1. Los ratones comen semillas y granos, pero también insectos
El ratón doméstico (Mus musculus) es el pequeño ratón que vive cerca de las personas en casi todo el mundo. En Japón, de donde procede la fuente principal de este artículo, un folleto de salud pública de la prefectura de Osaka lo describe con unos 6 a 10 cm de largo y 10 a 20 g de peso, y cuenta que, entre los ratones de las casas, el doméstico y la rata negra (Rattus rattus) tienden a comer vegetales, mientras que la rata parda (Rattus norvegicus) es más omnívora y prefiere alimentos de origen animal [1]. Así que «el ratón» no come igual que «la rata»: conviene saber de qué especie se habla.
Para ver qué come un ratón cuando elige por sí mismo, sirve un estudio de 1976-1977 cerca de Auckland, en Nueva Zelanda. Los investigadores abrieron el estómago de 594 ratones domésticos capturados en un pinar y de 117 en un bosque de kauri, un árbol nativo. Encontraron una dieta omnívora formada sobre todo por artrópodos adultos (insectos y parecidos), orugas de mariposas y polillas, y semillas; en el pinar, los insectos y las orugas dominaban todo el año, y las semillas ganaban peso entre la primavera y el otoño [2]. Es un resultado de bosques neozelandeses, no el reparto de la comida de un ratón dentro de una casa. Aun así, muestra que el ratón no es un animal de «solo granos»: aprovecha lo que hay.
2. Cuánto come un ratón al día
La misma ficha de Osaka dice que un ratón toma cada día entre un tercio y un cuarto de su peso en alimento [1]. Un ratón doméstico de 10 a 20 g comería entonces entre 2,5 y 6,7 g al día. Esa cifra es un cálculo nuestro a partir de la proporción de la fuente; la ficha no da ese número, y la cantidad real cambiará con la estación y con el alimento.
Para hacerte una idea: un clip de oficina pesa más o menos 1 g, así que serían unos 3 a 7 clips de comida al día. Si una persona de 30 kg comiera la misma proporción, tendría que tomar entre 7,5 y 10 kg diarios. Con un cuerpo tan pequeño y tanto apetito, el ratón necesita comida casi todo el tiempo, y mucha de esa comida es dura: cáscaras y semillas. Eso lleva a otra pregunta.
3. Por qué los incisivos del ratón no se gastan aunque roan todo el día
Los roedores (castores, ardillas, ratas, ratones…) tienen incisivos sin raíz que crecen durante toda la vida [3]. Mientras el animal roe, el diente se va desgastando y sigue creciendo desde la base. Lo curioso es que, al roer, el diente se afila. El esmalte, muy duro, cubre solo la cara de delante; la parte de atrás, de dentina más blanda, se desgasta antes. Así la punta queda siempre inclinada y con filo, como un cincel que se afila mientras trabaja [3].
Investigadores del Instituto Max Planck para la Investigación del Estado Sólido (Stuttgart, Alemania) estudiaron los incisivos de siete roedores, entre ellos ratón y rata. En el esmalte encontraron pequeños huecos rellenos de un material con hierro, que ocupa menos del 2 % del volumen pero resulta decisivo para la resistencia del diente y para resistir los ácidos. Y una sorpresa: ese hierro no es lo que da a los incisivos su color anaranjado; el color depende de las capas más externas [3].
Con esto el ratón puede roer semillas duras. Pero comer no es solo cuestión de dientes: algunas plantas defienden sus semillas con química, y las bellotas son un buen ejemplo.
4. Cómo come bellotas con taninos el ratón de campo japonés grande
El ratón de campo japonés grande (Apodemus speciosus, llamado akanezumi en Japón) vive en bosques, praderas y cultivos de todo el país. Las bellotas de uno de los robles japoneses (Quercus crispula) contienen taninos, sustancias de sabor áspero y amargo que, según los autores de un estudio de población, pueden perjudicar a los animales que se alimentan de plantas [4]. Aun así, este ratón las come.
Ese estudio siguió entre 1992 y 2006 a tres roedores de un bosque del norte de Hokkaido, la isla más al norte de Japón. El ratón de campo japonés grande tendía a aumentar después de un año con muchísimas bellotas, y en los otros dos roedores no se vio un efecto claro. Los autores proponen una explicación: este ratón podría reducir el daño de los taninos con proteínas de la saliva que se unen a ellos y con bacterias que fabrican una enzima (tanasa) capaz de romperlos, mientras que en los otros dos no se conoce esa tolerancia [4]. Fíjate en que el resumen del artículo lo plantea como posibilidad («puede»), no como algo probado en cada detalle, y que no dice que las bellotas sean inofensivas, sino que este ratón las aguanta mejor.
Dicho de forma sencilla, y todavía como hipótesis: las proteínas de la saliva podrían atrapar parte del tanino en la boca, y ciertas bacterias podrían ayudar a deshacerlo. Si los taninos se pueden ignorar o no depende de cuánto contenga cada bellota y de lo que coma el ratón alrededor; por eso este tipo de estudios suelen hablar de «reducir el daño» y no de «eliminarlo».
5. Lo que el ratón de campo deja sin comer: semillas escondidas que viajan
Un animal que come semillas no solo las destruye. Los ratones de bosque también las transportan y las guardan en el suelo; es lo que se llama almacenar, y las semillas que se olvidan pueden germinar. Un comunicado de la Universidad de Nagoya (2023) cuenta que los ratones del bosque no solo son «consumidores de semillas», sino también «dispersores», con un papel importante en cómo se reparten y se renuevan los árboles [5].
Lo nuevo de ese trabajo es el tamaño de la semilla. En un bosque de la universidad, donde unos años antes habían florecido a la vez los sasa (bambúes enanos del género Sasa, que en el suelo del bosque japonés forman matorrales densos), los investigadores colocaron semillas de sasa en cestas poco profundas y las grabaron con cámaras automáticas. Cada semilla pesa unos 25 mg, 40 veces menos que un gramo. Hasta entonces se creía que un ratón no se molestaría en guardar semillas tan pequeñas; las cámaras mostraron que el ratón de campo japonés grande y su pariente más pequeño, el ratón de campo japonés pequeño (Apodemus argenteus), no solo las comían en el sitio, sino que se las llevaban y las enterraban, igual que hacen con las bellotas [5].
Y lo hacían de manera distinta según el lugar. El ratón grande se comía las semillas donde había matorral bajo para esconderse, y se las llevaba donde no había refugio; el pequeño se las llevaba con frecuencia incluso con matorral. Además, las semillas se aprovechaban más en verano que en otoño y más en bosques de coníferas que en bosques de hoja ancha [5]. Los autores sugieren que quizá las semillas de sasa valen más cuando hay menos bellotas, pero esa parte es una idea suya, no una medición.
Las plantas de sasa florecen todas a la vez solo cada varias decenas de años (hasta más de cien) y luego mueren; según el comunicado, en esos años se sabe en todo el mundo que las poblaciones de ratones de campo se disparan [5]. Así que lo que come un ratón depende de su cuerpo (dientes, saliva, intestino), pero también del reloj lento de las plantas del bosque.
6. Cómo comprobar tú mismo cuánto come un ratón
Con una báscula de cocina puedes ver qué significa «entre 3 y 7 g». Pesa 3 g de cereal o de pipas y ponlos en la palma de la mano; luego pesa 7 g. Es todo lo que comería un ratón doméstico en un día, según el cálculo de arriba. Después divide tu propio peso entre 4 y compara.
No toques ratones salvajes ni sus excrementos ni les des de comer. Si en casa o en el colegio hay ratones de mascota, pregunta a un adulto antes de manipularlos y lávate las manos después. Si quieres seguir investigando, busca en las fuentes de abajo el artículo sobre el esmalte de los roedores y el estudio sobre las semillas de sasa: ambos están disponibles en línea en inglés o con resumen en inglés.