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¿Desde cuándo tienen número las páginas de los libros y para qué se pusieron?

Categoría: Historia y cultura

Hoy nos parece normal decir «abre el libro por la página 12». Pero un libro puede abrirse por donde quieras sin tener ni un solo número. De hecho, los libros formados por hojas, como los actuales, existían desde hacía siglos cuando alguien empezó a imprimir números en sus hojas.

La respuesta corta: el primer libro impreso conservado con hojas numeradas es un pequeño sermón de hacia 1470, hecho en Colonia (hoy Alemania). Las páginas numeradas, una cifra por cada cara de la hoja, aparecen impresas en Venecia en 1499, en libros de Aldo Manucio. Los números llegaron cuando hizo falta decirle a otra persona «mira aquí» y encontrar un lugar concreto del texto. En el resto de la página vemos cómo se llegó hasta ahí.

1. Un rollo había que desenrollarlo; un libro de hojas se abre por la mitad

A comienzos del siglo I, los libros del mundo grecorromano eran sobre todo rollos de papiro. Para llegar a un pasaje del medio había que ir desenrollando. Hacia la Antigüedad tardía, la mayoría de los libros ya eran códices: hojas cosidas por un lado, muy parecidas a los libros actuales [1].

Abrir por la mitad es una ventaja evidente. Aun así, la British Library recuerda que los motivos del cambio siguen discutiéndose y que los textos literarios, sobre todo en griego, se siguieron escribiendo principalmente en rollo hasta el siglo IV [1]. No sabemos cuánto pesó la comodidad de buscar frente a otras razones.

Lo importante para nuestra pregunta es esto: poder abrir un libro por el medio no es lo mismo que tener un número en cada página. Entre una cosa y otra pasó mucho tiempo.

2. Antes de los números, quien hacía el libro ya tenía marcas para no perder el orden

Imagina un taller donde cientos de hojas sueltas tienen que quedar en el orden correcto antes de coserlas. Las hojas se plegaban y se reunían en cuadernillos, normalmente de ocho hojas. Para no confundirlos, a veces se escribía al pie de una página la primera palabra de la página siguiente: un reclamo (catchword, en inglés). Así, quien encuadernaba sabía qué cuadernillo venía después [2].

Esas marcas servían a quien fabricaba el libro, no a quien lo leía. Un lector no puede decirle a un amigo «ve a la palabra que está al pie de la página» y esperar que lo encuentre. El número de página resuelve un problema distinto: ayudar a quien lee.

3. El primer libro impreso conservado con hojas numeradas es de hacia 1470

El catálogo de la Bodleian Library (Oxford) describe un pequeño libro impreso en Colonia por Arnold Ther Hoernen en 1470: un sermón de 11 hojas, de formato en cuarto (un pliego de papel doblado dos veces) [3]. Un artículo de tipografía lo presenta como el primer libro conservado que lleva foliación impresa, es decir, números en las hojas. Los números están en el margen de las hojas, más o menos a media altura [4].

Hay que leer bien la expresión «foliación». Aquí el número va por hoja (un papel con anverso y reverso), no por cada cara. Hoy llamamos «paginación» a la numeración cara por cara. La diferencia se nota en un libro de 100 hojas: con foliación llega al 100; con paginación, al 200.

Y hay una advertencia honesta: «el primero» significa «el primero que se ha conservado y se conoce». Pudo haber otros anteriores que se perdieron. Tampoco se puede asegurar quién fue el primer impresor en numerar hojas; solo sabemos cuál es el ejemplo más antiguo que ha llegado hasta hoy.

4. En 1499, en Venecia, Aldo Manucio numeró las páginas para localizar el texto

La paginación impresa de uso sistemático se asocia al impresor veneciano Aldo Manucio, que publicó en 1499 libros con las páginas numeradas. Según el resumen de un estudio del investigador Koichi Yukishima, entre 1499 y 1514 imprimió 17 libros paginados, 13 de ellos en griego [5].

¿Para qué? El resumen dice que la paginación de Aldo servía sobre todo para indicar la posición de los textos mediante números de página. De esos 17 libros, nueve llevaban tabla de contenidos y dos, un índice [5]. Un índice es una lista de palabras o temas con el número de la página donde aparecen; sin números, no tendría a dónde enviar al lector. Por eso conviene hablar de «localizar el texto» y no solo de «hacer un índice»: no todos los libros con números tenían índice.

El resumen añade que la idea no se quedó en Venecia: influyó en impresores de Lyon, Florencia y Basilea, y Johann Froben, de Basilea, la extendió por la cuenca del Rin, París y Amberes hacia 1520 [5].

5. Poner números en las páginas tardó en volverse costumbre

Antes de la imprenta, la foliación era rara hasta el final de la Edad Media. Además, cada copia a mano era distinta de las demás, así que un número servía poco para citar o comparar entre ejemplares [4]. Con libros impresos de una misma edición, los números de página suelen permitir que distintas personas encuentren el mismo pasaje.

Aun así, la misma fuente indica que imprimir números de página solo se volvió práctica común a partir del segundo cuarto del siglo XVI, es decir, entre 1525 y 1550 aproximadamente [4]. Es una afirmación de un artículo de divulgación, no de un estudio especializado, así que conviene tomarla como orientación y no como fecha exacta.

6. Cómo comprobarlo con un libro que tengas en casa

Toma un libro y mira dónde está impreso el número: ¿abajo en el centro, o arriba en una esquina? Busca la primera página que lleva un número y anota qué número aparece; la portada y las primeras hojas suelen no mostrarlo, aunque cuentan. Después, si el libro tiene índice al final, busca una palabra, anota la página y ábrelo: estás usando, con más de 500 años de diferencia respecto a aquellos primeros libros, la misma herramienta que se fue formando entre Colonia y Venecia.

Si quieres ir a las fuentes, el catálogo de la Bodleian y el artículo sobre Aldo Manucio (enlaces abajo) son una buena puerta de entrada, aunque están en inglés.

Fuentes

  1. British Library, «The beginnings of the Codex» (Cillian O’Hogan). Se leyó el texto de la entrada del blog, en inglés (el contenido llegó truncado, sin el final). https://www.bl.uk/stories/blogs/posts/the-beginnings-of-the-codex (Libros en rollo de papiro a inicios del siglo I; mayoría en códice en la Antigüedad tardía; la literatura en rollo hasta el siglo IV; los motivos siguen discutidos. Es un blog de una biblioteca, no un artículo académico.)
  2. College of Physicians of Philadelphia, Historical Medical Library, «Quires and catchwords and missing folio, oh my!». Se leyó el texto completo de la entrada, en inglés. https://histmed.collegeofphysicians.org/medieval-monday-18/ (Cuadernillos de unas 8 hojas y reclamos como ayuda del encuadernador. Es una entrada breve sobre un manuscrito concreto; el término en español «reclamo» es nuestra traducción.)
  3. Bodleian Libraries, catálogo TEXT-inc (15cBOOKTRADE), registro ISTC ir00303000: sermón impreso en Colonia por Arnold Ther Hoernen, 1470. Se leyó el registro catalográfico, en inglés, de forma parcial (llegó truncado). https://textinc.bodleian.ox.ac.uk/catalog/tir00303000 (Lugar, impresor, fecha 1470, 11 hojas, formato en cuarto. La parte del registro que habla de la numeración no se llegó a leer; ese dato viene de la fuente siguiente.)
  4. John Boardley, «The First Printed Page Numbers», I Love Typography (2014). Se leyó el texto completo, en inglés. https://ilovetypography.com/2014/02/21/the-first-printed-page-numbers/ (Primer libro conservado con foliación impresa, números en el margen a media altura; práctica común desde el segundo cuarto del siglo XVI; foliación rara en la Edad Media. Es un artículo de divulgación; las fechas de difusión son orientativas.)
  5. Koichi Yukishima, «Pagination printed by Aldus Manutius», Bibliothecae.it (Universidad de Bolonia). Se leyó solo la página con el resumen, en inglés; el PDF completo no se pudo leer. https://bibliothecae.unibo.it/article/view/11024 (17 libros paginados entre 1499 y 1514, 13 en griego; propósito de localizar textos por número de página; 9 con tabla de contenidos y 2 con índice; difusión a Lyon, Florencia y Basilea. El resumen no indica qué libro fue el de 1499. Un estudio en japonés del mismo autor, que no se pudo leer en esta versión, atribuye el origen del paginado de 1499 a los índices; aquí se prefiere lo que dice este resumen, más matizado.)

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