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Mientras dormimos, ¿el cuerpo solo descansa o cambia su forma de trabajar?

Categoría: El cuerpo

Cuando dormimos, parece que el cuerpo se apaga como un aparato. Pero la ciencia sugiere otra cosa: de noche no se detiene, sino que pasa a funcionar de otra manera.

La respuesta corta: varias cosas cambian de forma ordenada. Las manos y los pies sueltan calor al acercarse el sueño, la presión arterial suele bajar y un estudio pequeño sugiere que interviene un ajuste del propio cuerpo, los músculos se quedan flojos durante el sueño REM y las defensas se relacionan con el sueño en las dos direcciones. Vamos a ver cada cambio y, sobre todo, hasta dónde llegan las fuentes.

1. ¿El sueño es igual durante toda la noche?

No. Según los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (NHLBI), al dormir pasamos por dos fases: el sueño sin movimientos oculares rápidos (no REM) y el sueño REM (por «rapid eye movement»; en español, también MOR). El ciclo completo empieza de nuevo cada 80 a 100 minutos, y lo normal son entre cuatro y seis ciclos por noche[1].

El sueño no REM tiene tres etapas: un paso entre la vigilia y el sueño, un sueño ligero y el sueño profundo, que suele ocupar más tiempo al principio de la noche. En el sueño REM, el cerebro está casi tan activo como despierto y es cuando solemos soñar[1]. Esa cifra de 80 a 100 minutos es un promedio: cada persona tiene su propio ritmo.

Ya con esto se ve que no hay un único «modo dormido». Lo que sigue es una lista de cambios concretos y de la pregunta que los une: ¿qué hace el cuerpo mientras duerme?

2. ¿Por qué se calientan las manos y los pies cuando nos da sueño?

Un equipo de investigación de Basilea (Suiza) estudió a personas antes de dormir y midió la temperatura de la piel de manos y pies. Encontró que cuanto más se dilataban los vasos sanguíneos de la piel de las manos y los pies, es decir, cuanto más calor soltaban, más rápido se dormían esas personas. Fue el mejor predictor del sueño rápido que midieron[2].

La idea es esta: soltar calor por las extremidades podría estar relacionado con cambios en la temperatura del cuerpo que ayudan a dormirse[2]. Las manos calientes pueden coincidir con esa liberación de calor al acercarse el sueño, pero por sí solas no permiten saber si alguien tiene fiebre.

Un aviso: ese estudio observó variaciones naturales, no probó que calentar los pies a propósito te haga dormir mejor. Las páginas que lo prometen van más allá de lo que dice el artículo.

3. ¿Por qué baja la presión arterial por la noche: es solo cansancio?

Es normal que la presión arterial sea más baja durante el sueño. Se suele explicar como un efecto del reposo: el cuerpo se relaja y la presión baja sin más.

Un estudio de 2007 en la revista Hypertension, con 12 personas sanas, puso a prueba esa idea. Los investigadores subieron la presión nocturna hasta valores de día con un medicamento administrado por vía intravenosa y observaron la respuesta del cuerpo. Según el resumen del estudio, los resultados apuntan a un mecanismo central, del cerebro, que reajusta activamente la presión durante el sueño, con un cambio en el punto de ajuste del reflejo que regula la presión (el barorreflejo)[3].

Una forma sencilla de imaginarlo, que es solo una comparación: como si el termostato de una casa se programara más bajo por la noche. En la casa lo decide una persona; en el cuerpo, según el estudio, lo decide un mecanismo central.

Hay que tener en cuenta el tamaño del estudio: participaron 12 personas, así que este estudio no permite dar un porcentaje de cuánto baja la presión en general. Lo que sí sugiere es la dirección: la presión nocturna se parece más a un «cambio de ajuste» que a un simple «apagado».

4. ¿Qué pasa con los músculos y la temperatura durante el sueño REM?

En el sueño REM los ojos se mueven, el cerebro está activo y, según el NHLBI, los músculos normalmente se quedan flojos para evitar que hagamos con el cuerpo lo que soñamos[1]. Es el mismo mecanismo del que se habla en el artículo sobre la parálisis del sueño: cuerpo en pausa, mente activa.

Hay otro cambio menos conocido: durante el sueño REM el cuerpo no regula bien su temperatura[1]. Por eso, dice el NHLBI, en lugares fríos se tiene menos sueño REM[1].

Así, dentro de una misma noche, el cerebro, los músculos y el control de la temperatura pueden cambiar de manera distinta según la fase del sueño. Esto responde a la pregunta del título en pequeño: el cuerpo no se apaga, va cambiando de modo.

5. ¿Qué relación hay entre dormir y las defensas del cuerpo?

Una revisión de 2019 en Physiological Reviews (Besedovsky, Lange y Haack) resume muchos estudios y concluye que el sueño y el sistema inmunitario se influyen en los dos sentidos: las infecciones y la inflamación pueden cambiar el sueño, y el sueño influye en la respuesta inmunitaria, en el riesgo de infecciones y en cómo responde el cuerpo a las vacunas[4].

Lo que no dice es que «dormir cura». Lo que se puede afirmar es que hay una relación en dos direcciones; no que dormir mucho garantice no enfermar.

6. ¿Y el cerebro: hace algo especial mientras dormimos?

En 2013, un grupo de la Universidad de Rochester (Estados Unidos) publicó en Science un experimento con ratones. Durante el sueño natural, y también bajo anestesia, el espacio entre las células del cerebro aumentaba, el líquido cefalorraquídeo circulaba más y se eliminaban más rápido sustancias de desecho como la proteína beta-amiloide[5]. Los autores proponen que una función del sueño podría ser limpiar residuos que se acumulan al estar despiertos.

Eso se midió en ratones. No sabemos si en las personas ocurre igual ni en qué cantidad, así que lo tomamos como una pista, no como un dato sobre ti.

7. ¿Qué puedes observar tú, y qué queda por investigar?

La próxima vez que tengas mucho sueño, apoya la palma de la mano en tu mejilla y fíjate en cómo sientes la temperatura de la mano; compárala con la de otro momento del día. Quizá notes la mano más cálida; quizá no, porque cada persona es distinta, y no pasa nada.

Queda una pregunta abierta: cómo se coordinan todos estos cambios. Las fuentes de este artículo muestran cada cambio por separado, pero no explican si hay un reloj común que los ordene. Si quieres seguir, puedes leer el resumen del estudio sobre la presión arterial[3], la revisión sobre sueño y defensas[4] o la página del NHLBI sobre las fases del sueño[1].

Fuentes

  1. NHLBI (Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre, EE. UU.), «Sleep Phases and Stages» (en inglés). https://www.nhlbi.nih.gov/health/sleep/stages-of-sleep (Institución pública. Leí la página completa. Sirve para la duración de los ciclos, el sueño REM, la flacidez muscular y la regulación de la temperatura.)
  2. Kräuchi, K., Cajochen, C., Werth, E. y Wirz-Justice, A., «Warm feet promote the rapid onset of sleep» (en inglés), Nature 401, 36-37 (1999). https://doi.org/10.1038/43366 (Fuente primaria. Solo pude leer un resumen del contenido a través de una búsqueda, no el texto completo; por eso no doy cifras de temperatura.)
  3. Sayk, F. et al., «To dip or not to dip: on the physiology of blood pressure decrease during nocturnal sleep in healthy humans» (en inglés), Hypertension 49(5) (2007): 1070-1076. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/17353512/ (Fuente primaria. Solo accedí al resumen del estudio, a través de un servicio que lo resume; no leí el texto completo.)
  4. Besedovsky, L., Lange, T. y Haack, M., «The Sleep-Immune Crosstalk in Health and Disease» (en inglés), Physiological Reviews 99(3) (2019). https://doi.org/10.1152/physrev.00010.2018 (Revisión científica. Solo accedí al resumen, a través de un servicio que lo resume; no leí el texto completo.)
  5. Xie, L. et al., «Sleep drives metabolite clearance from the adult brain» (en inglés), Science 342 (2013): 373-377. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC3880190/ (Fuente primaria, experimento en ratones. Solo accedí al resumen, a través de un servicio que lo resume; no leí el texto completo.)

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