1. Plinio el Viejo habló de arbustos, no de arena, en el registro más antiguo de esta creencia
El registro más antiguo de esta creencia popular se encuentra en una frase escrita por el naturalista romano Plinio el Viejo (23-79 d.C.) en su obra Historia Natural. En ella se describe que el avestruz cree que queda completamente oculto solo por meter el cuello en un arbusto [1].
En ese texto original no aparece la palabra «arena». No está claro cómo cambió la idea de los arbustos a la arena. Sin embargo, los historiadores suponen que esta frase fue la base del mito que conocemos hoy [2].
2. Tres situaciones en las que el avestruz baja la cabeza al suelo
El avestruz tiene varios momentos en los que acerca su cabeza al suelo. El primero ocurre cuando cuida los huevos en el nido. Baja la cabeza para girar los huevos con el pico [3]. Se explica que lo hace para distribuir el calor de manera uniforme sobre todos los huevos [4].
La segunda situación es cuando traga arena o piedras pequeñas. Esto ayuda a triturar la comida dentro de su estómago, por lo que su cabeza se acerca al suelo mientras busca estos materiales [3].
La tercera situación es cuando siente un peligro del que no puede escapar. En ese caso, se tumba en el suelo sin moverse y apoya la cabeza y el cuello planos sobre la tierra [5]. Aquí es importante destacar que no «entierra» la cabeza, sino que la «apoya plana» contra el suelo.
Nota: Si observas a un avestruz tumbado en el suelo, puede estar tumbado ante un peligro del que no puede escapar.
3. Por qué el avestruz parece enterrar la cabeza cuando se lo ve desde lejos
Otra pista clave es el color de la cabeza y el cuello. Según el Zoológico de San Diego, la cabeza y el cuello del avestruz son de un color claro que se confunde con el color de la tierra. Por eso, desde la distancia, puede parecer que ha enterrado la cabeza en la arena [5].
El avestruz es el ave más grande del mundo. La altura del macho es de aproximadamente 2.1 a 2.7 metros, y la de la hembra, de 1.7 a 1.9 metros [5]. Cuando un ave tan alta se tumba en el suelo, la cabeza al final del cuello es difícil de ver a lo lejos.
La combinación de «bajar la cabeza» y «parecer del mismo color que la tierra» hace que sea fácil imaginar que la cabeza ha desaparecido, aunque no sea así.
4. Cómo se defiende el avestruz: primero corre para escapar del peligro
Cuando el avestruz siente peligro, su primera reacción es correr para escapar. Se dice que puede alcanzar casi 70 km/h en distancias cortas [6]. Sin embargo, esta es la velocidad máxima en un sprint corto; no suele mantener esa rapidez durante mucho tiempo.
Tumbarse en el suelo y quedarse quieto es una acción que realiza solo cuando siente que no puede escapar [5].
Nota: Según National Geographic, el avestruz primero huye corriendo al sentir peligro, alcanzando hasta casi 70 km/h. Esto demuestra que la historia de esconder la cabeza para pasar el peligro tiene la lógica invertida respecto a su comportamiento real.
5. Cómo el mito del avestruz se convirtió en una expresión común
En inglés existe la expresión «bury your head in the sand» (enterrar la cabeza en la arena). Se usa para describir a quien evita mirar una realidad incómoda, y proviene de este mito [7].
Los diccionarios de frases explican que Plinio fue quien registró por primera vez esta idea. Pero su texto hablaba de arbustos, y no se sabe con certeza cuándo nació exactamente la expresión moderna sobre la arena.
Nota: Podemos ver este caso como un ejemplo donde la metáfora se separó del comportamiento real del animal y cobró vida propia en el lenguaje.
6. Un experimento para hacer en casa con objetos marrones y papel marrón
Para hacer en casa: coloca objetos pequeños de color marrón sobre papel marrón y aléjate poco a poco para ver cómo cambian. Podrás notar cómo algo que se ve claramente de cerca se vuelve difícil de distinguir desde lejos.
Para hacer al salir: si visitas un zoológico con avestruces, busca momentos en los que bajen la cabeza y piensa qué están haciendo. Si hay cuidadores disponibles, preguntarles sus explicaciones es una buena manera de aprender.
Para leer más: el artículo sobre avestruces de la edición japonesa de National Geographic está disponible en japonés.