1. ¿Cuánto salta de verdad una pulga?
Se repite mucho que una pulga salta "cientos de veces su tamaño", pero las cifras cambian según quién las mida y cómo. Un equipo veterinario francés midió pulgas jóvenes que aún no habían comido, de dos especies: la pulga del gato (Ctenocephalides felis) y la del perro (C. canis) [1]. La del perro saltó más lejos en horizontal, unos 30 cm de media frente a unos 20 cm la del gato; el salto más largo de la pulga del gato fue de 48 cm. En vertical, la mitad de las pulgas del gato superó los 13,2 cm y la mitad de las del perro, los 15,5 cm. Los saltos más altos registrados fueron de 17 cm (gato) y 25 cm (perro) [1].
Hay una advertencia importante: algunas obras de consulta dan cifras mayores, como 18 cm de altura y 33 cm de distancia, o incluso "hasta 200 veces su longitud". En el estudio citado, los resultados varían con la especie y con cada individuo; las otras cifras mayores no pudimos comprobar con qué método se obtuvieron. Por eso este artículo usa sobre todo mediciones cuyas condiciones están publicadas.
2. ¿Qué significan esos saltos comparados con el tamaño de la pulga?
Una pulga adulta mide entre 1,5 y 3,3 mm según la especie (cifra de una fuente secundaria, Wikipedia [6]). Si tomamos una pulga del gato de 2 a 3 mm, un salto de 17 cm equivale a unas 57 a 85 veces su longitud (cálculo propio para este artículo). Una revisión de la literatura científica resume que a las pulgas se les atribuyen saltos verticales de 50 a 100 veces su longitud y horizontales de 5 a 100 veces [4]. Nuestras cifras caen dentro de ese rango.
Un detalle curioso: la pulga de arena (Tunga penetrans), que mide menos de 1 mm, suele encontrarse en los pies de personas y animales. Se pensó que era porque saltaba mal. Pero en 2024 se midió que salta en vertical unos 4 cm de media y en horizontal entre 6 y 8 cm, tanto como sus parientes; los autores sugieren que se concentra en los pies por su adaptación al comportamiento de los huéspedes, aunque falta estudiarlo [4].
Todo esto nos lleva al verdadero enigma: ¿cómo consigue un cuerpo tan pequeño tanta velocidad?
3. ¿Por qué los músculos de la pulga no bastan para un salto tan rápido?
En 1967, Henry Bennet-Clark y E. C. A. Lucey hicieron los cálculos para la pulga del conejo (Spilopsyllus cuniculi) [2]. Para saltar 3,5 cm hacen falta unos 2,25 ergios de energía (un ergio es una diezmillonésima de julio; es una cantidad diminuta). El problema no es la cantidad, sino el tiempo: esa energía tiene que entregarse en apenas 0,75 a 1 milisegundo, es decir, aproximadamente una milésima de segundo, y en una distancia de solo 0,37 a 0,5 mm [2]. Los autores concluyeron que eso no es compatible con que el músculo actúe directamente [2].
Piensa en un parpadeo: dura cientos de veces más que ese tiempo. Los autores concluyeron que la contracción directa del músculo no podía dar esa potencia en el tiempo disponible, y propusieron otro mecanismo, parecido a una goma elástica.
4. ¿Cómo guarda la pulga energía en un resorte y la suelta de golpe?
Según el modelo que propusieron los autores en 1967, en el tórax de la pulga hay una almohadilla de resilina, una proteína elástica de los insectos [2]. Un músculo se contrae despacio y comprime esa almohadilla, que almacena la energía. Mientras la pulga está en reposo, el tendón que baja la pata se queda en una posición "pasada de centro", como un cierre que mantiene la pata sujeta. Cuando otro músculo tira del tendón y lo saca de esa posición, la energía acumulada se libera de golpe y la pata se mueve [2].
Una forma sencilla de imaginarlo es una goma elástica que estiras con calma y sujetas con el dedo; al soltar el dedo, sale disparada. Los cálculos de aquel trabajo estimaron que el músculo depresor aportaba unos 1,96 ergios por lado y la almohadilla de resilina hasta unos 4 ergios por lado. Además, las especies que mejor saltaban tenían almohadillas de resilina más grandes [2].
Con este esquema, el músculo puede tardar lo que necesite en cargar el resorte, y solo la liberación es instantánea. Un estudio de 2011 todavía partía de esta idea como base, aunque eso no es una comprobación independiente [3].
5. ¿Con qué parte de la pata empuja la pulga el suelo?
Quedaba una pregunta: la fuerza del resorte, ¿cómo llega al suelo? Los especialistas manejaban dos ideas. Una decía que el trocánter, un segmento de la pata cercano a su base (en un insecto sería algo parecido a una "rodilla" muy pegada al cuerpo), empujaba directamente el suelo. La otra proponía que la fuerza viajaba por los segmentos de la pata, que funcionan como palancas, hasta el extremo de la tibia y el tarso (la "punta del pie") [3].
En 2011, Gregory Sutton y Malcolm Burrows, de la Universidad de Cambridge, filmaron con cámaras de alta velocidad 51 saltos de 10 pulgas del erizo (Archaeopsyllus erinacei) [3]. En la mayoría de los saltos tanto el trocánter como el tarso tocaban el suelo, pero en cerca del 10 % solo lo tocaba el tarso. Las pulgas siguieron acelerando después de que el trocánter dejara de apoyarse, y, según las descripciones del estudio, los saltos sin trocánter aceleraron de forma parecida [3].
El microscopio electrónico aportó otra pista: la tibia y el tarso tienen espinas que ayudan a agarrarse, pero el trocánter es liso [3]. Con un modelo matemático que reproducía la trayectoria, los autores concluyeron que la pulga empuja a través del extremo de la tibia y el tarso, tal como había propuesto Bennet-Clark [3].
6. ¿Para qué necesita saltar un animal que no tiene alas?
Las pulgas carecen de alas, de modo que no pueden volar [6], y los adultos se alimentan de sangre. Según los CDC de Estados Unidos, una pulga adulta busca a su huésped detectando el calor corporal, el movimiento, las vibraciones que produce y la respiración [5].
Si juntamos estos datos, lo más razonable es pensar que saltar es la manera de la pulga de llegar a un animal que se acerca. Ojo: esto es una deducción a partir de los dos hechos anteriores; no encontramos una fuente que lo exprese con esas palabras.
7. ¿Cómo puedes comparar tú mismo el salto de un insecto con su tamaño?
Las pulgas son difíciles de observar, así que prueba con un saltamontes o una rana, desde una distancia segura, sin atraparlos ni molestarlos, lejos de carreteras, bordes o agua, y pide ayuda a un adulto para elegir el lugar. Graba su salto con el modo de cámara lenta de tu teléfono. Después compara la altura o la distancia con la longitud de su cuerpo: ¿cuántas veces lo supera? Así podrás ver si te sale una cifra parecida a las 57 a 85 veces que calculamos para la pulga del gato.
Y una pregunta para investigar: ¿habrá otros animales que también guarden energía en un resorte antes de saltar?