1. Expulsar los órganos no es vomitar: se rompen tejidos y los órganos salen
Cuando se habla de «sacar las tripas», uno imagina una boca que vomita. No es eso. En los pepinos de mar, la evisceración ocurre porque se rompen tejidos en una zona de salida y los órganos salen por la abertura que se forma [1]. La salida depende del grupo. En los dendrocirótidos, un grupo de pepinos de mar con tentáculos ramificados, se rompe la pared de la parte delantera y salen el tubo digestivo, los tentáculos y la faringe. En otros grupos, como los holotúridos y los sinaláctidos, los órganos salen por el ano [1].
Es rápido. En un experimento con la especie Holothuria parva, los investigadores inyectaron una solución de cloruro de potasio y, en cerca de un minuto, según el resumen de OceanBites, el animal expulsó la mitad de su órgano respiratorio y casi todo el tubo digestivo [3]. Como la evisceración se provocó con una sustancia, no sabemos si en el mar sucede a esa velocidad.
¿Para qué serviría? La explicación más repetida es la defensa: una masa de órganos lanzada hacia fuera podría asustar a un depredador o distraerlo [3]. Es una hipótesis razonable, no una escena observada con todo detalle. Y hay más de un posible detonante: se han visto evisceraciones con el aumento de la temperatura del agua, la baja salinidad o la falta de oxígeno [1].
2. Los tejidos no son débiles: parecen aflojarse con una señal del propio animal
Aquí está lo curioso. En los pepinos que expulsan por delante, la rotura se concentra en tres puntos: la parte delantera de la pared del cuerpo, que se puede replegar hacia dentro (los biólogos la llaman introverto), el tendón de un músculo que sujeta la faringe y la unión entre el intestino y la cloaca, la cámara final del tubo digestivo [1].
Se podría pensar que esos puntos son simplemente frágiles. La revisión científica indica lo contrario: no son débiles por naturaleza. En pruebas mecánicas, el introverto no mostró el ablandamiento y la rotura propios de la evisceración, y los tendones resultaron resistentes. Lo que cambia durante la evisceración es la matriz que une las fibras de colágeno: las fibras siguen ahí, pero pierden cohesión, y el tejido adquiere un aspecto como «disuelto en agua» [1]. Una imagen para entenderlo (es solo una comparación): algo que aguanta cualquier tirón, pero que se suelta cuando cambia lo que lo mantiene unido. Los datos vienen de grupos estudiados, sobre todo dendrocirótidos, y aún no se conoce la señal química exacta.
Esa señal parece venir del sistema nervioso. Una descarga eléctrica puede provocar la evisceración y la anestesia la impide [1]. Además, el líquido que rodea los órganos (líquido celómico) de un animal que acaba de eviscerarse provoca la evisceración si se inyecta en otro animal; el de un animal normal, no. Los autores creen que la sustancia responsable podría ser un neuropéptido, pero su naturaleza química aún no se conoce [1].
3. El intestino nuevo crece a partir del mesenterio, la membrana que queda dentro del cuerpo
Tras expulsar el tubo digestivo, queda dentro del animal el mesenterio, la membrana fina de la que colgaba el intestino. Esa membrana es el punto de partida. En Holothuria glaberrima, las células que forman el intestino nuevo proceden del mesenterio [2]. El borde roto se engrosa y forma un esbozo (los investigadores lo llaman anlage o rudimento) [4].
En esta especie se ha descrito el calendario, día a día [2]:
- En las primeras 24 horas, el borde roto empieza a repararse.
- Al quinto día, el borde se ha engrosado.
- Al séptimo día, el esbozo es una varilla sólida.
- Al día 14 ya existe el hueco del tubo, y su revestimiento interior se forma con brotes que crecen desde el esófago y desde la cloaca.
- En la tercera semana, el intestino crece y la revisión lo describe como funcional; esa fuente no detalla aquí el criterio usado.
Otra especie, Holothuria parva, que expulsa los órganos por el ano, empezó a regenerar a los tres días. Algo más de tres semanas después de la evisceración, el intestino ya iba de la boca al ano, y se encontró comida dentro, señal de que funcionaba. A los dos meses, el aparato digestivo nuevo se parecía mucho al original [3]. Así que perder los órganos y rehacerlos forman un solo proceso: lo que queda tras la expulsión es la base de la reconstrucción.
4. No todos los pepinos de mar lo hacen igual ni en los mismos días
Hay muchas especies, y ni la salida ni el calendario son idénticos. Algunas expulsan órganos por una abertura delantera y otras por el ano; depende del grupo y la especie [1] [3]. Los tiempos también cambian: las cifras de H. glaberrima y de H. parva vienen de estudios distintos, con métodos y criterios distintos de «ya está regenerado», así que no conviene mezclarlas ni promediarlas. Una revisión añade que algunas especies recuperan el intestino en menos de cuatro semanas [2]; eso es un orden de magnitud, no una regla.
Por eso, cuando leas un dato sobre regeneración, conviene preguntarse tres cosas: de qué especie habla, cómo se provocó la evisceración y qué se midió para considerar que el intestino ya funcionaba.
5. Lo que todavía no se sabe sobre la evisceración y la regeneración
Aún se desconoce la química exacta de la señal que ordena aflojar los tejidos [1]. Tampoco está claro si H. parva puede repetir el proceso varias veces; es una posibilidad, no algo comprobado [3]. Y el mesenterio no es solo «un andamio»: los estudios actuales intentan averiguar qué células se transforman y con qué señales [4]. Nada de esto significa que las personas podamos regenerar órganos de esta manera; son preguntas de biología básica.
6. Cómo observar un pepino de mar sin tocarlo
Si tienes ocasión de ver uno, mira sin tocar: no lo agarres ni muevas el agua a su alrededor. La evisceración puede aparecer ante distintos estímulos, así que es mejor no provocar ninguno. Fíjate en tres cosas: que no tiene patas como las de un cangrejo, dónde están su boca y su ano y cómo se desplaza muy despacio. Después, busca en una de las fuentes de abajo la especie que viste y comprueba cómo expulsa los órganos y cuánto tarda en regenerar, para comparar con lo que acabas de leer.