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¿Por qué algunos pescadores japoneses dejan caer el cebo pegado al muro del puerto?

Categoría: Mar y pesca

En los puertos y canales de la bahía de Tokio y de otras ciudades japonesas se ve una escena curiosa: una persona de pie junto al muro de hormigón, con una caña corta y un hilo que baja casi pegado a la pared. No lanza lejos. Deja caer el cebo a unos centímetros del muro, muy despacio, como si algo se hubiera despegado de él [1].

La respuesta corta: la parte sumergida del muro está cubierta de mejillones, bellotas de mar y pequeños animales escondidos entre ellos, y un pez llamado kurodai viene a comérselos. Quien pesca así imita un trozo de esa comida que se desprende. Más abajo vemos qué come ese pez, por qué el cebo debe bajar lento y cómo se nota la picada.

1. En Japón esta pesca se llama «hechi», y la palabra señala el borde del muro

La técnica se llama hechi-zuri (ヘチ釣り). Quien la oye por primera vez puede pensar que «hechi» es un pez, pero es una palabra de pescadores que significa el borde: la franja de agua pegada a un muro de puerto o a un muelle. «Zuri» quiere decir pesca. Según una revista japonesa de pesca, esta forma de pescar nació en la bahía de Tokio y hoy la practican mucho en la zona de Yokohama [1].

El pez que se busca es el kurodai (Acanthopagrus schlegelii; en inglés, black seabream), de la familia de los espáridos, la misma a la que pertenecen la dorada y los sargos que se conocen en el Mediterráneo [4]. Puede llegar a unos 50 cm [2], y la ficha de Kioto habla de más de 50 cm [3].

2. El muro del puerto es una despensa: mejillones, bellotas de mar y cangrejos viven pegados a él

Bajo la superficie, los muros de un puerto no son lisos. Los cubre una capa de animales fijos: mejillones (una especie que en japonés se llama igai) y bellotas de mar, que son crustáceos pequeños con un caparazón duro. Entre ellos se esconden cangrejos, gusanos marinos y gambas pequeñas [1]. La capa de mejillones está en la zona que queda justo bajo la superficie con la marea alta, y el pescador experto sabe que los kurodai con hambre suben hasta ahí [1].

Los cebos que usan los pescadores son esa misma comida: mejillones y bellotas de mar que se rascan del propio muro, y cangrejitos que se buscan debajo de las piedras de la orilla [2]. El mejillón tiene una ventaja que cuenta esa revista: casi ningún otro pez lo muerde, así que se pesca sobre todo kurodai. Y no se pega a la pared como a veces hace un cangrejo, de modo que se puede dejar caer mucho más cerca del muro [1]. Un detalle práctico: en muchos parques de pesca y espigones está prohibido sacar mejillones, y en la bahía de Tokio hoy son menos abundantes que antes, según la misma fuente [1].

3. El kurodai está hecho para comer ahí: rompe caparazones duros y aguanta en las desembocaduras de los ríos

Un documento de un centro de tecnología pesquera de la prefectura de Kioto describe al kurodai como un pez de bahías interiores, desconfiado, que come casi de todo: gambas, cangrejos, moluscos, algas y hasta sandía. Sus dientes son fuertes y le sirven para romper caparazones duros; el documento lo menciona porque se come las almejas de los criaderos [3]. Por eso una pared cubierta de mejillones y otros animales de caparazón duro es, para él, un buen comedero.

Además no vive solo en mar abierto. Un pescador aficionado que escribe para una revista japonesa cuenta que en la desembocadura de ríos urbanos se ven kurodai todo el año, picoteando en el borde, incluso en grupos en medio de barrios de casas [2]. Eso ayuda a entender cómo un pez de ese tamaño puede vivir a los pies de una ciudad, junto a un muro de hormigón.

4. Por qué el cebo debe bajar despacio y pegado al muro

Según la revista japonesa de pesca, el kurodai come de cara al muro, así que cuanto más cerca del muro cae el cebo, mejor. La idea es que parezca algo que se ha soltado de la pared. El cebo baja a unos 10 cm por segundo, con el hilo ni tenso ni flojo [1]. Quien pesca baja también el cuerpo y la punta de la caña mientras tanto, y así puede explorar 3 o 4 metros de agua sin tocar el carrete [1].

El equipo es sencillo. Una caña de unos 2,7 a 3 m, un carrete de tambor ligero que gira libre al soltar hilo, un hilo de nailon de color vistoso, un anzuelo y un plomito pequeño que se aprieta junto a él [1]. La revista añade que un plomo ligero favorece que el pez coma, y que con corriente fuerte se usa uno más pesado para sentir el cebo [1]. Un aficionado destaca que el hilo, el anzuelo y los plomos juntos cuestan unos 2000 yenes y duran todo el año, lo que hace esta pesca muy barata [2].

5. La picada se ve en el hilo: cambia la velocidad con que baja

Como el plomo es tan ligero y el cebo cae despacio, el pez que lo toma no tira de golpe. La revista describe una pesca basada en notar una «extrañeza» en el hilo, y por eso recomienda hilo naranja o verde fluorescente que se vea bien sobre el agua [1]. En la práctica, si el hilo baja más lento, se para o se mueve de forma rara, algo ha mordido el cebo. Yo no encontré una medición de cuánto tarda o cuánto se mueve el hilo; son descripciones de quienes pescan así.

6. El pez junto al muro puede ser macho o hembra según su edad

Un estudio de la Universidad de Hong Kong, con kurodai del norte del mar de la China Meridional, encontró que los machos funcionales eran bastante más jóvenes que las hembras, con individuos en transición entre ambas edades. Según el resumen, eso respalda que la especie es protándrica: los individuos serían machos al principio y cambiarían a hembras con la edad. En esa población, el 50 % del cambio de sexo se alcanzaba a los 2 años [4]. En otros lugares la edad podría ser distinta; no lo pude comprobar para la bahía de Tokio. Así que el pez pequeño que sale junto al muro y el grande no son solo uno más joven y otro más viejo: pueden ser de distinto sexo.

7. Para comprobar en un puerto cercano si el muro es una despensa

Si hay un puerto, un canal o una desembocadura con muro cerca, mira el agua desde un lugar seguro y siempre con una persona adulta. Con la marea baja se ve la parte del muro que normalmente está sumergida: busca mejillones oscuros, puntitos blancos duros y huecos donde asoma algún cangrejo. Compara dos horas distintas del día y apunta hasta dónde llega esa capa. No te asomes sobre el borde y no recojas nada sin saber si está permitido. Si algún día pruebas a pescar, usa chaleco salvavidas, que la propia revista japonesa incluye entre lo mínimo necesario [1].

Si quieres seguir investigando, busca cómo cambian los animales de un muro según la altura y la marea, y compara este tipo de pesca con la que se hace en espigones del Mediterráneo o del Pacífico.

Fuentes

Las fuentes 1 y 2 están en japonés y son artículos de revistas de pesca escritos por pescadores expertos o aficionados, no estudios científicos; sus datos sobre cebos, técnica y comportamiento del pez son observaciones de la práctica. De la fuente 1 se leyó el texto de la página (hasta el apartado sobre el ritmo de bajada del cebo); la fuente 2 se leyó completa. La fuente 3 es una ficha técnica de una prefectura japonesa, leída completa. De la fuente 4 se leyó solo el resumen (vía Crossref). No encontré un estudio científico que analice el contenido del estómago de kurodai adultos en muros de la bahía de Tokio, así que la relación entre «lo que hay en el muro» y «lo que come el kurodai» se apoya en estas fuentes de pesca y en la ficha de Kioto. La versión japonesa de este sitio menciona 4 a 5 años para el cambio de sexo, tomado de una enciclopedia; aquí se prefiere el estudio publicado.

  1. Revista Tsuribito, «Qué es la pesca hechi del kurodai: puntos de un maestro en equipo, cebo y técnica» (japonés) https://web.tsuribito.co.jp/beginner/kurodai-hechi-fishing-guide (Origen en la bahía de Tokio, definición de «hechi», cebos, capa de mejillones, velocidad de bajada, hilo visible. Revista de pesca; texto leído.)
  2. TSURINEWS, «Cuatro atractivos de la pesca hechi del kurodai: equipo sencillo y barato» (japonés) https://tsurinews.jp/213896/ (Tamaño de hasta 50 cm, aparejo de hilo, anzuelo y plomo, coste de unos 2000 yenes, kurodai en desembocaduras urbanas, cebos de mejillón, cangrejo y bellota de mar. Artículo de un aficionado; leído completo.)
  3. Centro de Tecnología Agraria, Forestal y Pesquera de la prefectura de Kioto, ficha «Plagas de la almeja: kurodai» (japonés) https://www.pref.kyoto.jp/nougijyutsu/documents/h27sp3kurodaip.pdf (Pez de bahías interiores de más de 50 cm, dieta variada, dientes que rompen caparazones. Ficha oficial; leída completa.)
  4. Resumen del artículo sobre edad y crecimiento de Acanthopagrus schlegelii del norte del mar de la China Meridional, Journal of Fish Biology, 2018 (Universidad de Hong Kong) https://api.crossref.org/works/10.1111/jfb.13774 (Familia Sparidae, protandria, madurez de machos al año, cambio de sexo a los 2 años en el 50 %. Solo el resumen; el texto completo no se pudo abrir.)

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