1. ¿Qué se celebra hoy en una graduación?
Si preguntas a algunas personas por qué hay una ceremonia de graduación, probablemente te digan que es para celebrar que terminaste algo. Eso es verdad, y es la función que más se nota hoy. Suele ser una despedida del grupo, con las familias presentes.
Lo curioso es que esa no era la función original. En el origen, la ceremonia no celebraba el final de nada: daba permiso para empezar. La propia palabra inglesa commencement, que en Estados Unidos se usa para estas ceremonias, significa “comienzo” [1]. Veamos de dónde viene eso.
2. ¿Cómo eran las primeras graduaciones en las universidades medievales?
Según un informe del Servicio de Investigación del Congreso de Estados Unidos, la tradición de las ceremonias de grado nació en Europa en el siglo XII, en las universidades de París y Bolonia, y después en las de Oxford y Cambridge, en los siglos XIII y XIV [1]. Esas universidades se organizaban de forma parecida a un gremio: los aprendices estudiaban con maestros y, al terminar, recibían un testimonio de su competencia, el “grado”, que les permitía ejercer y enseñar su oficio como miembros del gremio [1].
La Enciclopedia Católica, una obra de consulta antigua pero detallada sobre este tema, añade los pasos. En París, el título de “maestro” significaba al principio simplemente el derecho a enseñar, la licentia docendi (“licencia para enseñar”), y solo podía concederla el canciller de la catedral de Notre-Dame o el de Santa Genoveva. Un concilio de 1179 ordenó que esa licencia se diera gratis a todos los candidatos preparados [2]. Con la licencia aún no se era maestro completo: faltaba una ceremonia llamada inceptio (“comienzo”), en la que el nuevo maestro daba una clase ante la facultad. Se le entregaban un birrete, un libro abierto y un beso de compañerismo, y luego se sentaba en la silla de maestro [2]. La enciclopedia dice que commencement es el equivalente inglés de inceptio [2].
En español tenemos palabras de la misma familia: “graduarse” viene de grado y licenciado comparte raíz con licencia. Esa conexión de palabras es una observación nuestra; las fuentes citadas no la comentan.
Es decir: la ceremonia original era una puerta de entrada. La persona que salía de ella ya tenía un papel nuevo ante los demás. ¿Y la ropa? También tiene historia.
3. ¿De dónde salen la toga, la capucha y el birrete?
El mismo informe explica que el conjunto actual (capucha, birrete, borla y toga) tiene su origen en las universidades medievales europeas del siglo XII [1]. La toga era entonces ropa corriente: en el siglo XII la mayoría de la población usaba túnicas largas para todas las ocasiones, a menudo con capa para abrigarse. En el siglo XVI esas túnicas las llevaban sobre todo los profesionales, y en el XVII ya solo estudiosos, juristas y otros funcionarios [1].
La capucha empezó como una prolongación de la capa para cubrir la cabeza y dar calor; apareció como prenda separada en el siglo XIII, pero no sirvió para indicar el grado de quien la llevaba hasta el siglo XVI [1]. El birrete cuadrado se cree que imita la forma rígida de un libro o de la tabla de un albañil; sobre su origen exacto el informe solo dice “se cree” [1]. Y lanzar el birrete al aire no es medieval: según el mismo informe, esa costumbre empezó en las ceremonias de la Academia Naval de Estados Unidos en 1912 [1].
O sea que lo que hoy parece un disfraz solemne fue, en su momento, ropa de todos los días. Lo que cambió fue quién la usaba y qué significaba.
4. ¿Cómo llegó la graduación a la primaria y a la escuela de todos los días?
Aquí las fuentes que pudimos leer son menos sólidas, así que conviene ir con cuidado. Una forma de verlo es con un testimonio personal: Carlos Ornelas, autor de un libro sobre el sistema educativo mexicano, cuenta en una columna de opinión que en 1957, al terminar la primaria en Durango, la ceremonia de fin de cursos fue sencilla: honores a la bandera, el himno nacional y un mensaje de la directora, tras lo cual cada alumno recogía su boleta de calificaciones y se iba a casa [3].
Según esa misma columna, hoy el cierre de curso se celebra con mucho más esplendor, incluso al terminar el preescolar: en la primaria puede haber traje, bailables, discursos, desayunos pagados por las familias y, en algunos lugares, hasta una misa [3]. El autor opina que tanto protocolo sobra y que pesa sobre las familias con menos recursos [3]. Es una opinión, no un dato: otras personas piensan que estas fiestas valen la pena. Lo que sí muestra el texto es que, en una misma vida, la ceremonia de fin de primaria pudo pasar de ser un trámite breve a una fiesta grande.
No encontramos una fuente que explique cómo se extendió la graduación escolar en España ni en el resto de los países de habla hispana, así que no lo contamos aquí. Es una pregunta abierta que puedes investigar en tu propia escuela.
5. ¿Todas las graduaciones son iguales? Un ejemplo muy distinto: Japón
En Japón, la ceremonia de fin de curso se llama, en japonés, 卒業式 (sotsugyōshiki) y suele celebrarse en marzo, al terminar el año escolar. En una nota de la Universidad Rikkyo, la profesora Maki Arimoto, que estudia la historia de la educación y de la música escolar, explica que cantar juntos, llorar y lamentar la despedida es una forma de graduación “emotiva” que, en su opinión, es propia de Japón [4].
Solo pudimos leer el resumen de esa nota, no el texto completo, así que no podemos detallar cómo llegó esa costumbre a las escuelas japonesas. Tampoco hay que entenderlo como “en el resto del mundo nadie se emociona”: es la lectura de una investigadora sobre el estilo de una ceremonia, no un conteo de países. Sí muestra que una misma idea, cerrar una etapa, puede tomar formas distintas según la cultura.
6. Entonces, ¿para qué sirve una graduación? Lo que sabemos y lo que no
Con lo que sí pudimos comprobar, el recorrido queda así. Primero, la ceremonia certificaba que alguien podía ejercer y enseñar [1]; era un permiso. Después, la ropa y los ritos de esa ocasión se fueron heredando y cambiando de significado [1]. En la escuela de hoy, por lo que cuenta una fuente mexicana, el acto se parece más a un cierre compartido con la comunidad que a un permiso [3].
Ese último paso, de permiso a fiesta, es una interpretación nuestra que une las fuentes. Ninguna de ellas lo dice con esas palabras. Si quieres afirmarlo con seguridad, falta un estudio sobre la historia de las graduaciones escolares en tu país.
7. Cómo comprobarlo en tu propia familia y tu escuela
Pregunta a una persona mayor de tu familia cómo fue su ceremonia de fin de primaria: qué se hizo, qué se cantó, qué ropa se usó y quién habló. Si puedes, compara con la tuya o con la que viste en una escuela cercana. Anota qué cosas se repiten y cuáles son nuevas.
Luego pregúntate: de lo que se hacía, ¿qué marcaba “ya terminaste” y qué marcaba “ahora empiezas”? Eso te ayudará a ver si tu graduación se parece más a una despedida, como las de hoy, o a una ceremonia que daba permiso para enseñar, como las medievales. Para seguir leyendo, el informe del Servicio de Investigación del Congreso [1] es corto y está abierto a cualquiera, aunque esté en inglés.