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¿Cómo se transportan peces vivos sin que se ahoguen en su propia agua?

Categoría: Mar y pesca

Un pez que va en un tanque cerrado tiene un problema curioso: el agua que lo mantiene vivo también puede enfermarlo. Respira y gasta oxígeno, suelta dióxido de carbono y amoníaco, y su propio cuerpo calienta el agua. Una guía de la universidad estatal de Kentucky (Estados Unidos) resume que los factores que más limitan cuántos peces caben en un viaje son el oxígeno disuelto y la acumulación de residuos tóxicos como el amoníaco y el dióxido de carbono [1].

Este artículo explica qué pasa en esa agua, por qué el frío ayuda y cómo se resuelve en la práctica, con un ejemplo de Japón, donde existen camiones hechos solo para llevar peces vivos a los mercados.

1. Qué le pasa al agua de un tanque cerrado durante el viaje

Cuando un pez respira, toma el oxígeno que está disuelto en el agua y devuelve dióxido de carbono por las branquias. Un capítulo de la FAO sobre transporte de peces vivos apunta que por cada mililitro de oxígeno que consumen, los peces sueltan cerca de 0,9 mililitros de dióxido de carbono, y que en un tanque cerrado ese gas puede llegar a 20–30 ppm (partes por millón) si no se ventila bien [2].

El amoníaco es el tercer problema. Es un desecho de los peces, y la FAO indica que el nivel máximo tolerable de amoníaco libre ronda 0,1 ppm; con 13 ppm, por ejemplo, las truchas sufren daño tras unas seis horas [2].

Por eso, según la guía de Kentucky, hay cinco cosas que cambian cuánto de estos dos problemas aparece: la temperatura, el pH, la cantidad de peces por litro, el estado de los peces y la duración del viaje [1]. De todas, la temperatura es la más fácil de entender, y la que explica por qué en muchos viajes se usa hielo.

2. Por qué el agua fría ayuda a los peces a sobrevivir al viaje

Los peces no mantienen el cuerpo caliente como nosotros: su ritmo de vida sube y baja con el agua. La FAO da una regla práctica: cada vez que el agua sube 10 °C, el consumo de oxígeno se duplica [2]. Es una regla general, y cada especie tiene sus propios límites.

La consecuencia es clara: con agua más fría, los peces tienden a gastar menos oxígeno. Para el que conduce, eso significa más margen. Si el agua se calienta, el mismo tanque se queda sin oxígeno antes. Una imagen que ayuda (es una comparación nuestra, no de las fuentes): es como una fogata. Con las brasas bajas dura mucho tiempo con poca leña; con llamas grandes, la leña se acaba rápido.

Queda una pregunta práctica. Si el agua del tanque no se puede cambiar, ¿cómo se le repone el oxígeno?

3. Sistemas abiertos y cerrados: cuándo se puede renovar el agua y cuándo no

El mismo capítulo de la FAO distingue dos grandes maneras de llevar peces. En los sistemas abiertos el agua se renueva o se airea de forma continua; se usan desde hace mucho tiempo, desde recipientes hechos de barro (arcilla) hasta remolques de camión de 10–15 toneladas. En los sistemas cerrados, el tanque se llena por completo y se le suministra oxígeno puro con difusores. Según el resumen que leímos del capítulo, la FAO recomienda el tanque cerrado para los transportes de más de media hora [2].

Esa es la idea de fondo: en algunos barcos el agua se puede ir renovando, mientras que en muchos camiones de tanque cerrado no se cambia el agua y el oxígeno hay que llevarlo con uno. El oxígeno puro, en una bombona, es la solución más común. Y justo ahí empieza la parte interesante del caso japonés.

4. Un caso en Japón: transportar peces sin bombonas de oxígeno

En Japón existen camiones diseñados para llevar peces vivos, con tanques de agua y equipos de aireación; allí también se venden peces vivos en los mercados. En 2019, la estación de investigación pesquera de la prefectura de Yamagata (en la costa oeste de la isla principal) publicó una prueba pequeña con un enfoque distinto [3].

Según ese informe, lo habitual es llevar bombonas de oxígeno en el camión, pero tienen inconvenientes: hay que rellenarlas en una empresa especializada, para llevar bombonas de 20 litros o más hay que llevar también extintor y herramientas de seguridad, y los errores (que se acabe el oxígeno o que se regule mal la válvula) siguen matando peces durante el viaje [3].

Así que los técnicos probaron otra cosa: un tanque de 1 tonelada de agua, dos difusores de aire de 30 cm (las piedras porosas que sueltan burbujitas, como las de una pecera) y un soplador alimentado por la batería del camión; además, echaban hielo de vez en cuando para que el agua no se calentara. Con esto transportaron truchas (sakuramasu, un salmónido) hasta 46,8 kg por metro cúbico de agua a 10 °C y lenguados (hirame) hasta 38,1 kg por metro cúbico a 25 °C, y, según el resumen del informe, sin muertes por falta de oxígeno [3].

Hay límites que el propio informe deja claros. Esas densidades máximas se probaron en trayectos cortos, de 59 km en 58 minutos y de 20 km en 27 minutos. Las pruebas más largas, de 156 km en 136 minutos, se hicieron con menos peces, así que no se puede decir que lo mismo funcione en viajes largos [3]. Los autores lo plantean como una cifra de «hasta aquí parece posible», y señalan que faltan estudios sobre el consumo de oxígeno de cada especie. Y hubo un fallo pequeño pero instructivo: un soplador que consumía 72 W se conectó a un inversor de 80 W y se detenía de vez en cuando, por lo que recomiendan elegir equipos con margen [3].

5. Qué cuidan en común quienes llevan peces vivos

Sumando las tres fuentes, el patrón se repite: el agua tiene que conservar oxígeno suficiente, no acumular dióxido de carbono ni amoníaco, y no calentarse, y todo eso durante el tiempo del viaje [1][2][3]. Lo que cambia según el caso es cómo se logra: renovando agua en un barco, con oxígeno puro en un tanque cerrado, o con aire, hielo y pocos peces en un trayecto corto.

Tampoco hay una receta única. La FAO recuerda que cada especie pide condiciones distintas y que el oxígeno que necesita decide cuántos peces caben [2]; los números de una especie no sirven para otra.

6. Cómo seguir investigando por tu cuenta

Si tienes una pecera en casa o ves una en una tienda, fíjate en las burbujas y en el termómetro: son versiones pequeñas de lo que lleva un camión. No metas la mano en el agua de una pecera ajena y no cambies nada sin una persona adulta responsable.

Otra idea: calcula con ayuda de una persona adulta cuántos litros de agua tendría un tanque de 1 tonelada (1 000 litros) y, como 1 000 litros equivalen a 1 metro cúbico, cuántos kilos de peces cabrían a razón de 46,8 kg por metro cúbico, para imaginar el peso de los peces que viajaban dentro. Para leer más, empieza por el capítulo 6 de la FAO y por la guía de Kentucky, que están en inglés [2][1].

Fuentes

Sobre las fuentes: de la guía de Kentucky se leyó el principio del texto (unas 22 000 de sus caracteres, la parte inicial sobre calidad del agua), no el documento completo. Del capítulo de la FAO se leyó el comienzo hasta la sección de métodos de transporte, a través de un resumen automático de la página; las cifras citadas están en esa parte, pero no se pudo revisar el capítulo entero, y la página no indica el autor ni el año de forma clara (la referencia más reciente que cita es de 1986). Del informe de Yamagata se leyó la hoja completa (una página, en japonés); su tabla de datos salió con las columnas mezcladas, así que solo se usaron las cifras del resumen y del texto, no las de la tabla. No se encontraron fuentes en español que se pudieran leer en el texto completo (un documento argentino sobre buenas prácticas de transporte de peces se encontró, pero su PDF no se pudo leer). La comparación con la fogata es nuestra. La descripción de los camiones japoneses de peces vivos y de la venta de peces vivos en los mercados es de conocimiento general, no de una de estas fuentes.

  1. Forrest S. Wynne y William A. Wurts, «Transportation of Warmwater Fish: Equipment and Guidelines», SRAC Publication No. 390 (Kentucky State University Cooperative Extension Program), revisión de enero de 2011. https://aquaculture.mgcafe.uky.edu/sites/aquaculture.ca.uky.edu/files/pub_390.pdf (Factores que limitan la densidad de carga: oxígeno, amoníaco y dióxido de carbono, y de qué dependen. Solo la parte inicial.)
  2. FAO, «Selected Aspects of Warmwater Fish Culture», capítulo 6, «Transport of Live Fish». https://www.fao.org/4/T8389E/T8389E06.htm (Duplicación del consumo de oxígeno cada 10 °C, dióxido de carbono, amoníaco, sistemas abiertos y cerrados. Lectura parcial, vía resumen.)
  3. Estación de investigación pesquera de la prefectura de Yamagata, hoja de resultados «Transporte de peces vivos sin bombonas de oxígeno» (año fiscal 2019), en japonés. https://www.pref.yamagata.jp/documents/24580/sanso.pdf (Pruebas con aireación e hielo, densidades de 46,8 y 38,1 kg/m³, distancias y tiempos, fallo del inversor. Documento leído completo.)