1. Por qué un satélite «quieto» puede quedar tapado por edificios
Un satélite geoestacionario está sobre el ecuador a unos 36,000 km de altura y da una vuelta a la Tierra cada 24 horas. Como la Tierra gira a la misma velocidad, desde el suelo parece clavado en un punto del cielo. Sirve para la televisión por satélite y para muchas comunicaciones.
Para navegar, ese punto fijo tiene un inconveniente. Como está sobre el ecuador, desde Japón, que está en el hemisferio norte, se ve hacia el sur y más bajo que el cenit (el punto exacto sobre tu cabeza). Cuanto más lejos del ecuador estés, más bajo se ve. Si en esa dirección hay una montaña o un edificio, la señal no llega, y no hay forma de que mejore con el paso de las horas: el satélite no se mueve.
El problema es real en las ciudades. La Oficina del Gabinete del gobierno japonés explica que, con los satélites del GPS estadounidense, los edificios y los árboles reducen el número de satélites visibles y a veces la posición no se calcula de forma estable [1]. Un teléfono necesita señales de al menos cuatro satélites, y cuantos más se vean, mejor. Los ingenieros japoneses querían que siempre hubiera al menos uno casi encima, porque el cielo directamente sobre una calle estrecha suele estar más abierto que el cielo bajo del sur [3]. Pero hay un obstáculo físico: no se puede dejar un satélite fijo justo sobre Japón, porque la gravedad y la fuerza centrífuga solo se equilibran en el plano del ecuador [2]. ¿Cuál es el truco para conseguir algo parecido?
2. Cómo se consigue un ocho: inclinar la órbita y estirarla un poco
El truco es no dejar la órbita sobre el ecuador. Si inclinas esa órbita unos 40 grados, el satélite ya no puede quedarse en el plano del ecuador: en cada vuelta sube hacia el norte, vuelve a cruzar el ecuador y baja hacia el sur [2] [4]. Aun así da una vuelta cada 23 horas y 56 minutos, que es lo que tarda la Tierra en girar una vez sobre sí misma respecto a las estrellas. Por eso cada día repite el mismo recorrido sobre el mismo lugar [4].
Si dibujas en un mapa el punto del suelo que queda justo debajo del satélite, aparece un ocho que se repite todos los días. Con una órbita inclinada y circular, el ocho tendría dos lóbulos iguales, uno al norte y otro al sur del ecuador. La Oficina del Gabinete explica que la órbita de Michibiki es una variante: no es del todo circular, sino algo ovalada, y por eso el ocho es asimétrico [2]. ¿Qué cambia con ese óvalo?
3. Por qué el satélite pasa más tiempo sobre el norte que sobre el sur
Al estirar la órbita, el satélite se aleja más de la Tierra cuando está en el hemisferio norte y se acerca cuando está en el sur. Los documentos oficiales lo dicen así: al alejarse en el norte, va más despacio; al acercarse en el sur, va más rápido. El resultado es que permanece unas 13 horas sobre el hemisferio norte y unas 11 horas sobre el sur [2]. Como Japón está en el hemisferio norte, el satélite se queda más tiempo sobre el país.
Una forma de imaginarlo, que es nuestra explicación y no aparece en esa página: piensa en alguien que sube una cuesta en bicicleta. En la parte alta va despacio y en la bajada gana velocidad. Un satélite hace algo parecido con la gravedad terrestre: lejos de la Tierra se mueve más despacio y cerca, más rápido. La diferencia es que el satélite no cae; sigue dando vueltas. Esa idea corresponde a la segunda ley de Kepler, aunque la Oficina del Gabinete solo escribe el resultado («más lento en el norte, más rápido en el sur») y no la ley.
Con esto ya tenemos un satélite que se queda mucho rato sobre el país, pero no todo el día. Falta el último ingrediente.
4. Cómo tres satélites se turnan para que siempre haya uno cerca del cenit
Visto desde Tokio, un solo satélite de esta órbita permanece a más de 70 grados sobre el horizonte (casi en el cenit, que son 90 grados) unas 8 horas, a más de 50 grados unas 12 horas y a más de 20 grados unas 16 horas [2]. Ocho horas por tres satélites son las 24 horas del día. Si se reparten bien en la órbita, mientras uno se aleja del cenit, el siguiente aparece y desde Tokio siempre hay al menos uno a más de 70 grados sobre el horizonte [2].
No es un cenit perfecto: el satélite no se queda quieto justo encima de ti, solo «casi». De ahí viene el nombre, «cuasi-cenital» [2]. Para Japón, esa ventaja sirve en las calles entre edificios, donde el cielo de arriba suele estar libre aunque el del sur esté cerrado. Los satélites de esta órbita no sustituyen al GPS; trabajan junto a él y le aportan satélites que se ven bien en las ciudades y en los valles [1].
5. Cuánto cuesta mantener el ocho: la primera Michibiki y sus 13 años
La primera Michibiki despegó el 11 de septiembre de 2010 desde el Centro Espacial de Tanegashima, en un cohete H-IIA. Unas dos semanas después entró en la órbita en ocho, pasó a operación estable en diciembre y terminó su vida útil el 15 de septiembre de 2023, tras unos 13 años [3].
Una órbita así no se mantiene sola. Para un satélite de navegación lo más importante es estar disponible casi siempre, y cada vez que enciende sus propulsores para corregir la trayectoria, el servicio se interrumpe un rato. Según un ingeniero del proyecto entrevistado por la Oficina del Gabinete, el equipo logró reducir las correcciones de órbita a una cada unos 180 días. Dijo que, hasta entonces, ningún satélite japonés había necesitado tan pocas correcciones con tan buena disponibilidad [3]. Esa cifra es el testimonio de una persona del equipo, no una medición independiente.
6. Cuántos satélites hay hoy y por qué todavía falta uno
Michibiki empezó su servicio en noviembre de 2018 con cuatro satélites: tres en la órbita en ocho y uno geoestacionario [5]. El plan siguiente era llegar a siete añadiendo uno en la órbita en ocho (el satélite número 5), uno geoestacionario (el 6) y uno en una órbita «casi geoestacionaria» (el 7). Con siete, siempre habría cuatro o más satélites sobre Japón y el sistema podría calcular posiciones por sí solo, sin depender del GPS [5].
El camino no ha sido recto. El 22 de diciembre de 2025 falló el lanzamiento del cohete H3 número 8: el segundo encendido de la etapa superior no arrancó bien y se detuvo antes de tiempo, así que el satélite número 5 no llegó a su órbita y se dio por perdido [6]. Por suerte, el servicio normal no se vio afectado porque Michibiki trabaja junto al GPS y a otros sistemas [6].
El 11 de agosto de 2026, otro H3 lanzó el satélite número 7. Unos 29 minutos después se separó del cohete y quedó en la órbita prevista, según la agencia espacial japonesa JAXA [7]. El gobierno prevé que empiece a dar servicio tras unos meses de pruebas [8]. Aun así, el sistema de siete no está completo: falta el cuarto satélite en la órbita en ocho, el que se perdió. A más largo plazo, el gobierno quiere llegar a once satélites, de modo que el sistema siga funcionando aunque cualquiera de ellos falle [8]. Todavía no hay una fecha segura para ese plan.
7. Cómo comprobar tú mismo cuánto cielo tienes libre
No puedes ver los satélites a simple vista, pero sí puedes comprobar algo que les importa a ellos: cuánto cielo despejado tienes. De día, en un lugar seguro, extiende el brazo y cierra el puño: un puño equivale más o menos a 10 grados de altura sobre el horizonte. Mira hacia el sur: ¿qué hay a 3 o 4 puños de altura, un edificio, un árbol, una colina? Luego mira hacia arriba. Prueba en un parque abierto y en una calle estrecha y compara cuál de las dos direcciones, el sur o el cenit, está más libre.
No mires nunca directamente al Sol. Si estás en la calle, detente en un lugar seguro y vigila el tráfico.
Para seguir investigando, la página «La órbita de Michibiki» de la Oficina del Gabinete japonesa [2] y la entrevista sobre el primer satélite [3] están en japonés. Los números de las páginas oficiales se pueden comparar con otras fuentes: si encuentras valores distintos para la inclinación o la altura, comprueba a qué satélite y fecha corresponde cada cifra.