1. ¿Qué parte del loto es la «raíz» y cuántos agujeros tiene?
A pesar del nombre, lo que se come no es una raíz. Es un tallo subterráneo engrosado, llamado rizoma, que crece horizontal bajo el fondo de pantanos y estanques[1]. De él salen hacia arriba los tallos largos (pecíolos) que sostienen las hojas redondas que flotan o se levantan sobre el agua.
En Japón, muchos sitios de productores repiten que la raíz de loto siempre tiene diez agujeros: uno en el centro y nueve alrededor. Pero un artículo de la plataforma informativa nippon.com señala que, al cortar raíces compradas en el mercado, algunas tienen muchos agujeros pequeños y que muchas no tienen diez[1]. Si tienes ocasión de ver una, cuenta los agujeros: la cifra de diez es más una costumbre al hablar que una regla de la planta. La pregunta interesante es otra: ¿para qué sirven?
2. ¿Por qué un tallo enterrado en el lodo necesita canales de aire?
El fondo de un pantano está empapado de agua y casi sin oxígeno. Aun así, las células del rizoma necesitan oxígeno para respirar, igual que las nuestras. En el agua hay oxígeno disuelto, pero mucho menos que en el aire[2]. Si el oxígeno tuviera que llegar solo desde el lodo, el rizoma pasaría apuros.
La solución del loto es una red de canales de aire. Absorbe aire por sus grandes hojas y lo envía hacia abajo hasta el extremo del rizoma. Los agujeros que vemos al cortar la raíz son los extremos de esos canales[1]. Un símil sencillo: es como el tubo para respirar al nadar (el esnórquel) que va desde la boca hasta la superficie. La diferencia es que nadie sopla ni aspira en el loto: el aire se mueve por una diferencia de presión que crea la propia planta, como veremos.
3. ¿Cómo entra el aire y por dónde sale?
Un resumen publicado en Plant, Cell & Environment describe un sistema complejo de canales que llevan aire a presión desde las hojas, por los pecíolos y los rizomas, y lo devuelven a la atmósfera por unos estomas grandes situados en el centro de cada hoja[2]. Los estomas son pequeñas aberturas con las que las plantas intercambian gases con el aire.
Un estudio de 1987 explica por qué el aire va a presión: dentro de las hojas del loto la presión del gas es mayor que la del exterior. La mayor parte de la hoja (más del 99 % de su superficie) deja pasar los gases solo por poros diminutos, de menos de 0,03 micrómetros de diámetro (0,00003 mm). En cambio, hay una zona en el centro de la hoja, justo frente al punto donde se une el pecíolo, con poros bastante más grandes[3]. Con esa disposición, la hoja puede entenderse como una especie de bomba lenta, y el aire sobrante tiene una salida clara: el centro.
Según los autores del trabajo de 2014, la planta no se limita a dejar pasar el aire: parece regular activamente la presión, la dirección y la velocidad del flujo abriendo y cerrando esos estomas centrales. Es una hipótesis que proponen[2]. Quizá sirva para ventilar el rizoma; el artículo de divulgación que comenta el estudio añade que además podría influir en el camino de otros gases dentro de la planta[2].
4. ¿Entra el aire por las hojas jóvenes y sale por las viejas?
Se lee a menudo que, en las plantas acuáticas como el loto, el aire entra por las hojas jóvenes, baja hasta el rizoma y sube de nuevo por las hojas viejas, como una rotonda. Esa descripción sí es correcta, pero para otra planta: la del nenúfar. Una revisión científica de 2022, que recoge el trabajo de varios equipos, explica que en los nenúfares el aire entra por los estomas de las hojas jóvenes, circula por canales hacia los rizomas y las raíces y regresa por las hojas más viejas[4].
En el loto, según ese mismo resumen, ocurre otra cosa: el flujo va en dos sentidos, por canales separados[4]. El resumen que he podido leer es corto y no dice más, así que no puedo contar aquí el detalle de cómo se reparte cada flujo. Lo que sí queda claro es que el camino del aire en el loto no es una rotonda de un solo sentido, y que quien dibuje esa rotonda para el loto está usando el esquema de otro vegetal.
Tampoco sabemos todo. Los propios estudios de 2014 hablan de una función propuesta, es decir, una hipótesis, y no de algo cerrado. Cuánto se prolonga un solo canal a lo largo del rizoma, de un nudo a otro, no figura en las fuentes que he podido leer.
5. ¿Por qué los agujeros dan buena suerte en Japón?
En Japón se come raíz de loto en Año Nuevo, dentro del osechi ryōri, el conjunto de platos tradicionales de esos días. Se cree que los agujeros simbolizan «poder ver el camino que hay por delante» y buenas perspectivas para el futuro[1]. Es una creencia cultural y una forma de hablar: no tiene nada que ver con la botánica.
Pero la coincidencia resulta curiosa: dentro del rizoma, los agujeros sí son caminos que llevan a algún sitio, en este caso hasta las hojas que están a la luz. Y como hemos visto, en el aire de esos caminos hay más movimiento de lo que parece.
6. ¿Cómo puedes comprobarlo tú mismo?
Si puedes conseguir una raíz de loto (en una tienda de productos asiáticos, por ejemplo), pide a una persona adulta que la corte en rodajas (el cuchillo siempre lo usa un adulto). Cuenta los agujeros de varias rodajas: ¿cuántos hay en el centro y cuántos alrededor? ¿Se repite el patrón de una rodaja a otra o de una raíz a otra? Dibuja lo que veas y compara con el «diez» que dicen algunos sitios.
Para seguir investigando: busca imágenes de un nenúfar (lirio de agua) y de un loto y fíjate en cómo se unen las hojas al tallo. ¿Qué diferencias de forma podrían tener que ver con que el aire circule de un modo u otro? Los resúmenes de los trabajos de Dacey (1987) y de Matthews y Seymour (2014), ambos en inglés, son un buen punto de partida.
Fuentes
- nippon.com, «Renkon: A Unique Japanese Vegetable with an Auspicious New Year Role» (versión en inglés) y versión en japonés del mismo artículo. https://www.nippon.com/en/japan-topics/c15306/ (El rizoma es un tallo y no una raíz; los canales llevan el aire absorbido por las hojas; la creencia de buena suerte del Año Nuevo; en la versión japonesa, que no todas las raíces tienen diez agujeros. Plataforma informativa de divulgación, no un estudio científico. Leída en texto casi completo.)
- Matthews PGD, Seymour RS (2014), «Stomata actively regulate internal aeration of the sacred lotus Nelumbo nucifera», Plant, Cell & Environment 37(2):402-413. doi:10.1111/pce.12163. https://doi.org/10.1111/pce.12163 (Canales de aire a presión de las hojas a los rizomas y estomas centrales; hipótesis de la regulación activa. Solo se leyó el principio del resumen, a través de la base de datos Europe PMC; el artículo completo no se pudo abrir.)
- Dacey JWH (1987), «Knudsen-transitional flow and gas pressurization in leaves of Nelumbo», Plant Physiology 85(1):199-203. https://doi.org/10.1104/pp.85.1.199 (Presión mayor que la exterior; poros de menos de 0,03 micrómetros en más del 99 % de la hoja y una zona de poros mayores en el centro. Solo se leyó la mayor parte del resumen, a través de Europe PMC; el artículo completo no se pudo abrir.)
- Björn LO, Middleton B, Germ M, Gaberščik A (2022), «Ventilation systems in wetland plant species», Diversity 14(7):517. Ficha del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS). https://pubs.usgs.gov/publication/70232528 (Circulación del aire en nenúfares frente a flujo en dos sentidos por canales separados en el loto. Solo se leyó el resumen de la ficha, que está cortado en esa parte.)
El artículo de divulgación de botany.one (Nigel Chaffey, «A new lotus effect..?», https://www.botany.one/new-lotus-effect/) comenta el estudio de Matthews y Seymour y se leyó la mayor parte; se cita junto con [2]. La comparación con un esnórquel es nuestra, para imaginarlo. Algunas descripciones de horarios (cuándo se abren o cierran los estomas, o cuándo se invierte el flujo) circulan en resúmenes de segunda mano, pero no las hemos podido confirmar en el texto original, así que no las damos como hechos.
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- Primera publicación.