1. ¿Por qué la lluvia limpia ya es un poco ácida?
El aire contiene dióxido de carbono, y cuando la lluvia lo disuelve se forma un ácido muy débil. Una lluvia en la que el dióxido de carbono se ha disuelto del todo tiene un pH de alrededor de 5,6; el pH es la escala que mide la acidez, donde 7 es neutro y los valores más bajos son más ácidos. La red de monitoreo de lluvia ácida de Asia oriental, que tenía 59 puntos de medición en 13 países a finales de 2021, usa ese valor como línea de referencia: por debajo de 5,6 se suele hablar de lluvia ácida [1]. Es decir, una lluvia "normal" no es neutra. Por eso, la lluvia que cae sobre un bosque puede llegar al suelo con un poco de ácido.
2. ¿Qué ácidos naturales se forman dentro del suelo de un bosque?
El agua de lluvia no es la única fuente. Una revisión científica de 1983 sobre bosques comparó el efecto de la lluvia ácida con el de procesos naturales que arrastran nutrientes fuera del suelo. Según su resumen, los autores señalan que, según el lugar, domina un ácido distinto: los ácidos orgánicos en suelos de regiones frías, el ácido carbónico (el mismo que se forma con el dióxido de carbono) en suelos tropicales y templados, y el ácido nítrico en suelos ricos en nitrógeno, por ejemplo donde crecen plantas que fijan nitrógeno [3]. Los propios autores advierten que estas pautas necesitan más datos de campo antes de generalizarse, así que son una guía y no una regla. Lo que sí muestran es que un suelo de bosque puede acidificarse "desde dentro", sin que llegue ningún contaminante.
3. ¿Está más ácida la capa de arriba del suelo o la de abajo?
Japón lleva desde 2001 un seguimiento de suelos de bosque en 19 zonas, 25 puntos y 50 parcelas. En esos suelos se mide el pH y la capacidad de aguantar los ácidos sin cambiar. Los puntos se reparten entre cuatro grandes tipos de suelo: suelos pardos de bosque (14 puntos), suelos negros de origen volcánico (4), suelos rojo-amarillentos (4) y suelos podzólicos, típicos de regiones frías y húmedas (3) [2]. Gran parte de los suelos medidos tenía un pH de 5,5 o menos, y en dos puntos bajó de 4,0. Además, la capa superficial (de 0 a 10 cm) tendía a ser más ácida que la siguiente (de 10 a 20 cm). Los autores del informe lo explican por dos motivos: arriba hay menos minerales que amortigüen la acidez, y los ácidos orgánicos que vienen de la materia orgánica la bajan todavía más [2]. Esos ácidos orgánicos vienen de la materia orgánica del suelo, es decir, de restos de hojas y ramas en descomposición. El informe presenta esto como una explicación probable de lo medido, no como algo comprobado en cada punto, y no todos los bosques se comportan igual.
4. ¿Por qué el suelo no se vuelve cada vez más ácido sin parar?
Porque el suelo también "amortigua": al recibir ácido, reacciona y frena el descenso del pH. En el informe japonés, entre pH 4 y 5 un metal, el aluminio, ayuda a amortiguar, y por eso el pH no baja con facilidad aunque entre mucho ácido. Como gran parte de los suelos estaba por debajo de 5,5, los autores consideran que el ácido que llega es absorbido sobre todo por ese mecanismo [2]. Hay un precio: cuando baja el pH, aumenta el aluminio disuelto en el agua del suelo, y las plantas pueden verse afectadas por él [2]. Esa parte, la del aluminio y los árboles, la cuenta con más detalle otro artículo de este sitio.
5. ¿Cambia la acidez del suelo según el tipo de árbol que crece encima?
Para comprobarlo, un equipo de investigación estudió (según el resumen y el comienzo de su artículo) un experimento en el que se plantaron, en el mismo lugar, bosquecillos de una sola especie con 14 especies de árboles de clima templado, repetidos varias veces. Así, el suelo de partida es el mismo y las diferencias pueden atribuirse a los árboles. Los investigadores compararon la acidez del suelo con rasgos de cada especie, como la cantidad de nutrientes en sus hojas caídas, su madera y sus raíces. Encontraron que la acidez total que se podía extraer del suelo iba de la mano con la cantidad de carbono guardado en el suelo mineral, la parte del suelo formada por minerales (R² = 0,72) y concluyeron que los árboles influyen en la acidez y en el ciclo del carbono y del nitrógeno [4]. Conviene no pasarse: una correlación muestra que dos cosas cambian juntas, no por sí sola cuál causa cuál. Y el experimento es de un lugar y de especies concretas. De él no se puede sacar una regla del tipo "los pinos acidifican y los robles no".
6. ¿Cómo puedes observar esto tú mismo en un bosque o parque cercano?
Busca una zona con árboles o un parque con árboles y compara dos lugares: bajo los árboles y en un césped abierto. Aparta con cuidado la hojarasca y fíjate en cuánta hay, si está entera o desmenuzada y de qué color es el suelo justo debajo. Vuelve a dejar todo como estaba y lávate las manos al terminar; no hace falta llevarse tierra. La hojarasca y el suelo de la superficie son parte del entorno donde ocurren procesos que, según los estudios, pueden contribuir a la acidez. Si tienes papel indicador de pH o jugo de repollo morado (col lombarda), hazlo con un adulto y con permiso del lugar. Para leer más, el informe japonés de monitoreo [2] y el artículo de Mueller y colaboradores [4] (en inglés) son buenos puntos de partida.