1. Por qué a un coral le conviene soltar los huevos la misma noche que sus vecinos
Un coral adulto vive pegado al fondo y no puede ir a buscar pareja. Muchos corales lanzan sus células reproductoras al agua, y es allí donde se encuentran. Si cada coral desovara un día distinto, los huevos de unos y el esperma de otros casi nunca coincidirían. Los investigadores explican que, al desovar todos a la vez, aumentan las probabilidades de éxito [1].
Eso deja la pregunta que da título a esta página: ¿cómo se ponen de acuerdo animales sin cerebro? En las siguientes secciones verás una pista (la luz), un truco sorprendente (una oscuridad que llega a su hora) y dos animales pequeños que resuelven el problema de otra manera.
2. Qué señal de luz usan los corales para elegir la noche
La primera posibilidad es que influya la luz de la Luna. En un estudio de 2015, un equipo expuso al coral Acropora millepora, de la Gran Barrera de Coral, a distintas condiciones de luz, y vio que la luz artificial desajustaba la actividad de sus genes y alteraba las señales dentro de sus células. Según el resumen divulgativo del estudio, con esa luz desajustada los corales no desovaron. Sus autores concluyen que la luz de la Luna es un estímulo externo importante para sincronizar el desove [1].
Pero hay una versión más sutil, y es la que más sorprende. En 2021, un equipo de la Universidad de Ryūkyū (Japón) y de la Academia Sínica (Taiwán) estudió el coral Dipsastraea speciosa en la isla Verde, en Taiwán. Sin tocar nada, estos corales desovaban unos 6 días después de la luna llena. Cuando los investigadores los cubrieron por las noches desde 3 días antes, 1 día antes o 1 día después de la luna llena, desovaron 5 días después de empezar a taparlos, en cada caso. Con luz artificial en tanques pasó lo mismo. Conclusión: la luz de la Luna parece actuar como un freno, no como una orden de desovar [2].
¿Y cómo se levanta ese freno? Cada día la Luna sale unos 50 minutos más tarde. Hasta la luna llena, la Luna sale antes de que se ponga el Sol, así que la luz del día y la de la Luna se enlazan sin pausa. Después de la luna llena sale cuando ya ha anochecido, y aparece un rato de oscuridad entre las dos luces. Según el estudio, ese «hueco de luz» haría que el freno deje de actuar y que el coral desove [2]. (Si te interesa por qué la Luna se retrasa unos 50 minutos cada día, está en otro artículo de este sitio.)
Las dos ideas no tienen por qué estar enfrentadas: se estudiaron especies distintas, en lugares distintos y con experimentos distintos. Lo que sí queda claro es que estos corales no «ven» la fecha: reaccionan a cómo cambia la luz de la noche. Que haya más factores en juego es muy posible, y los propios autores de ambos trabajos hablan de seguir investigando [1] [2].
3. Un mosquito marino que cuenta los días en lugar de mirar la Luna
¿Y si hay nubes y no se ve la Luna? Algunos animales marinos tienen un calendario propio. Para entenderlo hace falta saber algo sobre los relojes del cuerpo. Casi todos los seres vivos tienen un reloj interno que sigue un ciclo de unas 24 horas. Se llama reloj circadiano. En 2017, el Premio Nobel de Fisiología o Medicina reconoció el descubrimiento de los mecanismos moleculares que lo controlan. En cambio, los relojes de otros ciclos, como los de la Luna, siguen siendo, en palabras de una revisión científica, «relojes enigmáticos de la naturaleza» [3].
Hay un insecto que ayuda mucho a estudiarlos: Clunio marinus, un mosquito marino diminuto (en inglés, marine midge). Las mareas más fuertes, las mareas vivas, ocurren cerca de la luna llena y la luna nueva, cada unos 15 días, y los adultos de este animal suelen emerger cerca de esos momentos [4]. Es un ritmo «semilunar». En el laboratorio, ese ritmo de unos 15 días sigue funcionando incluso en un lugar sin Luna ni mareas, así que el calendario está dentro del animal [3].
La sorpresa llegó en 2024. Los investigadores propusieron tres formas posibles de que un animal marcara un ciclo de 15 días: un reloj de 15 días ya hecho, una cuenta de días, o la combinación de dos ritmos más cortos. Al alargar o acortar artificialmente el «día» en el laboratorio, el ritmo de 15 días del mosquito cambió de manera lineal con la duración del día, lo que apoya la idea de una cuenta de días. Y cuando desajustaron el reloj de 24 horas con luz constante, el ritmo de 15 días también desapareció. Esto sugiere que ese calendario necesita que el reloj diario funcione bien [4].
Una forma de imaginarlo: es como una persona que va marcando tachaduras en un calendario, una por día, y cuando llega a unas 15, ocurre algo. Es solo una imagen; lo que dice el estudio es que el ritmo semilunar depende del reloj diario. Y esto sirve para este mosquito: los autores apuntan que los relojes lunares de insectos y los de otros animales marinos, como ciertos gusanos y algas, podrían funcionar con principios distintos, y que quizá surgieron varias veces a lo largo de la evolución [4].
4. Un crustáceo diminuto con un reloj propio para la subida y bajada del mar
Falta un ritmo: el mar sube y baja dos veces al día, con un ciclo de unas 12,4 horas [4]. ¿Hay un reloj para eso? Un equipo estudió en 2013 a Eurydice pulchra, un pequeño crustáceo de la orilla del mar. Midieron su nado en el laboratorio, sin mareas. El animal siguió nadando con ciclos de unas 12,4 horas, un ritmo que se podía reajustar con estímulos y que no cambiaba con la temperatura. Esas tres características apoyan la interpretación de que se trata de un reloj biológico [5].
Además, al estropear con métodos genéticos y ambientales el reloj de 24 horas, el de las mareas no se vio afectado. Los autores concluyen que este crustáceo tiene un marcapasos de mareas propio, independiente del reloj diario [5]. En otros animales la relación entre los relojes puede ser distinta, y es una de las cosas que aún se discuten.
5. Qué responde todo esto a la pregunta de los corales
Volvamos a los corales. Hasta donde se sabe, parecen usar señales externas: cómo cambian la luz y la oscuridad a lo largo de la noche, que a su vez dependen de la Luna [2]. Y no son los únicos: otros animales marinos, como el mosquito y el crustáceo de arriba, llevan relojes dentro del cuerpo para cada ritmo del mar: el día, la marea y la Luna. Cada especie sincroniza su actividad con un ciclo distinto del mar. Cómo funcionan por dentro los relojes lunares, y si todos son parecidos, sigue siendo una pregunta abierta [3].
6. Cómo explorar el tema desde casa
- Mira la Luna. Durante un mes, observa a qué hora sale cada día. Verás que se va retrasando, como contó el estudio de esa universidad.
- Busca la tabla de mareas de una costa que te interese y compara los días de mayor diferencia entre marea alta y baja con las fases de la Luna.
- Lee las fuentes originales. Dos estudios con corales distintos ([1] y [2]) dan pistas diferentes. ¿Qué cambió entre ellos: la especie, el lugar, la forma de medir? Piénsalo antes de decidir cuál «gana».
No vayas de noche a la orilla ni a las rocas a buscar animales. La marea puede cambiar rápido, sobre todo con mareas vivas. Para ver desoves, mejor acuarios o actividades guiadas de día.