1. La primera cifra no es un error: es una estimación hecha contra el reloj
Un tsunami viaja por el mar después del terremoto, así que un aviso útil tiene que salir muy pronto. La JMA debe emitir su primer aviso de tsunami entre 2 y 3 minutos después del temblor, y por eso ese primer aviso se apoya en la magnitud que se puede calcular más rápido, la llamada magnitud JMA (Mj) [1].
El primer aviso de 2011 usó 7,9. Según un resumen de documentos de la JMA, más tarde ese mismo día la cifra subió a 8,4 y luego a 8,8 [3][2]. Y el 13 de marzo, tras un análisis detallado, la JMA actualizó la magnitud de 8,8 a 9,0. Esta última es una magnitud de momento (Mw), que estima el tamaño del terremoto a partir del movimiento de la falla [2][1].
¿Cuánta diferencia es esa? Cada punto de magnitud equivale a unas 32 veces más energía [7]. Entre 7,9 y 9,0 hay 1,1 puntos, y 32 elevado a 1,1 es cerca de 45. Pero Mj y Mw son escalas distintas, así que «45 veces» es solo un cálculo orientativo, no una medida real de la energía.
Queda una pregunta: ¿por qué las prisas dan justo una cifra tan pequeña en un terremoto gigante?
2. Por qué calcular rápido no basta para medir un terremoto gigante
La JMA explica que, con terremotos de magnitud superior a 8, no se puede estimar con exactitud su tamaño de inmediato [1]. La magnitud de momento se calcula con ondas sísmicas de periodo largo, es decir, ondas que oscilan despacio, y reunir y analizar esos registros lleva más tiempo que la estimación del primer aviso [1].
Una imagen para entenderlo (es solo una comparación, no el mecanismo real): si alguien golpea un tambor enorme, el primer «¡bum!» se oye enseguida, pero la resonancia completa dura más. Con solo el primer sonido es difícil saber qué tan grande es el tambor.
En 2011 se sumó un segundo problema, y esta vez no era de tiempo sino de instrumentos.
3. Qué significa que un sismógrafo se «sature» y por qué eso impidió ver la cifra real
Un sismógrafo solo puede registrar sacudidas hasta cierto tamaño. Si el movimiento es mayor, la señal llega al tope y la gráfica queda «cortada»; los especialistas lo llaman saturación. De lo que quedó fuera del tope ya no se puede saber cuánto fue.
La JMA contó en 2011 que su Sala de Observación Sísmica de Precisión había probado un método rápido pensado para terremotos lejanos, y que ese 11 de marzo lo aplicó también con datos de Japón. Obtuvo M 9,0 unos 10 minutos después y M 9,1 unos 13 minutos después. Pero las formas de onda del país estaban saturadas, así que el equipo consideró que no eran valores válidos y no los envió a la sede central. La propia JMA aclaró después que se habían calculado con datos saturados y que no eran correctos [4].
Por eso no se puede decir que «la cifra buena ya existía y se ignoró». Que un número saturado quede cerca del valor final es una coincidencia, no un dato fiable. Para acertar hacían falta registros que no se hubieran saturado. ¿De dónde salieron?
4. Cómo los registros del extranjero llevaron la cifra de 8,8 a 9,0
El 13 de marzo, la JMA anunció que, tras analizar en detalle datos sísmicos de otros países, la magnitud pasaba de 8,8 a 9,0. Esos datos mostraron algo poco común: la ruptura de la falla había ocurrido en tres grandes tramos seguidos, y de una forma más compleja de lo habitual. Las ondas del segundo y del tercer tramo eran distintas de las del primero, y al volver a estudiarlas se vio que correspondían a esas nuevas rupturas [2].
Es como si el terremoto no hubiera sido un solo golpe, sino varios muy cercanos en el tiempo (es solo una comparación).
Lo importante para nuestra pregunta es esto: la primera cifra es una estimación rápida con los datos disponibles; la final es una magnitud de momento calculada con un análisis posterior de la ruptura.
¿Es esto algo raro de Japón? No.
5. Por qué otros terremotos y otras agencias también corrigen sus cifras
En el terremoto de Kumamoto (Japón, 16 de abril de 2016), el boletín de las 3:30 dio magnitud 7,3 como valor provisional, cambiada respecto a la cifra rápida de 7,1 [5]. Es un cambio de solo 0,2, mucho menor que el de 2011.
El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) explica algo parecido: su primera estimación sale pronto, con datos de las estaciones más cercanas, pero algunas ondas tardan más de una hora en llegar a estaciones lejanas y no todos los datos llegan en tiempo real, así que la magnitud se puede actualizar durante horas e incluso días [6].
Corregir una cifra no es un fallo del sistema: es la señal de que entran datos nuevos. Y el tamaño del cambio depende de cada terremoto.
6. Cómo cambió el aviso de tsunami en Japón después de 2011
Tras 2011, la JMA dijo que usaría sismógrafos de banda ancha que no se saturan, con el objetivo de fijar la magnitud de momento unos 15 minutos después del terremoto [4].
Además, desde el 7 de marzo de 2013 cambió la forma de avisar. Si hay sospecha de un terremoto más grande de lo que indica la primera estimación, el primer aviso usa la mayor magnitud que se espera en esa zona del mar, y mientras no se conozca el tamaño real, en lugar de una cifra se usa una palabra como «gigantesco» (en japonés, 巨大) [1].
La idea es clara: como la primera cifra puede cambiar, lo primero que debe llegar a la gente es la advertencia de que puede haber un tsunami grande, no un número que luego habrá que corregir.
7. Cómo comprobar tú mismo qué cambia entre la primera cifra y la definitiva
Hazlo con una calculadora
Un punto de magnitud son unas 32 veces más energía [7]. Calcula 32 × 32: da 1024, así que dos puntos son cerca de 1000 veces. Para la diferencia entre 8,8 y 9,0, 32 elevado a 0,2 da aproximadamente 2: unas dos veces más (cálculo propio, aproximado).
Busca las palabras del boletín
La próxima vez que haya un terremoto importante en las noticias, busca palabras como «preliminar», «provisional» o «actualizado» en el aviso del servicio sismológico de tu país. Es una buena pista de que la cifra puede cambiar. Algunas instituciones de habla hispana, como el Instituto Geográfico Nacional de España o el Servicio Sismológico Nacional de México, publican sus propios boletines: compara dos versiones del mismo evento y fíjate en qué datos cambiaron.