1. Las dos explicaciones más repetidas sobre el orden de las letras
La versión más popular es la de los atascos: las primeras máquinas de escribir tenían una varilla de metal por cada letra, y si se tecleaba demasiado rápido, dos varillas vecinas se enredaban. Según esta historia, alguien mezcló las letras para obligar a escribir más despacio.
La segunda es más simpática. Dice que la letra R se movió a la fila de arriba para que un vendedor pudiera teclear el nombre del aparato, TYPE WRITER, sin salir de una sola fila y dejar boquiabiertos a los clientes.
Hay una tercera explicación, más reciente: que el diseño ayudaba a los telegrafistas a evitar errores al copiar mensajes en código Morse. Las fuentes presentan la teoría de los atascos y esta como explicaciones en competencia[4]. Para inclinar la balanza, hay que mirar quién usaba de verdad esas máquinas.
2. Cómo los telegrafistas pudieron cambiar el orden de las teclas
Una investigación que reunió cartas, patentes y periódicos del siglo XIX, y revisó máquinas conservadas en museos, sostiene que la idea de «frenar a quien escribe» no tiene sentido[1]. Es una de las interpretaciones más documentadas, aunque no cierra el debate.
Su argumento es sencillo. En noviembre de 1868, Christopher Latham Sholes y sus socios enviaron su primera máquina a Chicago. La compró el director de una escuela de telegrafía, y su teclado, de 28 teclas, se parecía a un piano y tenía las letras en orden alfabético[1]. Los primeros usuarios eran telegrafistas que copiaban mensajes en Morse a medida que los oían. Quien recibe un mensaje no puede pedirle al emisor que vaya más lento, así que una máquina hecha para frenar habría sido inútil para ellos[1].
Hay una escena que el artículo reproduce de un relato de la época. En 1872, un telegrafista demostró la máquina al presidente de la compañía Western Union. El general empezó a transmitir despacio, convencido de que nadie podría seguirlo, pero el operador le pidió «¡Más rápido, general!» una y otra vez, hasta que el general se rindió[1].
Esos clientes pidieron cambios. En el Morse estadounidense de entonces, la letra Z sonaba casi igual que las letras S y E seguidas, y al principio de una palabra no se sabía cuál era hasta oír lo que venía después. Según los autores, por eso la S debía quedar pegada a la Z y a la E para poder teclear rápido cualquiera de las dos opciones[1].
3. El QWERTY salió de varios rediseños, no de un solo plan
Según esa reconstrucción, el teclado fue cambiando paso a paso, y cada cambio respondía a una necesidad distinta[1]:
- Los compradores de la American Telegraph Works pidieron reubicar letras, entre ellas la S por el asunto del Morse. Según la reconstrucción de los autores, entre el teclado de 1870 y el de 1872 solo la mitad de las letras se quedaron en su sitio.
- En 1873, los técnicos de Remington movieron la R junto a la E, en lugar del punto. Sholes, que no estaba contento, pidió subir la Y al centro, y quedó junto a la T.
- En enero de 1878 salió la Remington n.º 2, con una tecla que subía o bajaba el rodillo y permitía escribir mayúsculas y minúsculas con la misma tecla. Sus clientes ya no eran sobre todo telegrafistas, sino taquígrafos.
- En agosto de 1882, una nueva empresa que vendía la Remington cambió el diseño para evitar las patentes de otra compañía: movió la M junto a la N e intercambió la C con la X. Con ese cambio quedó el QWERTY que conocemos.
¿Y las dos leyendas? La investigación comprobó con máquinas de la década de 1870 que el orden de las varillas no coincide con la mezcla «perfecta» que cuenta la historia de los atascos: el par TH quedaba en lados opuestos, pero ER quedaba casi pegado. Sobre el nombre TYPE WRITER, señalan que la marca ya se había decidido antes de mover la R, y que ese nombre lleva un guion que no está en la fila[1].
Esta interpretación se debate: el Smithsonian señala que sigue habiendo desacuerdo[4]. Lo que sí parece claro es que el teclado nació de muchos arreglos pequeños y no de un diseño perfecto.
4. Cómo el QWERTY llegó a ser el estándar de las máquinas de escribir y los equipos de cómputo
Con el diseño de 1882 todavía faltaba un paso. En 1893 cinco fabricantes de máquinas de escribir se unieron en una sola compañía, y hacia 1898 ese teclado ya era el estándar de hecho. En la década de 1910 lo adoptó el teletipo, y de ahí pasó a las terminales de las primeras computadoras[1].
5. Por qué el QWERTY se quedó aunque aparecieron otras distribuciones
Si el QWERTY salió de tantos arreglos, ¿por qué nadie lo reemplazó por algo más lógico? En los años treinta, el estadounidense August Dvorak patentó una distribución que ponía las letras más usadas bajo los dedos más fuertes. Durante años se repitió que escribir con ella era mucho más rápido.
Buena parte de esa fama salía de un estudio de la Marina de Estados Unidos de 1944, con 14 mecanógrafos reentrenados en Dvorak. Los economistas Stan Liebowitz y Stephen Margolis revisaron la historia y señalaron que el estudio lo dirigió el propio Dvorak, dueño de la patente, y que no se puede asegurar que estuviera bien controlado[3]. En 1956, un estudio de la Administración de Servicios Generales de Estados Unidos, dirigido por Earle Strong, encontró que los mecanógrafos con QWERTY eran tan rápidos como los de Dvorak, o más[3].
En su artículo «The Fable of the Keys» (1990), esos economistas concluyen que casi no hay pruebas de que el QWERTY sea peor que el Dvorak[2]. Es un resultado que se discute, pero sirve para cuestionar una idea cómoda: que lo más extendido es siempre un error que nadie se atrevió a corregir.
6. Cómo otros idiomas adaptaron el QWERTY: pocas letras distintas, más símbolos propios
El QWERTY viajó, y cada idioma lo ajustó poco: casi todas las letras siguen en su sitio. El teclado alemán, llamado QWERTZ, cambia de lugar la Y y la Z. Una explicación habitual es que en alemán la Z es mucho más frecuente que la Y, que aparece sobre todo en palabras tomadas de otros idiomas[6]. El francés usa el AZERTY, que mueve las primeras seis letras y necesita espacio para los acentos[7].
El español también dejó su huella. El teclado en español lleva la Ñ junto a la L, y existe una distribución latinoamericana distinta de la que se usa en España. En la latinoamericana, la arroba (@) se escribe con AltGr + Q, y es la predeterminada en México[5][7]. Según esa misma fuente, el teclado también se usa para lenguas indígenas como el quechua, el mapudungun y el k'iche'[5].
Así, la diferencia entre países está sobre todo en las teclas de símbolos y acentos: cambia lo que cada idioma necesita escribir todos los días.
Cómo comprobar la historia del teclado por tu cuenta
- Escribe TYPEWRITER en un teclado de verdad. Comprueba que todas las letras están en la fila de arriba y piensa si eso prueba algo. ¿Qué otras palabras largas puedes escribir con una sola fila?
- Busca la S, la Z y la E. Mira cuán cerca están. Luego piensa por qué un telegrafista con prisa las querría juntas.
- Mira otra distribución sin cambiar tu teclado. Si es tu equipo, o si un adulto te da permiso, abre en la configuración la opción de teclado en pantalla o de idiomas de entrada y compara dónde están la Ñ, la Z y la Y en las versiones de otros países. Puedes quitar la opción cuando termines.
- Pregunta en casa. Si alguien conserva una máquina de escribir o un teléfono antiguo con teclado físico, compara su distribución con la tuya. Si no hay ninguno en casa, busca una foto en internet.
- Lee el artículo original. El texto de Yasuoka y Yasuoka está en inglés y abierto al público (ver [1] abajo), con dibujos de los teclados de 1870 a 1882.
Fuentes consultadas
- Koichi Yasuoka y Motoko Yasuoka, «On the Prehistory of QWERTY», ZINBUN, n.º 42 (2009/2010), Universidad de Kioto. https://repository.kulib.kyoto-u.ac.jp/dspace/handle/2433/139379 (Teclado de 1868 alfabético y parecido a un piano, clientes telegrafistas, el problema Morse de la Z y SE, los cambios de 1870 a 1882, cambio de 1882 para esquivar patentes, críticas a las leyendas)
- S. J. Liebowitz y Stephen E. Margolis, «The Fable of the Keys», Journal of Law and Economics, vol. 33, n.º 1 (1990), pp. 1 y siguientes (ficha bibliográfica). https://chicagounbound.uchicago.edu/jle/vol33/iss1/2/ (La conclusión sobre QWERTY y Dvorak se cita según el resumen de los propios autores en la fuente [3]; el texto completo del artículo no pudo leerse)
- Stan Liebowitz y Stephen Margolis, «The QWERTY Myth», artículo de The Economist (3 de abril de 1999), reproducido por el Independent Institute. https://www.independent.org/news/article.asp?id=356 (Estudio de la Marina de 1944: 14 mecanógrafos, dirigido por Dvorak; estudio de 1956 de la Administración de Servicios Generales, de Earle Strong)
- Nick Yetto, «The Origins of the QWERTY Keyboard», Smithsonian Magazine (2023). https://www.smithsonianmag.com/innovation/origins-qwerty-keyboard-typewriter-180982726/ (Presenta la teoría de los atascos y la de los telegrafistas como explicaciones en debate; la máquina de Sholes y Glidden salió en 1874 como Remington n.º 1)
- «Latin American keyboard layout (KBDLA)», kbdlayout.info, catálogo de distribuciones de teclado de Windows. https://www.kbdlayout.info/KBDLA/ (Distribución predeterminada para el español de México; @ con AltGr + Q; lenguas indígenas que la usan)
- «QWERTZ», Wikipedia en inglés. https://en.wikipedia.org/wiki/QWERTZ (Explicación del intercambio de la Y y la Z; la página no cita un documento histórico para esa explicación)
- «Teclado QWERTY», Wikipedia en español. https://es.wikipedia.org/wiki/Teclado_QWERTY (Ñ junto a la L, variantes de España y de Latinoamérica, AZERTY; esta página repite la teoría de los atascos, que aquí se contrasta con la fuente [1])
Historial de cambios
- : primera publicación.
- : se reordenaron y renombraron los apartados (nuevo apartado 4 sobre cómo el QWERTY se volvió estándar) y se dejó de nombrar a los investigadores en el texto, para que la historia siga una sola pregunta.