1. ¿En qué parte del tronco crece un árbol?
Podría parecer que el tronco se hincha desde el centro, como un globo. No es así. Entre la madera y la corteza interna hay una capa muy fina de células que se dividen, llamada cámbium. El cámbium produce células que, al madurar, forman madera (xilema secundario) hacia el interior y líber (floema secundario) hacia el exterior [1].
Como la madera nueva se añade por fuera de la que ya existía, el tronco engorda sumando capas en su borde. Los anillos más cercanos al centro son los más antiguos, y los más cercanos a la corteza, los más recientes. Una forma sencilla de imaginarlo: es como ir envolviendo una y otra vez el mismo palo con una cinta nueva.
2. ¿Por qué cada temporada de crecimiento deja una franja clara y otra oscura?
El cámbium no fabrica siempre el mismo tipo de madera. Al principio de la temporada de crecimiento forma células grandes, de paredes delgadas, que se ven como una franja más clara (madera temprana). Hacia el final, las células son más pequeñas y de paredes más gruesas, y la franja se ve más oscura (madera tardía) [1][2]. Una franja clara y la oscura que le sigue forman un anillo.
La clave está en la palabra «temporada»: el anillo no marca un año de calendario por sí mismo, sino un periodo de crecimiento seguido de una pausa. Y ese ritmo depende del lugar. En esta página no damos meses concretos, porque cambian según la especie, el año y si el bosque está en el hemisferio norte o en el sur.
3. ¿Todos los árboles dibujan anillos que se ven bien?
No. Para que haya un anillo claro, el árbol tiene que alternar épocas de crecimiento con épocas de pausa. En bosques tropicales secos, una estación seca marcada hace que varias especies formen anillos anuales, aunque estudiarlos exige conocer bien la anatomía de la madera [3]. En cambio, en árboles de trópico donde el crecimiento es difuso, los anillos resultan difíciles de leer [4].
También influye el tipo de madera: en algunas, los vasos (los «tubitos» por donde circula el agua) son igual de grandes durante toda la temporada, así que el contraste entre franja clara y oscura es menor [1].
Hay un tercer motivo para no fiarse solo de contar. Según el Laboratorio de Investigación de Anillos de Árboles de la Universidad de Arizona, contar no garantiza fechar bien cada anillo, porque pueden faltar anillos o aparecer bandas falsas [2]. Por eso los especialistas comparan varias muestras en vez de fiarse de una sola.
4. ¿Qué cuentan los anillos anchos y los estrechos sobre el clima?
La variación de los anillos se debe a las condiciones ambientales en que se formaron [2]. En México, el investigador Julián Cerano Paredes, del INIFAP, lo resume así: un anillo significa un año y el paso del clima, y cuando hay sequía el anillo es pequeño [4]. Esa regla vale sobre todo donde hay estaciones marcadas; en otros lugares hay que comprobar con datación cruzada que cada anillo corresponda de verdad a un año [2]. En bosques tropicales secos, los investigadores relacionan el crecimiento sobre todo con la precipitación y con patrones atmosféricos a gran escala como El Niño–Oscilación del Sur [3].
Ojo: un anillo estrecho no «prueba» una sequía por sí solo. Otras condiciones del ambiente también influyen en el crecimiento. Lo que se busca son patrones que se repiten en muchos árboles de la misma zona.
5. ¿Cómo sirven los anillos para saber en qué año creció una madera?
Si muchos árboles de una región vivieron los mismos años buenos y malos, sus secuencias de anillos anchos y estrechos se parecen. Reconocer el mismo patrón en distintos troncos permite pasar de un tronco a otro y construir una cronología más larga. Ese método se llama datación cruzada, y es la base de la dendrocronología [2].
Un ejemplo viene de Japón. El Instituto Nacional de Investigación de Bienes Culturales de Nara, en la monografía n.º 48 (una edición anterior; la cronología se ha seguido ampliando), presenta una cronología maestra de ciprés hinoki que va desde el 317 a. C. hasta 1984, es decir, unos 2.300 años. Se armó uniendo varias cronologías parciales: una de un árbol que creció entre 1695 y 1983, y otras de maderas de épocas muy antiguas. En el mismo trabajo se compara el cálculo con revisión visual, y se corrige un caso en que un conteo previo estaba desplazado un año [5]. Eso muestra por qué los especialistas no se quedan solo con el número que sale de contar.
Además, que un anillo se fechara en cierto año no siempre dice cuándo se cortó el árbol: eso depende de que se conserve la madera hasta la corteza.
6. ¿Cuántos años puede tener un árbol, y cómo se sabe?
Los pinos longevos (Pinus longaeva) están entre los árboles más viejos que se conocen. Uno de ellos, en las montañas Blancas (White Mountains) de California, se conoce por su nombre en inglés, Methuselah (en español suele llamarse Matusalén). Edmund Schulman lo encontró en 1957 y, según el Jardín Botánico de Nueva York, tiene unos 4.700 años. Esa estimación sale de muestras cilíndricas extraídas con una barrena especial, que no obligan a talar el árbol. Para protegerlo, su ubicación exacta se mantiene en secreto [6].
La edad exacta no es una cifra fija. La Gymnosperm Database, una base de datos mantenida por un especialista y no una revista científica, indica que el anillo más antiguo registrado se formó en el 2800 a. C. y que, según el registro fechado por datación cruzada, el árbol tenía al menos 4.756 años cuando se muestreó en 1957. Añade que la muestra más baja se tomó a un metro del suelo, por lo que la edad real probablemente sea algo mayor [7]. Esa cifra es más alta que la del Jardín Botánico, y las fuentes no explican a qué se debe la diferencia. Por eso conviene decir que Matusalén tiene unos 4.700 años o algo más de 4.800, según la fuente, y no una cifra exacta.
7. ¿Cómo puedes observar anillos tú mismo?
No hace falta cortar nada. Busca, con un adulto, el corte de un tocón o de un tronco ya talado, o una rodaja de madera que alguien tenga en casa. Con una lupa, mira de fuera hacia dentro: ¿hay anillos que se ven anchos y otros muy estrechos? ¿Hay zonas donde la franja oscura casi no se distingue? Haz un dibujo y no marques ni dañes ningún árbol vivo.
Si quieres seguir, abre las fuentes de abajo. La entrada sobre dendrocronología del Laboratorio de Arizona y el artículo de Ecosistemas sobre bosques secos tropicales son buenos puntos de partida.