1. Antes del móvil: el teléfono fijo que no salía de casa
Hoy, el teléfono está en nuestro bolsillo, pero esto es algo muy reciente. Hace poco tiempo, el teléfono estaba fijado en la casa, conectado por cables a la pared o a una mesita, y no se podía mover. "Llamar por teléfono" significaba llamar a una casa. Por lo tanto, si llamabas a un amigo, contestaba alguien de su familia. Había que decir: "Disculpe la hora, ¿es la casa de tal persona?" y esperar a que te pasara con el destinatario. Llamar a alguien que te gustaba requería bastante valentía.
Cuando querías llamar desde fuera, usabas los teléfonos públicos de las calles. Se insertaban monedas de 10 yenes o tarjetas telefónicas. Cuando el saldo estaba por acabarse, sonaba un "bip" y había que meter una nueva moneda rápidamente. En aquella época, no tener un medio de contacto significaba que no se podía cambiar una cita. Si acordabas "sábado a las 3, frente a la floristería de la estación", esa era la única información. Si el tren se retrasaba, la otra persona no tenía forma de saberlo. Por eso, todos llegaban temprano. Y si la otra persona no llegaba, esperaban mucho tiempo.
2. Los primeros teléfonos portátiles: grandes y pesados, instalados en los automóviles
Cuando se crearon los "teléfonos para usar fuera", hubo un gran problema: el aparato era demasiado grande y pesado. Por eso, al principio, se instalaron en los automóviles. En 1979, la Corporación Pública de Telecomunicaciones de Japón (hoy NTT) comenzó el servicio de telefonía móvil en los 23 distritos de Tokio. Para uso civil, fue el primer servicio de telefonía móvil del mundo con sistema de celdas[1]. Para 1984, se había extendido a todo el país.
En 1985 aparecieron los teléfonos de hombro, que podían sacarse del automóvil. Tenían la forma de una bolsa que se colgaba del hombro y pesaban unos 3 kg[2]. En 1987, NTT inició el servicio de "teléfono móvil" (no solo de automóvil). Aquí, por fin, el tamaño permitía sostenerlo con una mano, aunque pesaba unos 900 g[2].
Otro gran cambio ocurrió en abril de 1994, cuando se introdujo el sistema de compra directa. Hasta entonces, los teléfonos móviles se alquilaban. Al poder comprarlos, la gente empezó a personalizarlos: elegían colores, ponían correas y cambiaban los tonos de llamada. Pasaron de ser una herramienta a ser una posesión personal, y su popularidad aumentó rápidamente[3].
3. 1999: el servicio i-mode de NTT Docomo conecta el móvil a internet
El 22 de febrero de 1999 es quizás el día más importante en la historia de los móviles japoneses. NTT Docomo lanzó el servicio i-mode[4][5]. Este servicio permitía usar internet desde el móvil: pronósticos del tiempo, noticias, guías de transporte, banca, juegos y descarga de melodías. Un mundo de internet entraba en una pantalla pequeña.
Se dice que la "i" significa interactiva, información, internet y la letra inicial de "yo" (I) en inglés[4]. En ese momento, usar internet desde un equipo de escritorio era común, pero conectarse desde un teléfono móvil portátil era algo nuevo a nivel mundial. Japón estaba a la vanguardia en este campo.
Al mismo tiempo, se popularizaron las melodías de llamada ("chaku-melo"). Podías cambiar el sonido del teléfono por tu canción favorita, incluso creando la melodía tú mismo introduciendo notas. El teléfono pasó de ser un instrumento de contacto a una forma de expresarse. Con correas, fundas y fondos de pantalla, los móviles japoneses avanzaron rápidamente hacia un camino único.
4. Los emojis: nacieron en los móviles japoneses
Hoy, personas de todo el mundo usan emojis en sus mensajes. La palabra "emoji" viene directamente del japonés. Los emojis surgieron de los teléfonos móviles de Japón. En 1999, Docomo lanzó los emojis para i-mode. Al principio, solo había 176 tipos, dibujados en una cuadrícula muy pequeña de 12x12 píxeles, por lo que eran imágenes muy simples[6].
¿Por qué se crearon? En aquel entonces, los mensajes de texto tenían un límite de caracteres y eran muy cortos. Un simple "entendido" podía parecer frío o enojado. Para transmitir mejor los sentimientos, se añadieron pequeños dibujos. Fue una solución nacida de las limitaciones técnicas.
Después, los emojis se integraron en el estándar mundial de caracteres (Unicode), haciéndolos compatibles con cualquier dispositivo[7]. Con los smartphones, se extendieron por todo el mundo. En 2016, los 176 emojis originales fueron adquiridos por el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA)[6]. Los emojis propios de Docomo dejaron de ofrecerse gradualmente en los modelos lanzados desde finales de junio de 2025, ya que el estándar mundial los reemplazó[8].
5. 2000: el primer móvil con cámara y el envío de fotos
El siguiente gran hito fue la fotografía. El 1 de noviembre de 2000, Sharp lanzó el J-SH04, un móvil con cámara, a través de J-Phone (luego SoftBank)[9]. Con esto comenzó el servicio "Shameil" (foto-mail), que permitía enviar las fotos tomadas directamente por correo.
La cámara tenía 110.000 píxeles. Los smartphones actuales superan los 10 millones de píxeles, por lo que las imágenes de entonces eran muy burdas. Aun así, fue un éxito explosivo, especialmente entre los jóvenes, y en pocos años las cámaras se volvieron estándar en los móviles[10].
Lo curioso es que la palabra sobrevivió. Aunque el servicio se llamaba "Shameil", la palabra «sha-me» (写メ), abreviatura de «Shameil», se convirtió en un término común para "tomar y enviar una foto con el móvil". La novedad no era la cámara ni el móvil, sino la combinación: tomar una foto y enviarla al instante. Antes, las fotos había que revelarlas para verlas. La experiencia de "enviar lo que veo ahora" fue lo nuevo.
6. ¿Por qué se llamó "Galápagos" (Galakei) a los móviles japoneses anteriores a los smartphones?
A los móviles anteriores a los smartphones se les llama hoy "Galakei", una abreviatura de "Galápagos" + "Keitai" (móvil). Las Islas Galápagos están a unos 1000 km de Sudamérica. Al estar aisladas, sus seres vivos evolucionaron de forma única. También fue un lugar que dio ideas a Darwin para pensar en la evolución.
A los móviles japoneses les pasó algo similar. Con i-mode se conectaron a internet; con emojis y melodías mejoraron la expresión; con Shameil se enviaron fotos; y luego añadieron funciones de billetera electrónica, televisión y resistencia al agua. Todas eran funciones útiles adaptadas al uso japonés. Sin embargo, muchas dependían de sistemas cerrados creados por operadoras y fabricantes japoneses, lo que dificultaba llevarlas al mercado internacional.
En 2007 se presentó el iPhone en Estados Unidos (llegó a Japón en 2008). Su enfoque era una pantalla táctil completa y funciones añadidas mediante aplicaciones. Con la llegada de Android, la tendencia hacia los smartphones se fortaleció y los móviles japoneses únicos fueron perdiendo protagonismo. El término "Galápagos" tiene una connotación de "quedarse atrás", pero no significa que lo creado fuera inferior. De hecho, Japón hacía cosas avanzadas antes que el resto del mundo. La diferencia estuvo en quién controlaba las reglas (los estándares y las plataformas), no en que la tecnología japonesa fuera atrasada[11].
7. Qué dejaron los móviles japoneses tras la llegada de los smartphones
Hoy, los smartphones son la norma y los "Galakei" son escasos. Los servicios de comunicación de tercera generación (3G) ya terminaron en las grandes operadoras o su cierre ya fue anunciado. Para saber si un dispositivo antiguo funciona, hay que consultar a la operadora.
No obstante, los móviles japoneses dejaron muchas cosas. Los emojis se convirtieron en el estándar mundial. La idea de usar internet en el móvil (i-mode) es ahora la base de las aplicaciones de los smartphones. La cultura de compartir fotos al instante (Shameil) está totalmente integrada. Y la función de billetera electrónica (Osaifu-Keitai) es la precursora de los pagos con smartphone.
8. Cómo investigar en casa la historia de los móviles preguntando a tu familia
Puedes hacer esta investigación en casa. Pregunta a tu familia: "¿Cuál fue tu primer móvil?". Pregunta por el modelo, el color, el precio y qué podía hacer. Las historias suelen ser largas. Pregunta también: "¿Cómo se organizaban las citas sin smartphone?". Saldrán historias sobre tableros de mensajes, carteles en la estación o el teléfono de casa.
Si en casa queda algún móvil viejo, pídelo para verlo. Te sorprenderá su peso y lo pequeña que es la pantalla. También puedes consultar el "Libro Blanco de las Telecomunicaciones" del Ministerio de Asuntos Internos y Comunicaciones, donde hay gráficos sobre la cantidad de contratos de móviles; así verás la rapidez de su adopción.
Anota las historias que escuches con la fecha. En 20 años, serán un documento histórico. Pregunta a quienes eran adultos en 1999 qué recuerdan de aquella época.