1. ¿Por qué las personas con Parkinson pueden caminar al cruzar líneas en el suelo?
El Parkinson es una enfermedad que provoca dificultad para iniciar el movimiento y lentitud al realizarlo. Sin embargo, bajo ciertas condiciones, la misma persona puede moverse a una velocidad cercana a la normal. Este fenómeno se conoce como "kinesis paradójica" y se ha reportado cuando existen fuertes motivaciones o señales externas que permiten superar temporalmente la lentitud motora [5].
Un ejemplo conocido son las líneas en el suelo. Se ha demostrado que, si se dibujan líneas transversales en el piso separadas por la distancia de un paso, incluso pacientes con movimientos lentos pueden caminar a velocidad normal. Además, se han documentado casos donde pacientes no podían dar un paso sobre papeles en el suelo, pero sí podían subir una escalera. En 1921, ya se reportaron casos similares con escaleras [5].
También existen ejemplos en situaciones de emergencia. Tras el terremoto de L'Aquila, en Italia, en 2009, se entrevistó a 14 pacientes con Parkinson. Todos ellos lograron levantarse durante la noche, evacuar sus casas y muchos ayudaron a otras personas [5].
Es importante aclarar que esta capacidad de moverse es temporal y no significa que la enfermedad haya desaparecido. Antes de analizar qué causa la dificultad motora, veamos el origen del nombre de esta condición.
2. James Parkinson describe la enfermedad en 1817
En 1817, el médico londinense James Parkinson (1755-1824) publicó un libro de 66 páginas titulado "Ensayo sobre la parálisis agitante". Basándose en la observación de 6 personas, describió síntomas como el temblor en reposo, la postura inclinada hacia adelante y la tendencia a acelerar el paso mientras caminaba [2].
Parkinson escribió que, en esta enfermedad, "la sensación y la inteligencia no se ven afectadas". No obstante, investigaciones posteriores han corregido esta afirmación, ya que se ha descubierto que existen síntomas más allá de los motores [2].
Se dice que la consolidación del nombre "enfermedad de Parkinson" se debe al médico francés Jean-Martin Charcot. Hacia la década de 1860, comenzó a usar este término y se cuenta que recomendó a sus estudiantes del hospital Salpêtrière traducir el trabajo original de Parkinson [2].
El nombre de la enfermedad es, en esencia, un registro de las observaciones de una persona que continuó siendo leído por generaciones posteriores. Esto nos deja con la pregunta: ¿qué falta en el cerebro?
3. La dopamina y su papel en el movimiento
El sueco Arvid Carlsson descubrió que, al administrar a animales de laboratorio un medicamento llamado reserpina, estos perdían la capacidad de moverse por iniciativa propia. Sin embargo, al suministrarles L-Dopa, un precursor de la dopamina, los animales volvían a moverse. Este comportamiento, similar al del Parkinson, fue una pista clave [3].
Carlsson demostró que la dopamina no es solo un material, sino un neurotransmisor, es decir, una sustancia que transmite señales de una neurona a otra. En el año 2000, recibió el Premio Nobel de Fisiología o Medicina, junto con otros dos científicos, por el descubrimiento de la transmisión de señales en el sistema nervioso [3].
En 1960, Oleh Hornykiewicz, de la Universidad Médica de Viena, publicó que en los cerebros de pacientes con Parkinson había una gran disminución de dopamina en los ganglios basales. Este hallazgo conectó la "inmovilidad" vista en los experimentos animales con los cambios reales en el cerebro humano [4].
Según la explicación actual, se cree que el daño a las células nerviosas dopaminérgicas de la sustancia negra está relacionado con el inicio de la enfermedad, aunque la causa raíz aún no se conoce [1].
4. Medicamentos como la L-Dopa que reponen la dopamina que falta
Esto llevó a investigar el uso de L-Dopa. En 1961, Hornykiewicz, junto con Birkmayer, demostraron los efectos terapéuticos de la L-Dopa [4]. Hoy en día, la L-Dopa sigue siendo un medicamento central en el tratamiento del Parkinson [3].
Aunque este tratamiento alivia los síntomas, no elimina la enfermedad. Según el Centro de Información sobre Enfermedades Raras, la causa sigue siendo desconocida en esta etapa, aunque se sabe que intervienen anomalías genéticas y factores ambientales. No existe un tratamiento curativo establecido; todos los tratamientos son sintomáticos, incluyendo la farmacoterapia y terapias quirúrgicas como la estimulación cerebral profunda [1].
En Japón, en el año fiscal 2019 (Reiwa 1), hubo 135.152 personas que poseían certificados de atención médica para esta condición. Esta cifra representa a los titulares de dichos certificados, no el número total de pacientes. La aparición de la enfermedad es más frecuente entre los 50 y 65 años, y los casos en menores de 40 años se clasifican como de inicio juvenil [1].
A pesar de ser una enfermedad progresiva, el pronóstico vital no es necesariamente malo; se estima que la esperanza de vida promedio es solo de 2 a 3 años menor que la de la población general [1].
5. ¿Qué sabemos sobre cómo las señales externas permiten moverse?
Aunque falta dopamina, la presencia de señales externas permite el movimiento. La explicación de este mecanismo está aún en etapa de hipótesis. Una teoría sugiere que los circuitos cerebrales que manejan la motivación y las emociones (el sistema límbico) podrían influir en la velocidad del movimiento. Dado que la motivación altera la velocidad de la acción, se ha propuesto que el sistema límbico podría interactuar con las áreas cerebrales que controlan el movimiento [5]. No obstante, este mecanismo no está confirmado.
El hecho de que la capacidad de moverse sea temporal es una característica fundamental de este fenómeno [5].
6. Un experimento casero con cinta adhesiva para probar las líneas en el suelo
Para experimentar en casa, busca un pasillo amplio y sin personas. Mide tu paso normal durante 3 pasos y coloca cinta adhesiva en el suelo, perpendicular a la dirección de la marcha, en las marcas de tus huellas. Anota si la facilidad para dar el paso cambia al caminar normalmente versus al cruzar las líneas de cinta. Ten en cuenta que esto registra la sensación de una persona sana y no replica la experiencia de alguien con la enfermedad. Realiza la actividad con zapatos antideslizantes y sin gente alrededor.
Para leer más, puedes consultar la página del Centro de Información sobre Enfermedades Raras sobre el Parkinson para obtener explicaciones oficiales sobre síntomas y tratamientos. También hay artículos explicativos en inglés sobre el ensayo de 1817 disponibles en SciELO [2].