1. ¿Qué edad tienen las rocas del fondo del océano y las de los continentes?
Las fuentes en español consultadas dicen que en los continentes hay rocas de más de 3000 millones de años (el artículo de Wikipedia en español sobre la expansión del fondo oceánico menciona unos 3800 millones) [1][3]. La corteza oceánica, en cambio, suele tener menos de unos 200 millones de años, una cifra que se repite en varias fuentes: la revista Yale Environment 360 dice un resumen de la revista Yale Environment 360 («la mayor parte de la corteza oceánica tiene menos de 200 millones de años») [2], y los textos en español dan 180 o 200 millones [1][3].
Eso parece raro: si el océano lleva existiendo tanto tiempo, ¿por qué su suelo no es igual de viejo? La pista está en que las rocas del fondo marino no se quedan quietas. Se forman, viajan y desaparecen. Por eso, lo que vemos hoy son sobre todo rocas recientes. Los 200 millones son una cifra orientativa, y más adelante veremos que hay algún trozo más antiguo.
2. ¿Dónde nace el fondo del océano nuevo?
Por el centro de los océanos corre una cadena de montañas casi continua, la dorsal oceánica. Según la NOAA (la agencia oceánica de Estados Unidos), mide cerca de 65 000 km y más del 90 % queda bajo el agua [4].
La dorsal es una frontera donde dos placas se separan. Por la rendija sube roca fundida y, al llegar al fondo, sale en erupciones de basalto. Al enfriarse, esa roca forma corteza oceánica nueva [4].
La separación es lenta: la dorsal mesoatlántica se abre de 2 a 5 cm por año, y la dorsal del Pacífico oriental, de 6 a 16 cm por año [4]. Parece poco, pero 2 cm por año durante 100 millones de años suman unos 2000 km (cálculo propio). Basta con tiempo para que un océano entero se ensanche.
3. ¿Cómo descubrieron los científicos que el fondo del océano se mueve?
El servicio geológico de Estados Unidos (USGS) cuenta dos pistas. La primera es la edad de las rocas: en la cima de la dorsal son muy jóvenes, y cuanto más lejos de ella, más viejas [5]. Justo lo que pasaría si el fondo naciera en la dorsal y se alejara hacia los lados.
La segunda pista es magnética. Las rocas de basalto guardan la dirección del campo magnético terrestre del momento en que se enfriaron, y ese campo ha cambiado de sentido muchas veces. Al medirlo con magnetómetros, se vio que a cada lado de la dorsal hay franjas paralelas y simétricas que alternan la polaridad [5][3]. Según un material educativo en español, Matthews y Vine, de la Universidad de Cambridge, leyeron esas franjas como una señal de que el fondo se expande [3]; la bibliografía de Wikipedia en español fecha su artículo en 1963 [1].
Antes, Harry Hess había propuesto la idea de conjunto. En su artículo de 1962, «History of Ocean Basins», explicó que el magma sube en las dorsales, forma fondo nuevo que se aleja y acaba hundiéndose en las fosas oceánicas [6]. Hess había estudiado el fondo del Pacífico con aparatos que medían la profundidad mediante ecos durante la Segunda Guerra Mundial, a bordo de un barco de la Armada de su país [6]. Un detalle importante: ninguna observación sola cerró el asunto. Fueron la edad y las franjas, juntas, las que dieron fuerza a la idea.
4. ¿Adónde va el fondo del océano cuando se aleja de la dorsal?
Si el fondo nace sin parar y la Tierra no se hincha, tiene que desaparecer en algún lugar. Hess propuso que la corteza oceánica vieja se destruye en las fosas [6]. Según el USGS, los terremotos se concentran en las fosas y ayudan a localizar las zonas donde la litosfera oceánica se hunde en el manto [5]. Ese proceso se llama subducción: una placa baja por debajo de otra.
La fosa más profunda es el Abismo Challenger, en el extremo sur de la fosa de las Marianas, en el Pacífico occidental: según la NOAA, unos 10 935 m de profundidad [7]. Las medidas de esa profundidad cambian un poco según el método.
5. ¿Por qué esa cinta transportadora hace que el fondo sea joven?
Juntemos las piezas. El fondo del océano nace en las dorsales, se aleja, y en las fosas la parte más vieja baja al manto. Como lo antiguo se destruye, lo que queda a la vista es sobre todo joven [1][2]. Las rocas continentales no siguen ese ciclo, y por eso algunas conservan miles de millones de años.
6. ¿Existe algún trozo de fondo oceánico más antiguo de lo normal?
Sí, y se sigue discutiendo. Un estudio publicado en Nature Geoscience analizó con un magnetómetro remolcado por un barco el fondo de la cuenca de Heródoto, en el Mediterráneo oriental. Según el resumen de Yale Environment 360, su corteza tendría entre 315 y 365 millones de años, es decir, bastante más que el límite habitual [2]. Es una estimación hecha a partir de las franjas magnéticas, no una fecha medida directamente, y por eso hay que leerla con cuidado.
Una pista para seguir investigando: la edad más antigua del fondo del océano es un dato que los científicos pueden revisar.
7. ¿Cómo puedes buscar dorsales y fosas en un atlas?
Abre un atlas, impreso o en pantalla, en una página del mundo donde el relieve del fondo marino esté coloreado. Busca primero una línea larga y estrecha, más clara o con relieve, que recorre el centro del Atlántico: es la dorsal. Luego busca, en los bordes del Pacífico, franjas de color más oscuro: son fosas. Con el dedo, traza un posible camino desde la dorsal hasta una fosa y, con la escala del mapa, calcula más o menos cuántos kilómetros son. Después, busca las líneas largas de color que recorren el centro de otros océanos y las franjas oscuras de sus bordes.