1. La semilla: con luz sí, con demasiado calor no
Lo primero que conviene saber de la semilla de lechuga es que es muy sensible. Una ficha de la Universidad Nacional de Luján (Argentina) indica que germina mejor entre 15 y 20 °C, que por encima de 30 °C ya no se espera que germine y que entre 26 y 30 °C el resultado depende de la variedad [1]. Un estudio realizado en Brasil y publicado en una revista colombiana matiza ese límite con una prueba: se pusieron siete variedades a temperaturas diurnas de 15 a 40 °C. Tres de ellas llegaron a más de 81 % de germinación a 25, 30 y 35 °C, pero en vivero la emergencia de las demás quedó por debajo de 22 % [2]. Es decir, el calor frena a la semilla, pero no a todas por igual.
Por eso las guías recomiendan sembrar poco profundo (menos de 1,5 cm) [1]. Hay además una razón de luz: en un estudio de laboratorio con la variedad Grand Rapids, las semillas expuestas a luz roja después germinaban incluso en la oscuridad, mientras que las que habían recibido luz roja lejana necesitaban volver a recibir un destello de luz roja después de empapar la semilla [3]. Dicho de forma sencilla, la luz roja actúa como una señal de «ya puedes despertar» y la roja lejana la cancela. Qué parte de ese efecto importa en un huerto con tierra encima no lo dicen estas fuentes.
2. El cogollo: se cierra bien en un rango de temperatura
Superada la germinación, la lechuga forma una roseta de hojas que luego se aprietan unas contra otras hasta hacer el cogollo. Según la ficha de Luján, esa capacidad depende de la variedad, pero también del equilibrio entre luz y temperatura: con más de 20 °C y poca luz, las lechugas acogollan mal, y para un buen cogollo se necesitan temperaturas de día entre 17 y 28 °C y de noche entre 3 y 12 °C. La lechuga se desarrolla mejor en climas templados o frescos, con medias mensuales de 13 a 18 °C [1].
El mismo documento añade otros efectos del calor: bordes de hoja quemados (marrones), sabor amargo por acumulación de látex (el jugo blanco de la planta) y cabezas poco compactas [1]. Y no todas las lechugas hacen cogollo: la ficha distingue tipos como las de hoja, de bordes rizados, que nunca lo forman [1]. Con esto llegamos al problema más conocido.
3. La subida a flor: cuando el tallo gana al cogollo
La subida a flor (o espigado; en inglés, bolting) es el alargamiento del tallo floral antes de llegar el momento de cosechar. Es indeseable porque la lechuga se vende por sus hojas y el espigado le quita valor comercial. La ficha de Luján explica que temperaturas más altas, junto con días largos, pueden estimular la subida a flor [1].
Un equipo chino lo comprobó en laboratorio con plantas cultivadas a 25 °C de día y 15 °C de noche, que luego pasaron a 35 °C de día y 25 °C de noche. En las variedades que florecen pronto, el calor adelantó la floración de forma significativa; en las que florecen tarde, no [4]. Esa diferencia entre variedades es justo lo que buscan quienes mejoran la lechuga. Queda la pregunta de qué cambia dentro de la planta.
4. Dentro de la planta: un gen que se activa con el calor
El mismo trabajo midió la actividad de un gen llamado LsFT, que ayuda a decidir cuándo florece la planta. Las variedades que florecen antes tienen más actividad de este gen, y el calor la aumenta [4]. Con cifras: tras dos días de calor, el gen se volvió unas 2,5 veces más activo en una variedad tardía y unas 13 veces más en una temprana. En condiciones normales, la variedad temprana empezó a espigarse a los 38 días y la tardía a los 75 [4].
La prueba más clara llegó al apagar parcialmente el gen: las plantas con menos LsFT tardaron más en espigarse (45, 55 y 75 días frente a 38 del control) y dejaron de responder al calor [4]. Esto muestra que el gen participa en la respuesta al calor, no que sea la única pieza: los propios autores señalan que, antes de su trabajo, la regulación molecular del espigado se conocía poco [4].
5. Cómo se cultiva lechuga todo el año a pesar del calor
Si la lechuga lo pasa mal con calor, ¿cómo llega a las tiendas en verano? Las fuentes que leímos no dan un calendario mes a mes, así que solo podemos apuntar pistas. La ficha de Luján dice que la planta se cultiva en 3 o 4 siembras sucesivas, que su ciclo va de 35 a 120 días según el cultivar y la estación, y que existen variedades propias de invierno y de verano; en verano se siembra más denso porque cuesta que las plantas arranquen con calor [1]. En regiones tropicales se cultiva todo el año, pero con la germinación como principal dificultad [2].
En España, según datos del Ministerio de Agricultura recogidos por FEPEX en febrero de 2025, el cultivo ocupa unas 32.000 hectáreas y produce cerca de un millón de toneladas al año. la Región de Murcia tiene 15.420 hectáreas, Almería 6.465 y Granada 2.947 [5]. Una idea nuestra, y no una conclusión de esas fuentes, es que la lechuga se concentra en zonas del sur donde el invierno es suave; lo que sí podemos afirmar es que está muy concentrada en pocas zonas.
6. Para comprobarlo tú mismo
Si tienes un patio o una ventana con luz, prueba a sembrar unas semillas de lechuga en una bandeja con tierra húmeda y apunta cuántas nacen y en cuántos días. Repite la siembra en otra época del año, o compara dos lugares con distinta temperatura, evitando que las bandejas reciban sol directo. Como cada variedad responde distinto, anota el nombre del sobre. Si germinan peor con calor, habrás comprobado cómo influye la temperatura en la germinación. Y si quieres seguir, la ficha de Luján y el artículo sobre el gen LsFT están abiertos para leer.
Fuentes
Leímos tres documentos universitarios o de revista científica y una noticia sectorial. Qué parte se pudo leer aparece en cada fuente. No usamos Wikipedia como base de ningún dato.
- Universidad Nacional de Luján (Argentina), Departamento de Tecnología, Producción Vegetal III (Horticultura). «Lechuga (Lactuca sativa)». https://www.hort.unlu.edu.ar/sites/www.hort.unlu.edu.ar/files/site/Lechuga.pdf (Ficha docente leída casi completa. Respalda las temperaturas de germinación, cogollo, subida a flor, siembra superficial, ciclos y variedades de invierno y verano. Es un material de curso sin año visible en el texto leído.)
- Lemos Neto, H. de S., Guimarães, M. de A., Silva, B. do N., Viana, C. dos S. y Medeiros Filho, S. (2018). «Germinación y emergencia de lechuga a temperaturas elevadas». Revista Colombiana de Ciencias Hortícolas, 12(3), 677-684. https://doi.org/10.17584/rcch.2018v12i3.7720 (Resumen e introducción leídos; el resto del artículo no. Respalda los porcentajes de germinación y emergencia y el cultivo tropical todo el año.)
- Kendrick, R. E. y Russell, J. H. (1975). «Photomanipulation of Phytochrome in Lettuce Seeds». Plant Physiology, 56(2), 332-334. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC541813 (En inglés. Solo leímos el resumen. Respalda el efecto de la luz roja y roja lejana en semillas Grand Rapids.)
- Chen, Z. y otros (2018). «Inflorescence Development and the Role of LsFT in Regulating Bolting in Lettuce (Lactuca sativa L.)». Frontiers in Plant Science, 8:2248. https://www.frontiersin.org/articles/10.3389/fpls.2017.02248/full (En inglés, acceso abierto. Leímos el resumen y casi todo el texto (salvo los últimos ~2.800 caracteres) a través de una herramienta de lectura automática. Respalda el gen LsFT, las temperaturas y los días hasta el espigado.)
- FEPEX (14 de febrero de 2025). «El “Silicon Valley” de la lechuga abre sus puertas en Murcia». https://www.fepex.es/noticias/detalle/lechuga-murcia (Noticia de una asociación del sector, leída completa. Cita datos del Ministerio de Agricultura, pero no el documento original. No explica estaciones ni calendarios.)
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