1. ¿Qué tiene de especial posarse en un solo cable?
Una idea muy extendida dice que «cuanto más voltaje, más peligro». Es cierta cuando tocas el cable estando en el suelo, pero no es toda la historia. Para que una corriente atraviese un cuerpo hace falta una diferencia de potencial eléctrico (lo que llamamos tensión) entre dos puntos de ese cuerpo, como entre una mano y un pie. Según el MIT, un ave posada en un cable tiene las dos patas al mismo potencial eléctrico, así que no hay diferencia de tensión a lo largo de su cuerpo y no circulan electrones por él [1].
Una forma de imaginarlo, que es solo una comparación nuestra: piensa en una pelota sobre una mesa horizontal. Aunque la mesa esté muy alta, la pelota no rueda, porque no hay pendiente. La altura de la mesa sería el voltaje del cable; lo que haría rodar la pelota (la corriente) es una pendiente, es decir, una diferencia entre dos puntos. Ten en cuenta que es una comparación: la electricidad no funciona exactamente como una pelota.
La electricidad del cable no se detiene porque el ave esté ahí: sigue circulando por el metal, que la conduce mucho mejor que el cuerpo del ave.
2. ¿Por qué el ave tampoco cierra un circuito hacia el suelo?
Hay una segunda razón. Para que circule una corriente peligrosa por el ave, hace falta una diferencia de potencial y un camino completo entre esos puntos, un circuito. Un profesor de ingeniería eléctrica de la Universidad de la Columbia Británica (Canadá), citado por la compañía eléctrica BC Hydro, explica que las aves ya están lejos del suelo cuando aterrizan en el cable, así que «no hay un camino cercano» por el que el circuito pueda cerrarse [2].
Fíjate en que las dos razones se refuerzan: el ave está en un solo conductor, y no toca nada que la una con el suelo. Si falla una de ellas, el panorama cambia, como veremos enseguida.
3. ¿En qué situaciones sí se electrocutan las aves?
Cuando su cuerpo une dos puntos con distinta tensión. El MIT da dos ejemplos: extender un ala o una pata hasta un segundo cable con otro potencial eléctrico, o posarse en un poste clavado en la tierra y tocar a la vez un cable, de modo que el poste le ofrece un camino hacia el suelo [1]. BC Hydro añade que tocar otro cable o el poste puede provocar un cortocircuito, y recoge un caso en el que unas aves africanas de pico grande recibieron descargas al tocar con el pico cables vecinos [2].
Por eso importan dos cosas: el tamaño del ave y la separación entre los cables. Un gorrión es tan pequeño que apenas puede alcanzar dos puntos a la vez; un ave con alas muy anchas, sí. Un reportaje de la revista de consumo Consumer, de 2007, que recoge datos de la organización SEO/BirdLife, dice que el peligro aparece cuando el ave toca a la vez dos cables, o un cable y el poste. También señala como más peligrosos los tendidos con apoyo metálico, cruceta (el brazo horizontal donde se sujetan los cables) y aisladores rígidos [3]. Es una fuente periodística y antigua, así que conviene tomarla como orientación.
En esos reportajes aparecen sobre todo rapaces (águilas, búhos reales), cigüeñas y córvidos, porque usan postes y torres como atalaya o dormidero [3]. La Corporación Financiera Internacional (IFC), parte del Banco Mundial, también dice que las rapaces grandes y las cigüeñas que se posan o descansan en postes de distribución son las más afectadas [4].
4. ¿Es un problema grande para las aves?
Lo suficiente como para que existan leyes. El reportaje de Consumer cita a SEO/BirdLife, que estimaba que los tendidos matan a más de un millón de aves al año en España, sumando electrocuciones y choques contra los cables, y que en 15 años habían muerto más de 120 águilas imperiales ibéricas por electrocución, una especie con unas 220 parejas reproductoras en aquel momento [3]. Son cifras de una organización ecologista recogidas por un medio, y de hace casi veinte años; sirven para ver la dimensión del problema, no como dato actual.
En España, el Real Decreto 1432/2008 fija normas técnicas para líneas aéreas de alta tensión con conductores desnudos situadas en las llamadas zonas de protección, con el fin de reducir los riesgos de electrocución y de colisión de las aves. Entró en vigor el 14 de septiembre de 2008 y se aplica a líneas de más de 1 kV; su artículo 6 regula las medidas contra la electrocución en líneas de hasta 66 kV [5]. Las comunidades autónomas delimitan esas zonas, y la norma reconoce que reducir estos riesgos también mejora la calidad del suministro eléctrico [5].
5. ¿Cómo se pueden diseñar los tendidos para que las aves estén a salvo?
Si el peligro nace de la distancia entre piezas, la solución está en el diseño. La IFC resume los principios para líneas nuevas: mantener distancias seguras entre las piezas con tensión y las que están conectadas a tierra, elegir bien el tipo y la posición de los aisladores y usar aislamiento donde haga falta. Entre las piezas de mayor riesgo cita las crucetas, los puentes de cable y los aisladores de soporte. Para las líneas ya construidas recomienda aislar y empezar por los tramos más peligrosos, y vigilar después si las medidas funcionan [4]. Consumer menciona además enterrar el cable, usar cable trenzado aislado, cambiar apoyos rígidos por suspendidos o poner fundas aislantes (la opción más barata, pero poco duradera) [3].
La idea de fondo es la misma que has visto en el gorrión: no se trata de «apagar» la electricidad, sino de que el cuerpo de un ave no pueda unir dos puntos con distinta tensión.
6. ¿Cómo puedes observar esto con seguridad?
Siempre desde el suelo y con una buena distancia, mejor si vas con un adulto. Nunca te acerques a cables ni a postes, no lances nada ni apuntes con palos largos o cañas, y si ves un cable caído, aléjate y avisa a las autoridades sin tocarlo. BC Hydro recomienda mantenerse al menos a 10 metros de un cable caído [2]. Tampoco toques un ave que haya muerto en un tendido: en España se recomienda avisar a las autoridades ambientales o al Seprona [3].
Si miras con unos prismáticos, puedes fijarte en tres cosas: en cuántos cables está posada cada ave, cuánto espacio hay entre un cable y el siguiente, y qué aves grandes eligen torres y postes. Con eso puedes comprobar si lo que acabas de leer encaja con lo que ves. Para seguir, los mejores puntos de partida son las fuentes originales: la página del Real Decreto en el MITECO y la ficha de la IFC.