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¿Cómo vuelan las arañas pequeñas si no tienen alas?

Categoría: Seres vivos

Charles Darwin, durante su viaje en el barco Beagle, anotó que a unos 100 km de la costa, las cuerdas del barco estaban cubiertas de telarañas. Colgaban de ellas miles de arañas de apenas 2,5 mm[1]. Las arañas no tienen alas, así que la pregunta es inevitable: ¿cómo llegaron hasta allí?

La respuesta corta es que se dejan llevar por el aire colgadas de un hilo de seda. Los biólogos llaman a esto ballooning, que podría traducirse como «vuelo en globo». Lo que sigue es qué sabemos del hilo, de cómo y cuándo despega la araña, y de lo que todavía se discute.

1. Darwin vio arañas diminutas a unos 100 km de la costa y pensó en el aire caliente que sube

Según el pasaje del diario de Darwin que se reprodujo en 1873 en la revista Gardeners' Chronicle, el barco estaba a 60 millas (unos 97 km) de tierra, con una brisa constante pero ligera. Las cuerdas estaban cubiertas por la tela de la «araña de gossamer» y había «vastos números» de una araña pequeña, de unos 2,5 mm (una décima de pulgada), prendidas de esas telas. Estimó que habría «algunos miles» a bordo[1].

Darwin atribuyó la subida de las arañas a «una corriente ascendente de aire caliente»: ese aire levantaría primero los hilos finos que la araña lanza y, después, a la araña misma[1]. Más de siglo y medio después, los estudios han añadido detalles a esa idea, y también una sorpresa, que veremos en el apartado 5.

Una aclaración de palabras: aquí «telaraña» es el hilo o la red de seda, y «araña» es el animal. Los hilos con los que viaja la araña no son los de una telaraña de caza, como veremos.

2. Para despegar, la araña sube a un punto alto, se pone de puntillas y suelta hilo

Un equipo de Alemania observó en el campo y en un túnel de viento a arañas cangrejo del género Xysticus, de entre 3 y 6 mm de largo y entre 6 y 25 mg de peso. Descubrió que la araña sube a una brizna de hierba, una valla o algo parecido, estira las patas hasta quedar «de puntillas», levanta el abdomen y, desde allí, suelta hilo de seda[2].

Esa postura de puntillas es una conducta de las que los autores describen con el término tiptoe. Si el hilo atrapa el aire, tira de la araña y esta se eleva[2]. Los autores observaron que la araña a veces levantaba una de las patas delanteras y la mantenía unos 5 a 8 segundos antes de ponerse de puntillas, como si probara el aire. Lo interpretan como una forma de notar el viento[2].

Quedan dos preguntas: ¿cómo puede un hilo tan fino levantar una araña? ¿Y por qué no despega siempre?

3. El hilo de vuelo no es uno solo, sino un manojo de unas 50 fibras finísimas

El hilo con el que la araña vuela no es el de su tela de caza. En las arañas del estudio alemán, el hilo de vuelo era un manojo de unas 50 a 60 fibras: de 48 a 58 muy finas, con un diámetro medio de unos 212 nanómetros (0,0002 mm; un cabello humano mide del orden de 0,1 mm), más 2 fibras algo más gruesas, de unos 722 nanómetros. Medía de media unos 3,2 m y, como máximo, 6,2 m[2].

¿Por qué tantas fibras? Los autores proponen que, a un grosor tan pequeño, el aire que rodea cada fibra se comporta con mucha «viscosidad», y que un manojo largo de fibras así ofrece suficiente resistencia al aire para sostener un cuerpo muy ligero[2]. Una de las investigadoras de la Universidad de Bristol dice que muchas arañas vuelan con varias hebras de seda que se abren «en forma de abanico»[3].

Con esta idea, el aire que hace falta para levantar a la araña es mucho menos del que se creía. El modelo estima que a un Xysticus de 10 a 25 mg le basta una corriente ascendente de entre 0,04 y 0,2 m/s (según la fórmula que se use), es decir, una brisa vertical que apenas se nota[2]. Los propios autores subrayan que esto es una hipótesis que hay que seguir estudiando; por ejemplo, su cálculo no incluye cómo se influyen entre sí las fibras[2].

4. Las arañas despegan sobre todo con brisa suave, cuando hay pequeñas corrientes de aire que suben

Estar de puntillas no basta: en el estudio, solo en cerca de un 10 % de los casos (9,8 %) la postura de puntillas terminó en despegue[2]. La araña parece esperar el momento adecuado. El ballooning se dio sobre todo con viento por debajo de unos 3 m/s, una brisa ligera[2].

¿Por qué con viento suave y no con viento fuerte? Los autores midieron en el campo corrientes de aire que suben, de entre 0 y 0,7 m/s, con vientos medios de entre 2 y 3 m/s, y relacionan esas corrientes con las turbulencias cerca del suelo. Es una hipótesis: reconocen que no se conoce bien cuánto duran ni con qué frecuencia aparecen[2]. Los valores medidos (hasta 0,7 m/s) son del mismo orden que los 0,04 a 0,2 m/s que el modelo calcula como necesarios, lo que haría posible el despegue[2].

5. Un experimento sin viento mostró que la electricidad del aire también puede hacer despegar a una araña

Hay un dato que el viento y el aire caliente no explican bien: según los investigadores de la Universidad de Bristol, el ballooning también se ha visto en días tranquilos, nublados o de lluvia[3]. En 2018, Morley y Robert pusieron a prueba otra idea: que las arañas detecten el campo eléctrico natural de la atmósfera y que este baste para empujarlas[4].

En el laboratorio, sin nada de viento, expusieron a arañas de la familia Linyphiidae a campos eléctricos como los que hay en la atmósfera. Al conectar el campo, las arañas se desplazaban hacia arriba, y al desconectarlo, hacia abajo[3]. Según la nota, este resultado de laboratorio indica que un campo eléctrico puede desencadenar el ballooning, además de la fuerza del viento[3].

No sabemos aún si esto ocurre así en la naturaleza. El comunicado de Bristol deja abiertas varias preguntas: qué sentido usan las arañas para detectar esos campos, cómo es el ballooning fuera del laboratorio y cuáles son las propiedades físicas del hilo[3]. La explicación del viento y del aire que sube, la del hilo en manojo y la del campo eléctrico no se excluyen entre sí, pero todavía no está claro qué papel tiene cada una.

6. Una posible utilidad de viajar así: llegar a lugares nuevos

La entrada de Wikipedia en español sobre el ballooning, el viaje aéreo de las arañas, lo describe como una técnica de dispersión: permite a las arañas llegar a zonas nuevas de caza y reducir la competencia entre ellas, y se ha propuesto como una de las formas en que las arañas llegaron a islas aisladas[5]. Es una explicación general que conviene contrastar con las fuentes especializadas citadas en esa entrada.

7. Para observar arañas diminutas sin tocarlas

Elige un día tranquilo, con poco viento (soleado, nublado o después de la lluvia) y mira con calma las puntas de la hierba o las vallas de un parque. Si ves una araña pequeña quieta, con el abdomen levantado, puede que se esté preparando. Míralo desde unos pasos de distancia, sin tocarla ni soplarle.

Anota qué tal estaba el viento (¿se mueven las hojas?), si levantó una pata y si llegó a soltar hilo. Anota también los días en que no ves ninguna: esos datos te servirán para comparar. Esto no te dirá si la araña vuela gracias al aire que sube o a la electricidad; solo te permite observar cómo se prepara.

Fuentes

Sobre las fuentes: [2] y [3] son el estudio y la nota de la universidad en los que se basa la mayor parte del texto. [1] es un texto de 1873 que reproduce el diario de Darwin, no el libro original. [4] se conoce solo por su ficha en PubMed (no se pudo abrir el texto completo). No se encontró una fuente institucional en español sobre este tema; [5] es una enciclopedia abierta y se usa solo para una idea general.

  1. «Aeronaut spiders», Gardeners' Chronicle, 4 de octubre de 1873 (reproduce un pasaje del diario del viaje del Beagle), en Darwin Online. https://darwin-online.org.uk/converted/published/1873_Aeronaut_F1765.html (60 millas de tierra; cuerdas cubiertas de tela de gossamer; arañas de una décima de pulgada; «algunos miles»; explicación por una corriente ascendente de aire caliente.)
  2. Cho, M., Neubauer, P., Fahrenson, C. y Rechenberg, I. (2018), «An observational study of ballooning in large spiders: Nanoscale multifibers enable large spiders' soaring flight», PLOS Biology 16(6): e2004405. https://doi.org/10.1371/journal.pbio.2004405 (Leído en la página del artículo en PLOS. Número y grosor de fibras, longitud del hilo, patas delanteras y postura de puntillas, 9,8 % de despegue, viento por debajo de unos 3 m/s, corrientes ascendentes medidas y estimadas. Los autores presentan el mecanismo como hipótesis.)
  3. Universidad de Bristol (2018), nota de prensa sobre el estudio de Morley y Robert. https://www.bristol.ac.uk/news/2018/july/spiders-electric-fields-.html (En inglés; no se comprobó el título exacto. Arañas Linyphiidae; campo eléctrico conectado y desconectado, sin viento; ballooning en días tranquilos, nublados o lluviosos; preguntas abiertas.)
  4. Morley, E. L. y Robert, D. (2018), «Electric fields elicit ballooning in spiders», Current Biology 28(14): 2324–2330. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/29983315/ (Solo se pudo ver el fragmento de la ficha de PubMed, que plantea la hipótesis de que los campos eléctricos de la atmósfera pueden ser detectados por las arañas y bastan para estimular el ballooning; el texto completo no se leyó.)
  5. Wikipedia en español, «Ballooning». https://es.wikipedia.org/wiki/Ballooning (Fuente secundaria, leída mediante un resumen automático. Solo se usa para la idea general de dispersión; no se abrieron las referencias que cita.)

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