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¿Qué hace tu nariz además de oler? Prepara el aire y cambia de lado

Categoría: El cuerpo

La nariz no es solo la entrada de los olores. Es la primera parte del camino del aire hacia los pulmones, y por eso hace un trabajo de preparación: calienta el aire, lo humedece y retiene parte de las partículas que trae. Los autores de una revisión científica la describen como una pieza clave para que el aire llegue al pulmón en condiciones casi iguales a las de los alvéolos [3].

Hay además una rareza que quizá hayas notado: sin estar resfriado, un lado de la nariz deja pasar menos aire y, al rato, el otro. En un estudio con 33 adultos sanos medidos durante 24 horas, todos mostraron ese cambio de lado [4]. Aquí verás qué está bien comprobado y qué sigue siendo una hipótesis.

1. ¿Cómo cambia el aire mientras pasa por la nariz?

Los médicos que estudian la respiración hablan de «acondicionar» el aire. El Manual MSD, una obra de consulta médica para el público general, resume el trabajo de la nariz así: calienta, humedece y limpia el aire antes de que entre en los pulmones [1].

Una revisión de 2011 recoge medidas de ese proceso. Cuando el aire llega a la parte de atrás de la nariz, la nasofaringe, ya está a unos 31–34 °C y con una humedad relativa del 90–95 %. Más abajo, en las vías respiratorias inferiores, alcanza unos 37 °C y queda saturado de vapor de agua [2].

Ojo con una conclusión apresurada: la nariz no deja el aire a 37 °C y totalmente húmedo ella sola. Hace la mayor parte del trabajo inicial y las vías de más abajo lo terminan. Además, los propios autores avisan de que medir esto dentro de una nariz viva es muy difícil, porque solo se pueden tomar valores en unos pocos puntos [2].

Y hay una pregunta curiosa: respirar por la nariz cuesta más esfuerzo que respirar por la boca, porque su forma complicada ofrece más resistencia al aire. Aun así, las personas sanas respiran normalmente por la nariz [3]. ¿Qué tiene dentro que compensa ese esfuerzo?

2. ¿Qué hay dentro de la nariz que calienta y humedece el aire?

El interior de la nariz está revestido por una mucosa con muchísimos vasos sanguíneos [1]. La revisión de 2011 calcula que su superficie es de unos 100 a 200 cm² [2]. Para imaginarlo: una postal mide unos 150 cm². Es como si una superficie húmeda y llena de vasos sanguíneos, del tamaño de una postal, estuviera plegada dentro de tu nariz. Es una comparación nuestra para hacernos una idea, no un dato de las fuentes.

No basta con tener mucha superficie; el aire tiene que tocarla. De eso se encargan los cornetes, unos pliegues de hueso que sobresalen dentro de cada fosa nasal. El Manual MSD explica que aumentan mucho la superficie interior de la nariz y permiten un intercambio de calor y humedad más eficaz [1]. La revisión añade que su función principal es mantener el aire en estrecho contacto con la pared nasal [2].

La parte más estrecha del camino es la válvula nasal, con una abertura de solo unos 40 mm² [2]. Es decir, el aire recorre un pasillo muy angosto con paredes muy grandes a los lados. Esa estrechez contribuye a que el aire pase cerca de la mucosa.

3. ¿Cómo limpia la nariz el aire que respiras?

En el aire hay polvo, polen y otras partículas. La mucosa de la nariz produce moco, que atrapa la suciedad; después, unos pelitos microscópicos llamados cilios la transportan hacia fuera o hacia la garganta [1]. En la entrada de la nariz hay además vellos que ayudan a retener las partículas más grandes [2].

Estornudar es otra forma de limpieza: según el Manual MSD, limpia automáticamente los conductos nasales en respuesta a una irritación [1].

Pero la nariz no es un filtro perfecto. Según la revisión de 2011, retiene sobre todo las partículas menores de 0,4 µm (micrómetros; un micrómetro es una milésima de milímetro) y las mayores de 10 µm. Las partículas de 0,4 a 3 µm pasan en su mayoría a los bronquios; aquí no resumimos qué ocurre con las de 3 a 10 µm [2]. La nariz reduce lo que llega al pulmón, pero no lo detiene todo.

4. ¿Por qué se tapa un lado de la nariz y luego el otro?

Si alguna vez notaste que respiras mejor por la fosa izquierda y un rato después por la derecha, puede ser el ciclo nasal, que también se observó en adultos sanos. En ciertas zonas de la nariz, como la parte delantera del tabique y el cornete inferior, hay un tejido eréctil lleno de vasos sanguíneos. Cuando se llena de sangre en un lado, estrecha ese conducto y el aire pasa mejor por el otro [4].

En 2016 un equipo de investigación (Kahana-Zweig y colaboradores) midió el flujo de aire de cada fosa nasal durante 24 horas en 33 adultos sanos y diestros, con una edad media de unos 30 años. Todos mostraron ciclo nasal [4].

El tiempo medio de cada ciclo fue de unas 2,0 horas despierto y unas 4,5 horas durmiendo. Pero las diferencias entre personas fueron enormes: los ciclos individuales iban de 15 minutos a más de 10 horas [4]. Nadie cambia de lado con un reloj exacto.

Tampoco conviene sacar conclusiones de que un lado «trabaja más»: en promedio, el lado izquierdo fue el dominante unas 2,63 horas seguidas y el derecho unas 2,17, una diferencia pequeña, y a lo largo de las 24 horas el balance entre ambos lados quedó cercano a cero [4]. Con estos datos solo se puede decir de personas adultas sanas, no de niños ni de quienes tienen enfermedades nasales.

5. ¿Para qué sirve ese cambio de lado? Todavía no se sabe

La respuesta corta es que no hay una explicación aceptada por todos. El propio artículo de 2016 dice que la función del ciclo nasal se discute, y enumera hipótesis: que ayuda a acondicionar el aire y a limpiar contaminantes mediante el moco; que protege frente a infecciones respiratorias o alergias, o que las refleja; y la propuesta de los autores, según la cual dos fosas con flujos distintos permiten percibir mejor distintos olores y así ampliar el rango del olfato [4].

Por eso no se puede afirmar, por ejemplo, que el ciclo exista «para que descanse la mucosa»: no es una conclusión de las fuentes que hemos leído.

La hipótesis del olfato conecta con otra característica de la nariz. Las células que detectan olores están en la parte superior de la cavidad nasal. Cuando olfateas, es decir, aspiras fuerte por la nariz, aumenta el flujo de aire hacia esas células [1]. Por eso aspiramos por la nariz varias veces cuando queremos oler algo con atención.

6. ¿Cómo puedes observar tu propio ciclo nasal?

Puedes empezar sin ningún aparato. Respira con normalidad, cierra suavemente una fosa nasal con un dedo, sin apretar, y respira por la otra. Después cambia y compara cuál deja pasar mejor el aire. Repite a los 30 minutos o a la hora. Quizá el lado más libre haya cambiado, y quizá no: los ciclos varían muchísimo de una persona a otra [4].

Es solo una impresión tuya, no una medición como la del estudio, que usó un dispositivo para registrar el flujo de cada fosa. Si te cuesta respirar, para enseguida, y si estás resfriado no lo intentes.

Quedan dos preguntas abiertas que puedes seguir en la fuente original: para qué sirve el ciclo nasal y cuánto cambia en cada persona a lo largo del día. El artículo de 2016 está publicado en abierto, en inglés [4].

Fuentes

Cómo se leyó cada fuente: el Manual MSD en español se leyó completo en su página web. De los artículos científicos (en inglés) se leyeron las partes pertinentes del texto completo en la versión de Europe PMC, y de Elad y colaboradores solo el resumen. Las cifras de cada medición dependen del método de cada estudio.

  1. Manual MSD, versión para el público general, «Nariz y senos paranasales». https://www.msdmanuals.com/es/hogar/ (Calentar, humedecer y limpiar el aire; cornetes; moco y cilios; estornudo; olfateo. Obra de consulta médica; lectura completa de la página.)
  2. Keck T, Lindemann J. «Numerical simulation and nasal air-conditioning». GMS Curr Top Otorhinolaryngol Head Neck Surg (2011). https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC3199825 (Temperatura y humedad en la nasofaringe, superficie de la mucosa, válvula nasal, tamaño de partículas retenidas. Revisión; texto completo leído en parte.)
  3. Elad D, Wolf M, Keck T. «Air-conditioning in the human nasal cavity». Respir Physiol Neurobiol 163:121-127 (2008). https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/18565805/ (Funciones de la respiración nasal y mayor resistencia que la boca. Solo el resumen.)
  4. Kahana-Zweig R y colaboradores. «Measuring and Characterizing the Human Nasal Cycle». PLOS ONE (2016). https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC5053491/ (Medición en 33 adultos, duración de los ciclos, mecanismo e hipótesis sobre su función. Artículo; texto completo leído en parte.)