1. Por qué son dos: tres pistas, ninguna definitiva
Las fuentes que leímos no señalan un momento en que alguien decidiera «pongamos dos». Lo que sí hay son tres pistas que encajan entre sí:
- Una idea muy extendida en Asia: poner leones a los lados de una puerta o de un lugar sagrado para alejar los malos espíritus [3].
- Una práctica de la corte de Kioto en la época Heian (siglos IX a XII): colocar un «león» y un «perro de Corea» como pareja dentro de los palacios [1].
- Una pareja de expresiones, boca abierta y boca cerrada, que en el budismo representa el principio y el fin de todo [3].
Cómo se combinaron esas pistas hasta llegar a las parejas actuales no está documentado paso a paso. Lo iremos viendo en orden.
2. De dónde viene el león y por qué el nombre dice «perro»
En Japón no viven leones salvajes, pero la imagen del león como protector llegó desde el exterior. Según la Wikipedia en inglés, estos guardianes se parecen mucho a los leones guardianes de China y proceden de la China de la dinastía Tang. Esa misma página menciona que la imagen del león pudo llegar a China por el comercio, desde Oriente Medio o la India [3].
El nombre lo complica. Koma era la palabra japonesa para el antiguo reino coreano de Goguryeo, así que «perro de Corea» sugeriría un origen coreano. Pero el glosario académico JAANUS explica que se piensa que las estatuas llegaron a Japón desde China pasando por Corea, y que la imagen en sí parece derivar sobre todo de modelos chinos [1]. El nombre habría quedado ligado a la ruta, no al diseño. Esta es la interpretación habitual, no un hecho probado documento por documento.
3. Primero fueron una pareja dentro del palacio, no a la puerta de un santuario
En la época Heian, estas figuras eran objetos pequeños de madera o metal, usados en interiores. En el Seiryōden, una sala del palacio imperial de Kioto, servían como pesas o topes para sujetar cortinas y biombos [1].
Aquella pareja no era igual: la figura de la izquierda se llamaba shishi («león»), con la boca abierta y aspecto de león; la de la derecha se llamaba komainu, tenía la boca cerrada, parecía más un perro y a veces llevaba un cuerno en la cabeza [1]. Con el tiempo se empezó a llamar komainu a las dos, y su forma se volvió casi idéntica salvo por la boca [1].
Aquí está, probablemente, la raíz de la pareja: ya en el palacio había un «león» y un «perro» que iban juntos. Es una conexión razonable, pero las fuentes no demuestran que de ahí saliera directamente la costumbre de los santuarios.
4. Cómo pasaron del palacio a los santuarios y a la piedra
Las parejas de guardianes empezaron a hacerse para santuarios desde la época Heian. Se colocaban como guardianes de la puerta, pero no a la intemperie: iban dentro del edificio o en el corredor elevado de la entrada. Por eso se conservan muy pocos ejemplares tan antiguos [2].
Un caso es el de la pareja de madera de ciprés japonés (hinoki) del santuario Shirayama Hime, en la prefectura de Ishikawa. La Agencia de Asuntos Culturales de Japón la declara bien cultural importante y considera lo más razonable que se hiciera hacia el final de la época Heian (que termina en 1185). Cita también las parejas de los santuarios Mikami, Fujinomori e Itsukushima como otros raros ejemplos de esa época [2].
Las estatuas de piedra al aire libre, a lo largo del camino de acceso, son más tardías. Según la Wikipedia en inglés, que cita al Museo Nacional de Kioto, el uso al aire libre se dataría desde el siglo XIV, y la piedra se asocia con la resistencia a la lluvia; en la época Edo (1603-1868) ya se colocaban a lo largo de los caminos de acceso. Como esta fuente es de segunda mano y las fechas varían entre autores, las damos como una orientación y no como un dato exacto [3].
5. Qué significan la boca abierta y la boca cerrada
En la mayoría de las parejas actuales, una figura tiene la boca abierta (a-gyō) y la otra cerrada (un-gyō). Son las dos sílabas «a» y «un»: la abierta simboliza el principio de todas las cosas y la cerrada, el final. Juntas («a-un») representan el ciclo completo [3].
Esta idea no es propia del sintoísmo. Es la misma pareja de gestos que se ve en los Niō, los dos guardianes budistas de las puertas de los templos [3]. Dicho de otro modo: la forma «dos guardianes de la puerta» y el significado «principio y fin» llegaron desde el exterior, y en Japón se fueron combinando.
Una advertencia: no todas las parejas siguen la regla, y existen ejemplos con las dos bocas abiertas o las dos cerradas [3]. Tampoco hay acuerdo universal sobre cuál de los dos lados lleva la boca abierta. Lo seguro es observar cada santuario.
6. Santuarios donde la pareja guardiana no son perros-león
El esquema «dos guardianes a los lados» se repite con otros animales. Según la Wikipedia en inglés, en los santuarios dedicados a la divinidad Inari suelen aparecer zorros en pareja. Esa página indica además que, desde la época Edo, otros animales ocuparon a veces ese lugar [3].
Es una observación fácil de comprobar: la forma de pareja se mantiene y cambia el animal. Que ese cambio responda a un mismo origen es una interpretación nuestra a partir de las fuentes, no algo que las fuentes afirmen directamente.
7. Actividad: compara las parejas de guardianes que tengas cerca
No hace falta viajar a Japón. Muchos museos y jardines japoneses del mundo tienen estas figuras, y también se encuentran leones guardianes de origen chino en muchos barrios chinos. Fíjate en estos detalles y anótalos en tu cuaderno:
- ¿Las dos bocas son distintas? ¿Cuál está abierta, la de la izquierda o la de la derecha?
- ¿Alguna de las dos tiene un cuerno?
- ¿Se miran entre sí o miran al frente?
- ¿De qué material están hechas y qué desgaste tienen?
No te subas a las estatuas ni las toques de más: muchas son muy antiguas y frágiles. Para ver ejemplos bien descritos, la base de datos «Bunka Isan Online» de la Agencia de Asuntos Culturales de Japón (文化遺産オンライン) tiene fichas de parejas de madera de los siglos XII y XIII.