1. ¿Cómo se distingue la cola de caballo común de la áspera?
El rasgo más fácil de ver son las ramas. La cola de caballo común tiene tallos verdes de entre 10 y 80 cm, articulados, con ramas laterales dispuestas en anillo en cada nudo. Parecen un pinito pequeño[1].
La áspera, en cambio, tiene tallos erguidos que no se ramifican o lo hacen muy poco, con aspecto de espárrago delgado y alto, con anillos negros en las vainas de los nudos[2]. Una universidad de Estados Unidos indica que alcanza hasta 1,5 m[3].
Hay otra pista, la de los «conos» que producen las esporas. En la común salen en primavera en tallos distintos: más cortos, marrón claro y sin ramas, que aparecen antes que los verdes y mueren pronto. En la áspera, los conos salen en la punta de los mismos tallos verdes[1][2].
A pesar de las diferencias pertenecen al mismo género. Entonces, ¿qué tienen en común y por qué raspan?
2. ¿Qué hay en el tallo que lo vuelve áspero?
La respuesta es la sílice, o dióxido de silicio, el mismo compuesto de la arena de cuarzo y del vidrio. Las paredes de las células del género Equisetum lo contienen, y eso las hace bastante abrasivas[3]. De la común se dice que sus tallos verdes son «muy ásperos al tacto» por la sílice[1].
En la áspera hay una medición. La tesis doctoral de Lanny Sapei (Universidad de Potsdam, 2007) explica que E. hyemale puede acumular hasta un 16 % de su peso seco en forma de sílice. Con 100 g de planta seca serían, como máximo, 16 g. Es un tope, no una cantidad que tenga siempre cualquier ejemplar[4].
Esa cantidad no está repartida al azar. La sílice se deposita sobre toda la capa de la epidermis, la «piel» del tallo, y se concentra en unos pequeños bultos. Según el resumen de la tesis, el contenido de silicio (el elemento) es más alto en las puntas de esos bultos (alrededor del 33 %) que en los lados (cerca del 17 %), y casi no hay en el interior del tallo[4]. Lo que roza tu dedo, o la madera, es una piel muy dura.
Es sílice sobre todo amorfo, es decir, sin la ordenación de un cristal. El cuarzo cristalino aparece en cantidades pequeñas, menos del 7 %[4]. Falta saber cuándo se forma esa piel.
3. ¿En qué parte del tallo y en qué momento se acumula el sílice?
El tallo no nace duro. Un estudio de 1973 en la revista Developmental Biology siguió una variedad de la cola de caballo áspera (E. hyemale var. affine) con un análisis de microsonda electrónica, que detecta qué elementos hay en cada punto. Midió los entrenudos, los tramos entre dos nudos, numerándolos de los jóvenes a los viejos[5].
El sílice apareció primero alrededor de los estomas (los poros de respiración), desde el entrenudo 3. Después, en las pequeñas papilas de la epidermis (entrenudo 8). Por último, en las paredes laterales de las células alargadas de la epidermis (entrenudo 10), cuando el tramo ya había dejado de estirarse[5].
Los autores lo interpretan como una de las últimas etapas de la maduración, que refuerza la pared de celulosa de la célula. El estudio muestra que la sílice se deposita a medida que el tallo madura; su función (sostén, defensa u otra) no se puede concluir solo con ese resumen[5]. Es un resultado de una variedad concreta y de una época de la investigación, así que no hay que darlo por válido para todas las colas de caballo.
4. ¿Quién usó estos tallos para pulir, y vale lo mismo para la cola de caballo común?
Los tallos secos de la áspera se usaron para pulir objetos de madera, para fregar utensilios de madera y estaño, e incluso para afilar las lengüetas de instrumentos de viento, según la página de un curso universitario de botánica de campo[3]. La tesis de Potsdam también recuerda que se empleaba para fregar utensilios de cocina y pulir madera[4].
¿Y la común? También tiene sílice. Pero no he encontrado en las fuentes consultadas una comparación de la dureza ni de la cantidad de sílice de las dos especies hecha con el mismo método. Por eso no se puede decir que una sea «más dura» que la otra. Lo que sí se sabe es la diferencia de forma: la áspera es erguida, alta y con pocas ramas, y eso la hace más cómoda de manejar como un rascador[2]. Esto último es una explicación probable, no algo que digan las fuentes.
5. ¿Cómo comparar las dos plantas en un parque o jardín?
Si ves una cola de caballo, fíjate en tres cosas. Primera, si tiene ramas en anillo en cada nudo o casi ninguna. Segunda, su altura, porque la áspera suele ser alta y tiene pocas ramas. Tercera, dónde están los conos: en tallos marrones aparte, o en la punta de los verdes[1][2].
Primero observa sin arrancar ni romper la planta. Solo si está en un lugar donde puedes tocarla, roza el tallo con suavidad, sin frotar con fuerza ni probarlo. Si está en un jardín o parque ajeno, solo mira. Además, en algunos países la áspera se considera maleza difícil de erradicar y se vigila[2], otra razón para no llevártela. Si quieres seguir investigando, busca la tesis de Sapei y el artículo de 1973: ¿se mide la sílice de otras especies de Equisetum con el mismo método?