trabajar el material. Ancho del extremo aplanado de unas dos veces el grosor del asta como valor habitual; más ancho sujeta más pero es más delgado y débil; comparación con el ojo occidental. Es una única fuente del sector; no se encontró una especificación técnica independiente que confirme esa proporción.)
  4. Asian Scientist Magazine, «Are You Hooked Yet? World's Oldest Fishhooks Found In Japan» (23 de septiembre de 2016). Se leyó el artículo de divulgación; no se pudo abrir el trabajo original de PNAS (acceso bloqueado). https://www.asianscientist.com/2016/09/topnews/worlds-oldest-fishhooks-japan-okinawa-limestone-cave/ (Anzuelos hechos del caparazón de caracoles marinos en la cueva de Sakitari, Okinawa; unos 23 000 años; comparación con los de Timor, de al menos 16 000 años; equipo de varias instituciones japonesas.)

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