Este sitio es solo una puerta de entrada

Todo lo que hay aquí viene de cosas que otras personas investigaron, pensaron y construyeron de verdad: libros, artículos, registros históricos y la gente detrás de ellos. Si algo te llama la atención, ve a las fuentes originales que aparecen al final de la página. Tienen mucha más profundidad de la que una página como esta puede ofrecer.

¿Puede un pez oír el chapoteo de un señuelo de pesca al caer al agua?

Categoría: Mar y pesca

Alguien lanza un señuelo —una pieza de plástico o madera con forma de pececito, hecha para engañar a los peces— y al caer suena un «plop». Fuera del agua se oye perfectamente. Pero ¿y debajo? Si estás con la cabeza sumergida en una piscina, los gritos de la orilla te llegan apagados, como si vinieran de muy lejos.

En japonés este tipo de señuelo se llama ルアー (rúa), del inglés lure. Lo que sigue es un adelanto de la respuesta: el sonido del aire casi no entra en el agua, pero un objeto que cae puede crear sonido y movimiento bajo la superficie, y los peces tienen dos órganos para notarlos. Lo que nadie ha medido todavía es si ese ruido concreto les llega y si los señuelos con cascabel pescan más por ello.

1. El sonido que viaja por el aire casi no atraviesa la superficie del agua

El aire y el agua son medios muy distintos: el agua es unas 800 veces más densa. Cuando una onda de sonido choca contra una frontera entre dos medios tan diferentes, la mayor parte rebota. Un artículo de física del investigador Oleg Godin lo resume así: la transmisión de sonido a través de la superficie entre agua y aire es normalmente débil por el fuerte contraste de densidades[1]. Por eso, el sonido que oyes en la orilla no permite saber por sí solo qué oye el pez bajo el agua.

Hay una excepción curiosa, pero va en sentido contrario: Godin calcula que un sonido grave emitido desde una fuente poco profunda bajo el agua sí puede pasar casi entero hacia el aire[1]. Es decir, es una regla para el sonido que sale del agua, no una razón para pensar que el ruido de la orilla se cuela dentro.

Entonces, si el sonido del aire no llega, ¿hay algo que sí le llegue al pez cuando el señuelo cae? Sí: lo que ocurre en el propio agua.

2. Un objeto que golpea el agua puede crear sonido bajo la superficie

Los estudios más claros sobre esto no usan señuelos, sino gotas de lluvia. Cuando una gota cae sobre una superficie de agua, esta se hunde formando un pequeño cráter, y desde el fondo de ese cráter puede desprenderse una burbuja de aire. En un seminario de la universidad saudí KAUST, con cámaras de hasta 5 millones de imágenes por segundo y un hidrófono (un micrófono para agua), los investigadores confirmaron que el sonido bajo el agua empieza justo en el instante en que la burbuja se separa[2]. Por eso los científicos explican con estas burbujas el ruido de la lluvia bajo el agua.

No todas las caídas hacen burbujas. En un experimento con cámara de alta velocidad, gotas de agua dulce de más de unos 3,8 mm de diámetro, soltadas desde 3,61 m de altura sobre agua en calma, formaron sistemáticamente burbujas de aire con forma de rosquilla[3]. La idea es que la gota hunde la superficie y atrapa aire.

Hay que tener cuidado con esto: son gotas de lluvia, no señuelos. En las fuentes que se pudieron leer no hay ninguna medición del sonido bajo el agua de un señuelo al caer, y un señuelo tiene otro tamaño, forma y peso. Lo que muestran los experimentos con gotas es que ciertos impactos pueden producir sonido bajo la superficie; qué ocurre con un señuelo, estas fuentes no permiten afirmarlo.

3. Un pez percibe sonido y movimiento del agua con el oído interno y con la línea lateral

Los peces no tienen orejas visibles, pero sí oído interno, dentro de la cabeza. Allí hay unos pequeños «huesecillos» llamados otolitos; en las fuentes consultadas no se comprobó cómo contribuyen exactamente a oír. En algunas especies, la vejiga natatoria (el saco de aire con que el pez controla su flotación) puede ayudar a detectar cambios de presión, aunque esto no se pudo comprobar en el tramo leído de la fuente. Una organización de investigación marina señala un detalle importante: la mayoría de los estudios de oído de peces miden la sensibilidad a la presión, como se hace con las personas, pero los peces pueden depender más del movimiento de las partículas de agua, y en ese caso importa más lo cerca que está la fuente que lo fuerte que suena[4].

Además tienen la línea lateral, una fila de sensores a lo largo del cuerpo que nota los movimientos del agua cerca de la piel. Un estudio con carpas (tesis de la Universidad de Hokkaido, 1998) midió la actividad eléctrica de los nervios: la línea lateral respondía con máxima intensidad hacia los 40–50 Hz, y el resumen de la tesis informa de una sensibilidad alta del oído interno entre 200 y 600 Hz[5]. El hercio (Hz) cuenta las vibraciones por segundo: cuanto menor es el número, más grave es el sonido. Es decir, los dos órganos no responden igual de bien a las mismas notas.

Esto vale para la carpa. No se puede suponer que todos los peces tengan los mismos números.

4. Cada especie de pez oye en un rango de sonidos distinto

Un trabajo del gobierno de Tokio sobre la trucha arcoíris, realizado condicionando a los peces a reaccionar a tonos (se medía su latido), encontró que oye de 50 a 1000 Hz, con la sensibilidad máxima a 300 Hz. También detectaba peor la dirección de un sonido que otras especies como el bacalao y un besugo (red seabream)[6]. En la carpa, la misma tesis de antes concluye que distingue unas notas de otras solo hasta unos 700 Hz, aunque puede oír sonidos más agudos[5].

La conclusión útil es que «el pez» no existe como un solo oyente. Y aquí está el hueco: las fuentes que se leyeron no dicen en qué frecuencias suena la caída de un señuelo, así que no se puede comprobar si cae dentro del rango que oye cada especie.

5. Aún no está probado que los señuelos con sonido pesquen más, porque los peces también aprenden

Muchos señuelos llevan dentro bolitas que suenan (cascabel, en inglés rattle) con la idea de llamar la atención. Pero oír algo no es lo mismo que acercarse a ello. Un equipo de la Universidad de Illinois (Louison, Stein y Suski) presentó en 2020 un estudio con lubina negra (largemouth bass), un pez muy buscado por los pescadores deportivos en América del Norte. Según el resumen publicado, los peces que aprendían más rápido una tarea de evitar un peligro eran los que más fácilmente se dejaban pescar, y los que ya habían sido pescados con un señuelo usaban esa experiencia para evitar señuelos nuevos parecidos, aunque no los muy distintos[7].

Ese estudio no habla de cascabeles, y no se encontró aquí un estudio revisado por pares que pruebe que el sonido atrae o ahuyenta. Entonces no se puede afirmar ninguna de las dos cosas. Lo más honesto es: los peces oyen en rangos concretos, el golpe en el agua crea vibraciones, pero que un cascabel mejore la pesca depende de la especie y de lo que el pez haya vivido antes.

6. Para probar en casa: mirar qué pasa bajo el agua cuando cae un objeto

Con un adulto a tu lado, llena de agua un vaso transparente y ponlo sobre una mesa, en un sitio donde no importe que salpique. Mirando desde un lado, suelta una canica desde muy poca altura y luego desde más arriba, o prueba con una cuchara pequeña. Fíjate en si se forman burbujas bajo la superficie y qué cambia al variar la altura o el objeto.

Solo ves las burbujas, no oyes el sonido bajo el agua: no metas la cabeza ni los oídos en el agua para intentarlo. Y recuerda que una canica no es un señuelo, así que esto no demuestra lo que oye un pez. Si quieres seguir, los resúmenes de [2] y [5] son un buen punto de partida.

Fuentes

  1. Godin, O. A. (2006), «Anomalous transparency of water-air interface for low-frequency sound», Physical Review Letters 97:164301 (NOAA/CIRES; versión en arXiv). https://arxiv.org/abs/physics/0609019 (Solo se leyó el resumen en arXiv, no el texto completo. Contraste de densidades y transmisión normalmente débil; excepción para fuentes bajo el agua poco profundas y sonido grave. La cifra de «800 veces más denso» es conocimiento general, no sale de esta fuente.)
  2. KAUST (Arabia Saudita), seminario «Underwater sound of drop impact on a liquid pool», 26 de septiembre de 2022. https://pse.kaust.edu.sa/events/detail/2022/09/26/default-calendar/underwater-sound-of-drop-impact-on-a-liquid-pool (Solo el resumen del seminario de un estudiante de doctorado, no un artículo publicado. Sonido que empieza en el instante en que la burbuja se desprende, grabado con cámara de hasta 5 millones de imágenes por segundo e hidrófono.)
  3. Buckley, M., Bernard, F. y Veron, F., «Donut-shaped Bubbles Formed by Raindrops», arXiv:1010.3526. https://arxiv.org/abs/1010.3526 (Solo se leyó el resumen. Gotas de agua dulce, 3,61 m de altura, burbujas toroidales con gotas de más de unos 3,8 mm; cámara de 500 imágenes por segundo.)
  4. Ocean Conservation Research, «How do Fish Hear?». https://ocr.org/learn/how-fish-hear/ (Solo se leyó la parte inicial de la página: presión frente a movimiento de partículas en los estudios de oído de peces. Lo que se dice sobre los otolitos y la vejiga natatoria es una descripción general que no se pudo comprobar en el tramo leído de esta fuente. Es una organización sin fines de lucro, no una revista científica.)
  5. Anraku, K., tesis doctoral sobre oído y línea lateral de la carpa (Cyprinus carpio), Universidad de Hokkaido, 1998; resumen en japonés. https://www.lib.hokudai.ac.jp/gakui/1998/5420_anraku.pdf (Solo el resumen de la tesis, en japonés. Línea lateral con pico de respuesta en 40–50 Hz; oído interno con sensibilidad alta en 200–600 Hz; discriminación de frecuencias hasta unos 700 Hz.)
  6. Yamakawa, M., Ikeya, F. y Hatakeyama, Y. (1998), «Auditory Characteristics of Rainbow Trout», Informe de investigación del Instituto de Pesca de Tokio n.º 210, 21–35. https://www.ifarc.metro.tokyo.lg.jp/archive/resources/content/2398/20130913-130953.pdf (Solo se leyó el resumen en inglés del inicio, con texto dañado por el escaneo. Rango de 50–1000 Hz, máximo a 300 Hz, curva en V; peor detección de dirección que otras especies como el bacalao y el besugo rojo.)
  7. Louison, M., Stein, J. y Suski, C. (2020), «The Role of Individual Learning Experience and Capability in Determining Angling Vulnerability in Largemouth Bass», Midwest Fish and Wildlife Conference. https://experts.illinois.edu/en/publications/the-role-of-individual-learning-experience-and-capability-in-dete/ (Solo el resumen de una ponencia de congreso, leído mediante un resumen automático de la página; no hay artículo revisado por pares leído. 60 lubinas en la tarea de evitar un peligro; las que aprendían más rápido se pescaban más; usan la experiencia con un señuelo para evitar otros parecidos, no muy distintos.)

Historial de cambios

  • Primera publicación.