1. Los humedales costeros: lugares que cambian con la marea dos veces al día
El agua del mar sube y baja unas 2 veces al día debido a la atracción de la Luna y el Sol. Cuando baja la marea, el fondo marino queda expuesto y aparecen amplias llanuras de lodo o arena. Esto es un humedal costero. Horas después, el agua vuelve a cubrirlo. En pocos lugares del mundo la diferencia entre la marea alta y la baja es tan grande.
En los humedales costeros vive una comunidad única: almejas como las *asari*, cangrejos como los que agitan sus pinzas, gusanos poliquetos (como los que vimos en otro artículo), peces pequeños y aves que vienen a comerlos. Aunque es un lugar difícil para vivir, con cambios de agua, temperatura y salinidad, alberga una enorme cantidad de seres vivos porque hay mucho alimento disponible.
2. Cuántos humedales ha perdido Japón: cerca del 35% rellenado desde 1945
Los humedales costeros de Japón han disminuido mucho en los últimos 80 años. Según el Ministerio de Medio Ambiente, en 1945 había 82,621 hectáreas de humedales en todo el país. Para 1979, se había perdido aproximadamente el 35% de esa superficie [1]. La principal causa fue el relleno, pero no fue la única.
Para entender la magnitud, 82,621 hectáreas es un área mayor que los 23 distritos de Tokio. Más de un tercio de esa superficie desapareció en unos 30 años. En la bahía de Tokio, el cambio fue aún más drástico. En la segunda mitad de la era Meiji, la bahía tenía unos 136 km² de humedales, pero en 1983 quedaban solo 10 km² [2]. Es decir, menos de una décima parte.
El relleno consiste en echar tierra o arena al mar para crear tierra firme, donde luego se construyen fábricas, puertos, casas o calles. Hoy, muchos lugares junto a la bahía de Tokio fueron mar en el pasado. Por ejemplo, gran parte del distrito Chuo de Tokio, donde vive el autor de este artículo, fue creado por relleno, lo que explica la falta de espacios naturales de agua.
3. Función 1 de los humedales: limpiar el agua con almejas y otros seres vivos
La función más conocida de los humedales costeros es purificar el agua. Las almejas, como las *asari*, absorben agua y comen el fitoplancton y las partículas pequeñas que flotan en ella, luego expulsan el agua filtrada. Se estima que una almeja adulta de unos 3 cm puede filtrar aproximadamente 1 litro de agua de mar por hora si las condiciones son buenas [3]. Eso es el contenido de un envase de leche de 1 litro por hora, por cada almeja, y hay muchísimas de ellas.
Además, los gusanos poliquetos cavan agujeros en el lodo, permitiendo que entre agua y oxígeno. Esto activa a los microbios del suelo, que descomponen la materia orgánica acumulada, como restos de organismos y excrementos. Así, el humedal actúa como un sistema de depuración: la suciedad de los ríos entra, es filtrada por las almejas, descompuesta por microbios y consumida por peces y aves que se la llevan. Rellenar un humedal es detener este mecanismo de limpieza.
4. Función 2 de los humedales: servir de parada y alimento a las aves migratorias
En primavera y otoño, los humedales se llenan de aves de pico largo, como los playeros y los chorlos. Estas aves no viven allí todo el año; migran entre sus zonas de cría al norte y sus zonas de invernada al sur, recorriendo miles de kilómetros. Necesitan parar para comer y recuperar energía.
Los humedales de Japón están en estas rutas migratorias. Por ejemplo, un humedal Ramsar de la bahía Ariake es una parada importante para las aves playeras y chorlos en el este de Asia durante su migración e invernada [4]. Si desaparecen estas paradas, es como cerrar varias estaciones de servicio en una carretera larga: puede dificultar su viaje. Proteger a estas aves requiere cooperación internacional, ya que cruzan fronteras.
5. Función 3 de los humedales: criadero de peces y fuente de pesca
Los humedales son también criaderos de peces. Para los peces recién nacidos, el mayor peligro son los peces grandes. Como los humedales son poco profundos, los depredadores grandes no pueden entrar fácilmente. Además, hay mucho alimento. Por eso, muchos peces y algunos camarones y cangrejos pasan su infancia allí antes de salir al mar abierto. Se les llama "cunas del mar".
Los humedales también son zonas de pesca. En la bahía Ariake, por ejemplo, hay muchos gusanos y moluscos, y se practica el cultivo de *nori* (alga) y la pesca de almejas [4]. Actividades como la recolección de mariscos en la marea baja solo son posibles porque existen estos humedales. Su valor no es solo ecológico, sino también económico y social para las personas que viven cerca.
6. Qué humedales quedan en Japón, como Sanbanze, y cómo protegerlos
A pesar de la pérdida, aún quedan humedales importantes. En el fondo de la bahía de Tokio está Sanbanze, un área de unos 1,800 hectáreas de humedales y aguas poco profundas (zonas con menos de 5 m de profundidad en marea baja) frente a las ciudades de Urayasu, Ichikawa, Funabashi y Narashino [5]. Allí viven almejas, cangrejos y lenguados, y el área ayuda a limpiar el agua. Es un lugar valioso en una bahía que perdió la mayor parte de sus humedales.
Para proteger estos lugares existe la Convención de Ramsar, adoptada en 1971 en la ciudad de Ramsar, Irán [6]. Esta convención no busca prohibir el acceso humano, sino promover el "uso inteligente" (*wise use*) junto con la conservación. Es decir, usar los humedales para pesca, observación o recreación sin destruirlos. Inicialmente se centraba en las aves acuáticas, pero ahora reconoce todos los roles que cumplen los humedales.
7. Cómo visitar un humedal con seguridad: mareas y consejos básicos
Puedes visitar un humedal sin pagar entrada. Primero, consulta una tabla o un pronóstico de mareas para saber cuándo es la marea baja. Lo ideal es llegar 1 o 2 horas antes de la marea baja. Observa la superficie del lodo: los agujeros tienen formas y tamaños diferentes según quién vive allí. Quédate quieto unos 5 minutos; los cangrejos saldrán cuando se sientan seguros. En primavera y otoño, busca aves migratorias.
Es fundamental usar botas de agua o zapatos que puedan mojarse y, muy importante, ir siempre acompañado de un adulto. Asegúrate de conocer la hora exacta en que subirá la marea. Como el terreno es plano, el agua puede subir rápidamente hasta cubrir los pies. La observación es más segura y efectiva alrededor de la marea baja, pero vigilar el cambio a marea alta es clave para la seguridad.