1. Doce lunas no alcanzan para un año de estaciones: faltan unos 11 días
En el calendario lunar de Japón, el día 1 de cada mes era el día de la luna nueva, y se contaba así hasta la siguiente luna nueva. De una luna nueva a la siguiente pasan en promedio unos 29,5 días, así que doce meses suman unos 354 días, unos 11 menos que un año solar [1]. Un detalle para situarnos: el calendario que se conoce hoy en Japón como «antiguo» es el llamado Tenpō, el último que se usó antes de pasar al calendario solar en 1873 [1].
Si no se hace nada, las fechas se corren hacia atrás respecto a las estaciones unos 11 días cada año; en menos de 20 años el 1 de enero lunar llegaría al solsticio de verano [2]. Para quien necesita saber cuándo sembrar, eso es un problema serio. Por eso hacía falta un parche.
2. El mes extra: cuándo se añadía y qué pasaba con la fecha del Año Nuevo
Cuando el desfase se acercaba a un mes entero, el calendario insertaba un mes más. Si el mes extra venía después del tercer mes, se llamaba «tercer mes bisiesto», y ese año tenía 13 meses [1]. En promedio ocurría unas 7 veces cada 19 años [1].
No había un mes fijo para ello: se aplicaba una regla que miraba el desfase real con las estaciones [2]. Una consecuencia curiosa es que la misma fecha del calendario antiguo caía en momentos distintos del año solar. El Observatorio Astronómico Nacional de Japón (NAOJ) da un ejemplo: el 1.º de enero de Meiji 3 (1870) equivale al 1 de febrero actual, y el de Meiji 4 (1871), al 19 de febrero [1]. En Meiji 3 hubo un décimo mes bisiesto: el 1 del mes 10 equivale al 25 de octubre actual, el 1 del mes bisiesto al 23 de noviembre y el 1 del mes 11 al 22 de diciembre [2]. Por eso, según NAOJ, una misma fecha puede variar hasta un mes de estación según el año [2].
3. Por qué 19 años y 7 meses extra: una cuenta que casi cuadra
El número 7 de cada 19 no es casual. Con 19 años de 12 meses hay 228 lunas; con 7 meses extra, 235. Según la referencia que hemos consultado, 19 años tropicales y 235 meses sinódicos (de luna nueva a luna nueva) difieren en unas 2 horas, según esa referencia, de modo que cada 19 años las fases de la Luna vuelven a caer en las mismas fechas [5]. Ese período se conoce como ciclo metónico, por el astrónomo griego Metón, que lo señaló hacia el 432 a. C. [5].
La misma idea aparece en otros calendarios con luna: en los calendarios babilonio y hebreo antiguos, un esquema de 19 años pone trece meses en los años 3, 6, 8, 11, 14, 17 y 19 del ciclo [5]. Ese ciclo de 19 años también sirvió para calcular la fecha de la Pascua cristiana [5]. Lo que diferencia al calendario japonés es la regla que decide dónde poner el mes extra, y es la parte más ingeniosa.
4. La regla para colocar el mes extra: el mes que no contiene un «término principal»
El calendario antiguo de Japón usaba 24 señales que dividen el año según el Sol (las «veinticuatro estaciones solares», que llegaron desde China). Las que ocupan los lugares pares de la lista se llaman «términos principales»; entre ellas están los dos solsticios y los dos equinoccios [3]. Cada mes recibía su número según el término principal que contenía, y el mes extra era el que no tenía ninguno [3].
¿Por qué unos meses se quedan sin término principal? Un término principal llega cada 30,4 días de media y una luna dura 29,5 días, así que el término se va corriendo dentro del mes hasta que, de vez en cuando, un mes queda sin ninguno. Esta cuenta (365,24 ÷ 12 ≈ 30,4 y la diferencia con 29,5) es nuestra, no viene redactada así en las fuentes. Con ella sale un mes sin término cada 32 o 33 meses aproximadamente, algo parecido a lo que NAOJ resume diciendo que el mes extra se inserta «más o menos cada tres años» [3].
Para el calendario Tenpō había reglas adicionales: el mes con el solsticio de invierno es el mes 11, el del equinoccio de primavera el 2, el del solsticio de verano el 5 y el del equinoccio de otoño el 8 [3]. Se añadieron porque, al estar la Tierra más cerca del Sol en invierno (su órbita es una elipse), los términos llegan más seguidos y a veces caben dos en un mismo mes [3].
5. El año 2033: la regla deja de dar una respuesta única
Entre 2033 y 2034 ocurre algo que no había pasado desde que se adoptó el calendario Tenpō: habrá dos meses con dos términos principales y tres sin ninguno [3]. Entre el mes del equinoccio de otoño (el 8) y el del solsticio de invierno (el 11) queda solo un mes en lugar de los dos necesarios, así que no se puede decidir qué son los meses 9 y 10 [3]. No es que «en 2033 haya un mes bisiesto»: lo que no está claro es dónde ponerlo.
NAOJ describe tres soluciones posibles (mes 11 bisiesto, mes 1 bisiesto del año siguiente, o mes 7 bisiesto) [3]. La elección importa: según el plan, la fiesta de la luna llena de otoño de 2033 caería el 8 de septiembre o el 7 de octubre [3]. Nadie puede zanjarlo: desde 1873 Japón usa el calendario gregoriano y no existe ninguna institución pública que fije el calendario antiguo [3]. NAOJ añade que en el calendario chino equivalente (llamado Shixian) la regla ya prevé este caso y resulta el mes 11 bisiesto, sin problema [3].
6. Cómo y cuándo dejó Japón este calendario: 1872 y 1873
El 9 del mes 11 de Meiji 5 (9 de diciembre de 1872 en el calendario gregoriano) el gobierno proclamó que Japón pasaría al calendario solar. El 3 del mes 12 de Meiji 5 se convirtió en el 1 de enero de Meiji 6 (1873), de modo que ese mes 12 duró solo 2 días [4]. El calendario gregoriano, el mismo que usamos en España y México, lo ordenó el papa Gregorio XIII en 1582 y se extendió poco a poco; Rusia, por ejemplo, lo adoptó ya en el siglo XX [3].
La pregunta que nos trajo hasta aquí tiene, pues, una respuesta doble: el mes 13 existía para que la Luna y las estaciones no se separaran, y la regla para ponerlo es una pieza de ingeniería astronómica que necesitaba un organismo que decidiera cuando fallaba. Cuando ese organismo dejó de existir, la regla se quedó sin árbitro.
7. Cómo comprobarlo tú mismo con una hoja y un calendario lunar
① Calcula 29,53 × 12 y réstalo a 365,24: deberías obtener algo más de 10 días. ② Comprueba que 19 × 12 + 7 = 235. ③ Busca en un calendario lunar impreso o en una aplicación que muestre las fases de la Luna las fechas de luna nueva de un año y cuenta los días de una luna nueva a la siguiente: saldrán 29 o 30 días. ④ Compara la fecha de la Pascua de 2026 con la de otro año y observa cuánto se mueve. Para ir más lejos, lee las páginas del NAOJ de la sección Fuentes (están en japonés; la traducción del navegador puede ayudar a seguir las tablas de 2033, aunque conviene comprobar los datos con cuidado).